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viernes, 18 de abril de 2014

DEJA FLAMAZO UNA MUJER HERIDA

Por: Noel F. Alvarado.


NAUCALPAN, Méx.- Una mujer herida por quemaduras y una más embarazada que fue atendida por crisis nerviosa fue el saldo de un flamazo de gas ocurrido cerca de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en Izcalli Chamapa.

Jorge Jiménez Contreras, Comisario de Seguridad Ciudadana, Tránsito y Protección Civil informó que el percance ocurrió alrededor de las 13:15 horas, cuando realizaban el cambio del tanque de gas.

"Se presentó el incidente por gas en un puesto semifijo de cerca de la Iglesia del Carmen de Izcalli Chamapa, donde una mujer resultó con quemaduras en pecho cara y brazos, presuntamente de segundo grado, pero fue trasladada por los cuerpos de emergencia para su atención en un hospital", explicó el Comisario.

Señaló que en el lugar fue atendida otra mujer embarazada, quien sufrió crisis nerviosa a causa del incidente, aunque no requirió un tratamiento especial ni ser trasladada.

Jiménez Contreras señaló que personal de Protección Civil y de Seguridad Pública atendieron la contingencia, y que la mujer herida, quien fue identificada como Fabiola Avelino Gaso, fue trasladada por la Cruz Roja para su atención en un hospital.
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CELEBRA NAUCALPAN CON DEPORTE EL DÍA MUNDIAL DE SALUD

Por: Noel F. Alvarado.

NAUCALPAN, Méx.- Con una magna clase de fitness gratuita, el Instituto Municipal de la Cultura Física y el Deporte (IMCUFIDEN) y el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) celebraron el "Día Mundial de la Salud", donde concientizaron a los naucalpenses sobre la importancia de la actividad física.

Carlos Mercenario Carbajal, director del IMCUFIDEN, aprovechó para reconocer la labor del Presidente Municipal David Sánchez Guevara, quien es el primer preocupado por promover y difundir más y mejores actividades recreativas entre los naucalpenses.

"Nuestro Alcalde está consciente de que la actividad física es una herramienta poderosa para abatir problemas sociales que nos aquejan, como: enfermedades crónicas, obesidad y el mismo tema de la delincuencia", dijo.

El Deportivo Boulevares fue el escenario donde más de 700 vecinos de diferentes edades disfrutaron de manera gratuita una magna clase de fitness impartida por instructores expertos, quienes después de un breve calentamiento los pusieron a sudar.

El deporte, agregó Mercenario, brinda las mejores condiciones para un sano desarrollo físico y mental de cualquier ser humano, por lo que por instrucción del Alcalde seguiremos promoviendo la activación física en todas sus expresiones en beneficio de los niños, jóvenes y adultos naucalpenses.

Yali Orihuela Camacho, jefa de la Jurisdicción Sanitaria del Instituto de Salud del Estado de México, (ISEM)  en representación de César Gómez Monge, Secretario de Salud Mexiquense reconoció los esfuerzos que realiza la Administración 2013-2015 en materia de salud.

"Sin duda este tipo de acciones que parecieran pequeñas, son grandes esfuerzos, muestra de la convicción que tiene el Presidente Municipal Sánchez Guevara por seguir promoviendo el tema de la salud entre los naucalpenses", dijo.
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"El Mayo" toma el control del cartel de Sinaloa

Mario Zambada García "El Mayo", Un "experimentado narcotraficante mexicano" ha tomado el control del cártel de Sinaloa, tras la captura en febrero de de Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Así lo revelaron a la agencia AFP, funcionarios de seguridad de Estados Unidos, quienes consideran que al llenar ese vacío de poder se evitó una guerra de sucesión.

Zambada heredó "el trono", aunque Guzmán tiene hijos en el negocio, pero ellos carecen de suficiente experiencia y respeto dentro del cártel para tomar las riendas, agregaron las fuentes.

Asimismo, consideraron que el arresto de "El Chapo" es el mayor golpe al cártel sinaloense y la organización criminal no será la misma sin él, pero parecen haberse evitado las reyertas internas que pueden generarse entre bandas tras la caída de un capo.

Como era esperado, la "batuta" fue transferida a Zambada, de 66 años, un hombre de la "vieja escuela de la droga" que, según los oficiales estadounidenses, trabajó mano a mano con Guzmán en la organización más grande de México, traficando droga hacia a Estados Unidos y alrededor del mundo.

''Es un paso natural basado en que "El Mayo" fue el segundo hombre responsable. No hay nadie más grande que remplace a la cabeza del cártel'', dijo a la agencia uno de los agentes de seguridad estadounidenses, quien pidió el anonimato.

Iván y Jesús Alfredo, hijos de Guzmán Loera, mantendrán un papel dentro de la organización delincuencial, porque Zambada los necesita.

'''El Chapo' pondrá a sus niños (sic) bajo la tutela o supervisión de El Mayo. Ellos se alinearán con él'', indicó el agente.

En tanto, otro funcionario de seguridad reveló que los hijos de Guzmán quieren "50-50 de la sociedad" con Zambada, pero "El Mayo" es "el responsable y probablemente no va por eso". Iván El Chapito Guzmán, de 33 años de edad, y su hermano Jesús Alfredo, de 27, tienen un estilo de vida más llamativo que Zambada, conduciendo lujosos autos, dijeron las fuentes.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos colocó a los hermanos Guzmán en una lista de sanciones financieras, identificándolos como piezas claves en las operaciones delcártel.

La Secretaría de Gobernación de México declinó comentar sobre los cambios registrados en el cártel. Mike Vigil, ex agente de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), dijo que los hijos deEl Chapo podrían no ser un desafío para Zambada.

''En resumidas cuentas, ¿dónde está la lealtad del cártel de Sinaloa? Por ahora está con Zambada''', dice Vigil, quien tiene información de México y funcionarios estadunidenses sobre el cambio de mando. ''Estos tipos están en esto por dinero y ellos saben que el que puede proporcionar los contactos y el liderazgo es El Mayo. Él ha estado alrededor del bloque, es altamente respetado como narcotraficante y ha sido por numerosos años el segundo'', agrega.

El hijo de "El Mayo", Jesús Vicente Zambada, El Vicentillo, detenido en Estados Unidos por narcotráfico, admitió la semana pasada que su padre ha sido líder del cártel de Sinaloa desde la década de los 70.
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Sangriento crimen en la Roma


Fo­tos: Luis A. Ba­rre­ra


Noel F. Al­va­ra­do


Jo­sé An­gel Ro­me­ro, de 27 años de edad, fue cruel­men­te ase­si­na­do en su de­par­ta­men­to ubi­ca­do en la Co­lo­nia Ro­ma, el cual fue en­con­tra­do des­nu­do, ata­do de pies y ma­nos y su­je­to a una ca­ma.

El cuer­po pre­sen­ta­ba gol­pes y te­nía ata­do al cue­llo una pla­ye­ra con la que se pre­su­me fue es­tran­gu­la­do.

Au­to­ri­da­des mi­nis­te­ria­les, pe­ri­cia­les y agen­tes de la Po­li­cía In­ves­ti­ga­do­ra de las Fis­ca­lías de In­ves­ti­ga­ción pa­ra Ho­mi­ci­dios y la ads­cri­ta en Cuauh­té­moc, lle­van a ca­bo las res­pec­ti­vas in­ves­ti­ga­cio­nes a fin de ob­te­ner in­for­ma­ción que los lle­ve al es­cla­re­ci­mien­to de es­te ase­si­na­to.

Por la for­ma en que ocu­rrió es­te cri­men, los en­car­ga­dos de las in­ves­ti­ga­cio­nes pre­su­men que fue co­me­ti­do por al­gu­na per­so­na co­no­ci­da del jo­ven Jo­sé An­gel.

De­bi­do a ello, agen­tes de la Po­li­cía In­ves­ti­ga­do­ra, in­te­rro­gan a fa­mi­lia­res, ami­gos y ve­ci­nos del aho­ra oc­ci­so, a fin de ob­te­ner pis­tas que los lle­ven al es­cla­re­ci­mien­to de es­te ase­si­na­to.

Los re­por­tes de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bli­ca del Dis­tri­to Fe­de­ral y las pri­me­ras in­ves­ti­ga­cio­nes de la Pro­cu­ra­du­ría ca­pi­ta­li­na, se­ña­lan que al­re­de­dor de las 13:00 ho­ras de ayer jue­ves, fue des­cu­bier­to el cuer­po de Jo­sé An­gel Ro­me­ro, quien es­ta­ba des­nu­do y ata­do de pies y ma­nos, ade­más en su cue­llo te­nía ama­rra­da una pla­ye­ra con la que apa­ren­te­men­te ha­bía si­do es­tran­gu­la­do.

Al­gu­nos fa­mi­lia­res de la víc­ti­ma arri­ba­ron al de­par­ta­men­to, el cual se ubi­ca so­bre In­sur­gen­tes Sur 402, in­te­rior 6, en­tre Cam­pe­che y Aguas­ca­lien­tes, Co­lo­nia Ro­ma, del pe­rí­me­tro de la De­le­ga­ción Cuauh­té­moc.

Pe­ri­tos en cri­mi­na­lís­ti­ca, fo­to­gra­fía, me­di­ci­na fo­ren­se en­tre otros in­ves­ti­ga­do­res de la Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fe­de­ral, rea­li­za­ron la ins­pec­ción ocu­lar y una vez que re­co­gie­ron to­da evi­den­cia que los lle­ve al es­cla­re­ci­mien­to de es­te cri­men, el ca­dá­ver del jo­ven Jo­sé An­gel Ro­me­ro fue tras­la­da­do al an­fi­tea­tro de la fis­ca­lía en Cuauh­té­moc, don­de con­ti­núan las in­ves­ti­ga­cio­nes.

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¡SALVAJES!


Fotos: cortesía Ricardo Mendoza
*Amarrado de pies y manos, la cara cubierta con cinta canela y al menos 5 puñaladas fue encontrado el cadáver de un hombre en un caminode terracería en Chimalhuacán; presumen venganza criminal



Al­va­ro Ve­láz­quez


CHI­MAL­HUA­CAN, Méx.- Tor­tu­ra­do, ama­rra­do de las ma­nos ha­cia atrás, la ca­be­za com­ple­ta­men­te cu­bier­ta con cin­ta ca­ne­la y por lo me­nos 5 pu­ña­la­das en di­fe­ren­tes par­tes de su cuer­po, fue en­con­tra­do es­ta ma­ña­na, aban­do­na­do en un ca­mi­no de te­rra­ce­ría, el ca­dá­ver de un jo­ven de en­tre 25 y 30 años de edad.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que aun­que por el mo­men­to des­co­no­cen el mó­vil de es­te cri­men, tie­nen la pre­sun­ción de que por la for­ma en que ac­tua­ron los cri­mi­na­les, po­si­ble­men­te es­te jo­ven fue ase­si­na­do en una ven­gan­za de pre­sun­tos ma­fio­sos, por lo que en un in­ten­to por acla­rar los he­chos y lo­grar la iden­ti­fi­ca­ción y cap­tu­ra de los res­pon­sa­bles, ase­gu­ra­ron que ya ini­cia­ron con las in­ves­ti­ga­cio­nes co­rres­pon­dien­tes.

El ca­dá­ver de es­te su­je­to, has­ta el mo­men­to des­co­no­ci­do, fue en­con­tra­do es­ta ma­ña­na, aban­do­na­do so­bre un ca­mi­no de te­rra­ce­ría, ubi­ca­do en el de­no­mi­na­do Ca­mi­no Vie­jo a las Mi­nas, en la Co­lo­nia Eji­dos de San­ta Ma­ría Na­ti­vi­tas, en es­te mu­ni­ci­pio.

Des­pués de que al­gu­nos de los ve­ci­nos en­con­tra­ron el cuer­po y die­ron par­te a la po­li­cía, los tri­pu­lan­tes de la pa­tru­lla 08074 de la SSC se pre­sen­ta­ron en el lu­gar y al con­fir­mar el re­por­te de los ve­ci­nos, acor­do­na­ron to­da la zo­na y so­li­ci­ta­ron la in­ter­ven­ción del mi­nis­te­rio pú­bli­co pa­ra que die­ra fe de los he­chos y or­de­na­ra el le­van­ta­mien­to del ca­dá­ver.

Du­ran­te las pri­me­ras ins­pec­cio­nes ocu­la­res que prac­ti­có en el lu­gar del ha­llaz­go, el MP in­for­mó que el des­co­no­ci­do que­dó ti­ra­do bo­ca aba­jo, ama­rra­do de las ma­nos ha­cia atrás, la ca­be­za com­ple­ta­men­te cu­bier­ta con cin­ta ca­ne­la y que sus ver­du­gos lo tor­tu­ra­ron y ase­si­na­ron de por lo me­nos 5 pu­ña­la­das en di­fe­ren­tes par­tes de su cuer­po, lo que, se­gún el mis­mo MP, ha­bla de una cla­ra ven­gan­za de pre­sun­tos dis­tri­bui­do­res de dro­ga, co­mo po­si­ble mó­vil de es­te cri­men.

Du­ran­te las mis­mas ins­pec­cio­nes ocu­la­res, el re­pre­sen­tan­te so­cial, in­di­có que el des­co­no­ci­do al pa­re­cer fue ase­si­na­do en el mis­mo lu­gar del ha­llaz­go, pues a 3 me­tros de dis­tan­cia de don­de que­dó su cuer­po, se lo­ca­li­zó el ar­ma ho­mi­ci­da, sien­do és­ta un cu­chi­llo de 20 cen­tí­me­tros de lar­go que es­ta­ba com­ple­ta­men­te en­san­gren­tado.

El MP, di­jo que a pe­sar de que exis­ten in­di­cios de que el des­co­no­ci­do fue ase­si­na­do en una ven­gan­za de pre­sun­tos ma­fio­sos, se­rán ele­men­tos de la Po­li­cía Mi­nis­te­rial los que de­ter­mi­nen el ver­da­de­ro mó­vil de es­te ho­mi­ci­dio y quién o quié­nes pu­die­ron ser los res­pon­sa­bles, una vez que ini­cien y con­clu­yan con las in­ves­ti­ga­cio­nes co­rres­pon­dien­tes.

En tan­to, el ca­dá­ver de es­te in­di­vi­duo fue tras­la­da­do a las ins­ta­la­cio­nes del Se­me­fo del cen­tro de jus­ti­cia lo­cal, don­de el úni­co da­to que se dio de él es que era de en­tre 25 y 30 años de edad, com­ple­xión ro­bus­ta, 1.70 me­tros de es­ta­tu­ra y que ves­tía un pan­ta­lón de mez­cli­lla azul, pla­ye­ra blan­ca con fran­jas mo­ra­das y te­nis blan­cos.

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iADIOS MUNDO CRUEL!


Fo­tos: cor­te­sía Ri­car­do Men­do­za

*Deprimido por una discusión y rompimiento con su novia, amarró ropa a una trabe de techo y se colgó; familiares lo descubrieron y lo bajaron con la esperanza de salvarlo, pero no lo lograron


Al­va­ro Ve­láz­quez


LOS RE­YES LA PAZ, Méx.- De­pri­mi­do y tris­te por­que du­ran­te una dis­cu­sión su no­via ter­mi­nó con su re­la­ción, un jo­ven, se qui­tó la vi­da, al col­gar­se con va­rias pren­das de ves­tir que ama­rró a su cue­llo y a una tra­be del te­cho de su ha­bi­ta­ción.

Fa­mi­lia­res del sui­ci­da, al per­ca­tar­se que se ha­bía col­ga­do to­da­vía con la es­pe­ran­za de que aún vi­vie­ra lo ba­ja­ron y pi­die­ron el au­xi­lio de una am­bu­lan­cia; sin em­bar­go, cuan­do pa­ra­mé­di­cos de la uni­dad 1607 de Pro­tec­ción Ci­vil de es­te mu­ni­ci­pio arri­ba­ron al in­mue­ble y tra­ta­ron de brin­dar­le los pri­me­ros au­xi­lios de­ter­mi­na­ron que ya no ha­bía na­da qué ha­cer, pues ya es­ta­ba muer­to.

An­te tal si­tua­ción, los pa­ra­mé­di­cos de in­me­dia­to die­ron par­te a las au­to­ri­da­des po­li­cia­cas, por lo que mi­nu­tos más tar­de se pre­sen­tó en el in­mue­ble, ubi­ca­do en la es­qui­na de las ca­lles Gri­jal­bo y Can­de­la­ria, en la Co­lo­nia El Sa­la­do, el agen­te del mi­nis­te­rio pú­bli­co pa­ra dar fe de los he­chos y or­de­nar el le­van­ta­mien­to del ca­dá­ver.

Du­ran­te las pri­me­ras ins­pec­cio­nes ocu­la­res que prac­ti­có den­tro de la ha­bi­ta­ción, el MP in­for­mó que pa­ra lo­grar su ob­je­ti­vo, el aho­ra oc­ci­so que fue iden­ti­fi­ca­do co­mo Br­yan Tre­jo Do­mín­guez, ama­rró un pan­ta­lón y una su­da­de­ra a una de las tra­bes del te­cho de su cuar­to y en­se­gui­da se col­gó.

El re­pre­sen­tan­te so­cial, se­ña­ló que a sim­ple vis­ta no se le apre­cia­ron al oc­ci­so gol­pes o he­ri­das por ar­mas de fue­go o pun­zo­cor­tan­tes en el cuer­po, úni­ca­men­te un sur­co en el cue­llo que evi­den­cia­ba un su­pues­to sui­ci­dio.

Por su par­te, fa­mi­lia­res del sui­ci­da re­ve­la­ron a la po­li­cía que du­ran­te la no­che de ayer, és­te lle­gó muy tris­te y de­pri­mi­do a su ca­sa, se­gún les co­men­tó por­que du­ran­te una dis­cu­sión con su no­via de­ci­die­ron ter­mi­nar con su re­la­ción.

In­clu­so, di­je­ron los des­tro­za­dos fa­mi­lia­res, Br­yan no qui­so ce­nar y en­se­gui­da ca­si al pun­to de las lá­gri­mas se en­ce­rró en su cuar­to, por lo que no des­car­ta­ron que és­ta ha­ya si­do la cau­sa por la que to­mó la fa­tal de­ter­mi­na­ción, pues has­ta don­de ellos sa­bían era un jo­ven tran­qui­lo y fe­liz con su no­via, del que no sa­bían que tu­vie­ra al­gún pro­ble­ma co­mo pa­ra qui­tar­se la vi­da.

Sin em­bar­go, di­jo el MP, a pe­sar de es­tas ver­sio­nes y de las evi­den­cias que exis­ten pa­ra con­si­de­rar que es­te jo­ven se sui­ci­dó, se­rán los pe­ri­tos y el mé­di­co le­gis­ta quie­nes acla­ren es­te he­cho, una vez que con­clu­yan con los pe­ri­ta­jes y la ne­crop­sia de ley.

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¿A DONDE?


Noel F. Al­va­ra­do


Una mu­jer in­ten­tó qui­tar­se la vi­da al tra­tar de arro­jar­se des­de lo al­to de un puen­te ve­hi­cu­lar so­bre Cal­za­da de Tlal­pan. Des­pués de in­ten­sa la­bor de con­ven­ci­mien­to por par­te de so­co­rris­tas del Es­cua­drón de Res­ca­te y Ur­gen­cias Mé­di­cas, se lo­gró res­ca­tar a la mu­jer, iden­ti­fi­ca­da co­mo Eri­ka Or­te­ga Ro­drí­guez.

De acuer­do a los re­por­tes del Cen­tro de In­for­ma­ción Po­li­cial de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bli­ca, la mu­jer de 37 años de edad ca­mi­na­ba so­bre el puen­te ve­hi­cu­lar que cru­za Cal­za­da de Tlal­pan y Ave­ni­da Lo­ren­zo Bo­tu­ri­ni, Co­lo­nia Trán­si­to.

Re­pen­ti­na­men­te la mu­jer in­ten­tó arro­jar­se des­de lo al­to. Es­ta ac­ción fue pre­sen­cia­da por al­gu­nos au­to­mo­vi­lis­tas y tran­seún­tes, mis­mos que de in­me­dia­to so­li­ci­ta­ron la in­ter­ven­ción de per­so­nal de los cuer­pos de so­co­rro y de la po­li­cía en el pe­rí­me­tro de la De­le­ga­ción Cuauh­té­moc.

En cues­tión de mi­nu­tos arri­ba­ron so­co­rris­tas de la Cruz Ro­ja y del Es­cua­drón de Res­ca­te y Ur­gen­cias Mé­di­cas, así co­mo uni­for­ma­dos de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bli­ca del DF.

Fue­ron so­co­rris­tas del ERUM, mis­mos que pro­ce­die­ron a rea­li­zar la­bo­res de con­ven­ci­mien­to pa­ra que es­ta mu­jer no se lan­za­ra al va­cío. Mien­tras que la mu­jer in­ten­ta­ba arro­jar­se, los pre­sen­tes vi­vían mo­men­tos de an­gus­tia y de­ses­pe­ra­ción.

Des­pués de in­ten­sa la­bor por par­te de los so­co­rris­tas del ERUM, lo­gra­ron con­ven­cer a Eri­ka pa­ra que no se qui­ta­ra la vi­da arro­ján­do­se al va­cío, por lo que fue res­ca­ta­da, pa­ra lue­go ser va­lo­ra­da por per­so­nal mé­di­co.

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Viven rescate con desesperación


SEUL, Co­rea del Sur, (OEM-EFE).- La di­vul­ga­ción hoy de los men­sa­jes de tex­to que in­ter­cam­bia­ron víc­ti­mas y fa­mi­lia­res du­ran­te el hun­di­mien­to del bu­que sur­co­rea­no Se­wol ha con­mo­vi­do a la so­cie­dad sur­co­rea­na, mien­tras los fa­mi­lia­res vi­ven con de­ses­pe­ra­ción los nu­los pro­gre­sos del res­ca­te.

"Pa­pá, no te preo­cu­pes. Ten­go un cha­le­co sal­va­vi­das y es­ta­mos res­guar­da­dos to­dos jun­tos", es­cri­bió un es­tu­dian­te de 18 años de edad, a quien su pa­dre res­pon­dió: "aun­que el res­ca­te es­tá en mar­cha, sal por tu cuen­ta si pue­des".

El jo­ven fi­nal­men­te no pu­do aban­do­nar el bu­que y su nom­bre fi­gu­ra en­tre los 271 de­sa­pa­re­ci­dos del to­tal de 475 pa­sa­je­ros, in­for­mó la ca­de­na sud­co­rea­na MBC, que mos­tró cap­tu­ras de pan­ta­lla de la úl­ti­ma con­ver­sa­ción en­tre pa­dre e hi­jo.

Otro es­tu­dian­te, te­me­ro­so de que ocu­rrie­ra lo peor, es­cri­bió a su ma­dre "qui­zá no te lo pue­da vol­ver a de­cir nun­ca más: te quie­ro", pu­bli­có el dia­rio "Kyungh­yang".

En es­te ca­so, el pro­ta­go­nis­ta ten­drá más opor­tu­ni­da­des de ex­pre­sar sus sen­ti­mien­tos a su pro­ge­ni­to­ra, ya que se en­cuen­tra en­tre los 179 res­ca­ta­dos.

La ma­yo­ría de los pa­sa­je­ros del Se­wol, 325, eran es­tu­dian­tes de ba­chi­lle­ra­to de un mis­mo ins­ti­tu­to que rea­li­za­ban un via­je es­co­lar a la me­ri­dio­nal is­la de Je­ju.

Ade­más de las de­cla­ra­cio­nes emo­ti­vas y men­sa­jes de tran­qui­li­dad, han aca­pa­ra­do la aten­ción me­diá­ti­ca los tex­tos que re­la­ta­ban los mo­men­tos de más an­gus­tia du­ran­te las apro­xi­ma­da­men­te dos ho­ras que du­ró el hun­di­mien­to.

"Pa­re­ce que va­mos a mo­rir. El bar­co se es­tá in­cli­nan­do", co­men­tó otro jo­ven cu­ya suer­te se des­co­no­ce en un men­sa­je de gru­po a va­rios ami­gos cer­ca­nos mien­tras el Se­wol vol­ca­ba po­co a po­co has­ta los 180 gra­dos de­jan­do en la su­per­fi­cie só­lo un pe­que­ño frag­men­to del cas­co.

La ten­sión es cons­tan­te en el po­li­de­por­ti­vo de Jin­do, don­de los fa­mi­lia­res per­ma­ne­cen alo­ja­dos y don­de se han pro­du­ci­do va­rios in­ten­tos de agre­sión de pa­dres y ma­dres de­ses­pe­ra­dos a au­to­ri­da­des po­lí­ti­cas y me­dios de co­mu­ni­ca­ción.

Los fa­mi­lia­res acu­san al go­bier­no de ha­ber ges­tio­na­do tar­de y mal las ope­ra­cio­nes de res­ca­te, mien­tras que atri­bu­yen tan­to a po­lí­ti­cos co­mo a me­dios de pro­pa­gar de­sin­for­ma­ción con un des­con­cer­tan­te bai­le de da­tos so­bre su­per­vi­vien­tes y res­ca­ta­dos du­ran­te las pri­me­ras 12 ho­ras tras el su­ce­so.

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ATRAPADOS 20 HORAS


Fotos: Jaime Llera


Al­va­ro Ve­láz­quez y Noel F. Alvarado,


Des­pués del im­pre­sio­nan­te caos vial que ori­gi­nó la tar­de-no­che de ayer inu­sual gra­ni­za­da que ca­yó en la zo­na de Cua­ji­mal­pa y que in­va­dió y de­jó ma­te­rial­men­te in­tran­si­ta­ble la ca­rre­te­ra Mé­xi­co-To­lu­ca, es­te día al fi­lo de las 14:00 horas, lue­go de que mi­les de au­to­mo­vi­lis­tas per­ma­ne­cie­ron va­ra­dos más de 20 lar­gas ho­ras, la cir­cu­la­ción en la tran­si­ta­da ar­te­ria ve­hi­cu­lar vol­vió a fluir a pa­so len­to, des­pués de que ele­men­tos del Ejér­ci­to Me­xi­ca­no, de la SSC, de la Po­li­cía Fe­de­ral, de Pro­tec­ción Ci­vil, Cruz Ro­ja y bom­be­ros, au­xi­lia­dos con pa­las y má­qui­nas re­troex­ca­va­do­ras re­ti­ra­ron las gran­des can­ti­da­des de hie­lo que in­va­die­ron la ca­rre­te­ra.

Sin em­bar­go, a pe­sar de que las enor­mes ca­pas de hie­lo ya ha­bían si­do re­ti­ra­das de la car­pe­ta as­fál­ti­ca, la cir­cu­la­ción ve­hi­cu­lar era su­ma­men­te len­ta, de­bi­do a que la ca­rre­te­ra es­ta­ba su­ma­men­te res­ba­lo­sa y se co­rría el ries­go de que se re­gis­tra­ra al­gún ac­ci­den­te au­to­mo­vi­lís­ti­co.

To­da­vía al fi­lo de las 8:30 de la ma­ña­na de hoy, la ca­rre­te­ra Mé­xi­co-To­lu­ca, a la al­tu­ra de los ki­ló­me­tros 27 y 29 es­ta­ba con­ver­ti­da en un ver­da­de­ro de­sas­tre, pues las fi­las de au­tos al­can­za­ban más de 20 ki­ló­me­tros de dis­tan­cia, tan­to con Di­rec­ción a la ciu­dad de Mé­xi­co co­mo a la de To­lu­ca, an­te la de­ses­pe­ra­ción de los mi­les de au­to­mo­vi­lis­tas que cir­cu­la­ban por la zo­na, mis­mos que prác­ti­ca­men­te tu­vie­ron que per­noc­tar to­da la no­che y par­te de la ma­dru­ga­da de hoy, en el lu­gar.

Los au­to­mo­vi­lis­tas que via­ja­ban de la ciu­dad de Mé­xi­co a To­lu­ca, mu­chos de ellos pa­ra va­ca­cio­nar en al­gu­nos mu­ni­ci­pios me­xi­quen­ses y otros es­ta­dos cir­cun­ve­ci­nos al Es­ta­do de Mé­xi­co en­con­tra­ron se­ve­ros con­ges­tio­na­mien­tos ve­hi­cu­la­res des­de la Ave­ni­da Cons­ti­tu­yen­tes, des­de don­de hi­cie­ron más de 4 ho­ras pa­ra lle­gar a la ca­se­ta de co­bro, cuan­do re­gu­lar­men­te di­cha dis­tan­cia se re­co­rre en 20 mi­nu­tos, apro­xi­ma­da­men­te.

Del la­do con­tra­rio, los au­to­mo­vi­lis­tas que cir­cu­la­ban de la ciu­dad de To­lu­ca al Dis­tri­to Fe­de­ral en­con­tra­ron el mis­mo pro­ble­ma, pues de La Mar­que­sa a la mis­ma ca­se­ta de en­tra­da al DF se to­pa­ron con un im­pre­sio­nan­te caos vial y tu­vie­ron que pa­sar va­rias ho­ras pa­ra cru­zar di­cha zo­na.

An­te la com­pli­ca­da si­tua­ción, des­de la mis­ma no­che de ayer, au­to­ri­da­des del go­bier­no del Es­ta­do de Mé­xi­co y de la SCT se mo­vi­li­za­ron y lle­va­ron a ca­bo las me­di­das ne­ce­sa­rias pa­ra re­ti­rar de la ca­rre­te­ra las gran­des can­ti­da­des de hie­lo que de­jó a su pa­so la inu­sual gra­ni­za­da que ca­yó la tar­de-no­che del pa­sa­do miér­co­les y que ma­te­rial­men­te de­jó in­tran­si­ta­ble una im­por­tan­te ar­te­ria ve­hi­cu­lar de en­tra­da y sa­li­da de mi­les de au­to­mo­vi­lis­tas, co­mo lo es la ca­rre­te­ra Mé­xi­co-To­lu­ca.

Ele­men­tos del Ejér­ci­to me­xi­ca­no, de la Po­li­cía Fe­de­ral, de la SSC, Pro­tec­ción Ci­vil, bom­be­ros y Cruz Ro­ja des­de la mis­ma no­che de ayer y has­ta el cie­rre de es­ta edi­ción tra­ba­jan in­ten­sa­men­te a mar­chas for­za­das pa­ra re­ti­rar el hie­lo de la ca­rre­te­ra, ade­más de que la SCT, a tra­vés de su ti­tu­lar, Ge­rar­do Ruiz Es­par­za in­for­mó que pa­ra agi­li­zar el trán­si­to ve­hi­cu­lar so­bre la ca­rre­te­ra Mé­xi­co-To­lu­ca y que to­do vuel­va a la nor­ma­li­dad lo más pron­to po­si­ble, los au­to­mo­vi­lis­tas po­drán pa­sar li­bre­men­te la ca­se­ta de co­bro, sin pa­gar, has­ta las 22:00 ho­ras de hoy.

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iHUBO CONFUSION!


MOK­PO, Co­rea del Sur, (OEM-AP).- El ca­pi­tán del trans­bor­da­dor co­rea­no hun­di­do no emi­tió de in­me­dia­to una or­den de eva­cua­ción por­que su tri­pu­la­ción es­ta­ba tra­tan­do de es­ta­bi­li­zar la na­ve en me­dio de la con­fu­sión y el caos, di­jo uno de los tri­pu­lan­tes hoy jue­ves.

Ini­cial­men­te el ca­pi­tán ins­tru­yó a los pa­sa­je­ros a co­lo­car­se los cha­le­cos sal­va­vi­das y que­dar­se en sus ca­me­ri­nos, y pa­só me­dia ho­ra has­ta que se or­de­nó la eva­cua­ción, di­jo uno de los tri­pu­lan­tes.

Sin em­bar­go Oh di­jo que no es­ta­ba se­gu­ro si la or­den del ca­pi­tán a la tri­pu­la­ción fue lue­go re­pe­ti­da a los pa­sa­je­ros me­dian­te el sis­te­ma de al­to­par­lan­tes.

Va­rios so­bre­vi­vien­tes han di­cho que nun­ca es­cu­cha­ron ór­de­nes de eva­cua­ción.

La pér­di­da de esos pre­cia­dos mi­nu­tos pro­ba­ble­men­te pri­vó a los pa­sa­je­ros de la opor­tu­ni­dad de huir de la em­bar­ca­ción Se­wol, que fi­nal­men­te se hun­dió ayer miér­co­les cer­ca de la ciu­dad de Mok­po, en el sur.

La ma­yo­ría de los pa­sa­je­ros era es­tu­dian­te de se­cun­da­ria. Se ha con­fir­ma­do la muer­te de 25 per­so­nas, en­tre ellas 5 alum­nos y 2 maes­tros, pe­ro se te­me que la ci­fra au­men­te. Hay 271 de­sa­pa­re­ci­dos. Fuen­tes de la Guar­dia Cos­te­ra in­for­ma­ron el jue­ves que hay 179 so­bre­vi­vien­tes.

Las la­bo­res de bús­que­da y res­ca­te se veían com­pli­ca­das hoy jue­ves por las fuer­tes co­rrien­tes ma­ri­nas, los fuer­tes agua­ce­ros y la es­ca­sa vi­si­bi­li­dad.

Ha­bía 475 per­so­nas a bor­do, en­tre ellas 325 es­tu­dian­tes que par­ti­ci­pa­ban en una gi­ra edu­ca­ti­va a la is­la de Je­ju, en el sur del país. El ferry ha­bía zar­pa­do de In­cheon, en la cos­ta no­roc­ci­den­tal de Co­rea del Sur, y le fal­ta­ba ape­nas tres ho­ras pa­ra lle­gar a puer­to cuan­do em­pe­zó a zo­zo­brar. La cau­sa del si­nies­tro se des­co­no­ce to­da­vía.

El Se­wol es­tá aho­ra hun­di­do en las aguas fren­te a Mok­po, a unos 470 ki­ló­me­tros (290 mi­llas) de Seúl. Ape­nas se le ve la qui­lla.

Oh, de 58 años de edad y quien tie­ne 10 años de ex­pe­rien­cia na­val, di­jo que cuan­do la tri­pu­la­ción fue con­vo­ca­da en la cu­bier­ta y se emi­tió el pe­di­do de au­xi­lio, el bu­que ya es­ta­ba in­cli­na­do a más de 5 gra­dos, con lo cual se ha­cía ca­si im­po­si­ble ni­ve­lar­lo.

Apro­xi­ma­da­men­te en ese mo­men­to, un su­bo­fi­cial re­por­tó que no ha­bía ma­ne­ra de es­ta­bi­li­zar al bu­que y el ca­pi­tán or­de­nó rea­li­zar otro in­ten­to más, que fra­ca­só tam­bién, re­la­tó Oh. Un tri­pu­lan­te en­ton­ces in­ten­tó lle­gar a una de las bal­sas de emer­gen­cia pe­ro se tro­pe­zó, con lo cual el su­bo­fi­cial le su­gi­rió al ca­pi­tán emi­tir una or­den ge­ne­ral de eva­cua­ción.

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¡TEMEN LO PEOR!



JIN­DO, Co­rea del Sur, (OEM-Reu­ters).- Va­rias per­so­nas pa­re­cen ha­ber so­bre­vi­vi­do en una bol­sa de ai­re den­tro de un ferry sur­co­rea­no que se vol­có y zo­zo­bró, di­jo hoy jue­ves el pa­dre de uno de los es­co­la­res a bor­do de la na­ve a un re­por­te­ro de Reu­ters que acom­pa­ñó a las fa­mi­lias a la zo­na del de­sas­tre.

Cer­ca de 290 per­so­nas si­guen de­sa­pa­re­ci­das de un to­tal de 450 pa­sa­je­ros del ferry Se­wol, que zo­zo­bró el pa­sa­do miér­co­les en cir­cuns­tan­cias mis­te­rio­sas fren­te a la cos­ta de la Pe­nín­su­la de Co­rea, en el que se­ría el peor ac­ci­den­te ma­rí­ti­mo del país en 20 años.

Mu­chos de los pa­sa­je­ros eran ni­ños de una es­cue­la se­cun­da­ria de las afue­ras de Seúl.

"(El ni­ño) me di­jo en un men­sa­je de tex­to, 'Es­toy vi­vo, hay es­tu­dian­tes vi­vos, por fa­vor sál­ven­nos rá­pi­do", ase­gu­ró el pa­dre.

La Guar­dia Cos­te­ra y bu­zos de la Ar­ma­da rea­nu­da­ron la bús­que­da hoy jue­ves, des­pués de que el bar­co se vol­có a po­ca dis­tan­cia de tie­rra en un via­je des­de la ciu­dad por­tua­ria de In­cheon ha­cia la is­la de Je­ju, a unos 100 ki­ló­me­tros al sur de la pe­nín­su­la.

Fa­mi­lia­res de los de­sa­pa­re­ci­dos se reu­nie­ron en la ma­ña­na de hoy jue­ves en el mue­lle de la ciu­dad li­to­ral de Jin­do, cu­bier­tos con man­tas pa­ra pro­te­ger­se del frío pri­ma­ve­ral mien­tras los es­fuer­zos por ha­llar so­bre­vi­vien­tes con­ti­núan por se­gun­do día.

Una ma­dre, Park Yung-suk, di­jo que ha­bía vis­to el cuer­po de la maes­tra de su hi­ja ado­les­cen­te mien­tras era lle­va­do a la ori­lla por equi­pos de res­ca­te du­ran­te la ma­ña­na.

"Si pu­die­se apren­der a bu­cear, sal­ta­ría al agua e in­ten­ta­ría ha­llar a mi hi­ja", di­jo Park ba­jo una li­ge­ra llo­viz­na.

Has­ta el mo­men­to, 179 per­so­nas han si­do res­ca­ta­das y se ha con­fir­ma­do la muer­te de otras seis.

Mien­tras ofi­cia­les de la Guar­dia Cos­te­ra lle­ga­ban a Jin­do hoy jue­ves, fa­mi­lia­res que es­pe­ra­ban en la cos­ta les gri­ta­ban: "El cli­ma es bue­no, ¿por qué no es­tán ini­cian­do el res­ca­te?".

Se des­co­no­cen los mo­ti­vos del nau­fra­gio de la na­ve de 6,586 to­ne­la­das, cons­trui­da en Ja­pón.

Ma­pas náu­ti­cos de la zo­na mues­tran arre­ci­fes y aguas de po­ca pro­fun­di­dad, aun­que un fun­cio­na­rio del go­bier­no pa­re­ció des­car­tar la po­si­bi­li­dad de que la na­ve ha­ya im­pac­ta­do una ro­ca.

No es­ta­ba cla­ro de in­me­dia­to por qué el ferry Se­wol se in­cli­nó ha­cia un cos­ta­do en aguas apa­ren­te­men­te tran­qui­las fren­te a la cos­ta su­roes­te de Co­rea del Sur, pe­ro al­gu­nos so­bre­vi­vien­tes di­je­ron que hu­bo un fuer­te so­ni­do an­tes del de­sas­tre.

Hu­bo re­por­tes de que el ferry se des­vió de su cur­so, pe­ro las coor­de­na­das del lu­gar del ac­ci­den­te en­tre­ga­das por las au­to­ri­da­des por­tua­rias in­di­can que no es­ta­ba le­jos de la ru­ta re­gu­lar.

El bar­co en­vió una se­ñal de so­co­rro en la ma­ña­na del miér­co­les, di­jo la Guar­dia Cos­te­ra, lo que dio ini­cio a la ope­ra­ción de res­ca­te que in­vo­lu­cra a ca­si 100 na­ves de la Ar­ma­da, la Guar­dia Cos­te­ra y bo­tes de pes­ca, así co­mo 18 he­li­cóp­te­ros.

Se­gún ba­ses de da­tos pú­bli­cas, el pro­pie­ta­rio re­gis­tra­do del bar­co es Chong­hae­jin Ma­ri­ne Co Ltd, con se­de en In­cheon. Reu­ters no pu­do con­tac­tar a la com­pa­ñía por te­lé­fo­no.

An­te­rior­men­te, en un co­mu­ni­ca­do leí­do a me­dios lo­ca­les, un fun­cio­na­rio de la com­pa­ñía ofre­ció una dis­cul­pa por el ac­ci­den­te, pe­ro re­hu­só rea­li­zar más co­men­ta­rios.
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Historia de un puñetazo



Conmovido, Vargas Llosa lamenta la muerte de García Márquez


* Qué pa­só; cues­tión per­so­nal o di­fe­ren­cias ideo­ló­gi­cas, el enig­ma


MA­DRID, Es­pa­ña, (OEM-EFE y AP).- Un pu­ñe­ta­zo que­bró ha­ce años la amis­tad que unió a Ga­briel Gar­cía Már­quez y Ma­rio Var­gas Llo­sa y el in­ci­den­te dio lu­gar a una le­yen­da que en­gran­de­ció, si ca­be más aún, las fi­gu­ras de am­bos es­cri­to­res, los dos Nó­bel de Li­te­ra­tu­ra y ge­nios de las le­tras his­pa­noa­me­ri­ca­nas.

Los no­ve­lis­tas, que se co­no­cie­ron en Ve­ne­zue­la en 1967, pro­ta­go­ni­za­ron una de las ri­va­li­da­des más fa­mo­sas en el mun­do li­te­ra­rio des­de que en 1976 Var­gas Llo­sa pro­pi­nó en Mé­xi­co, an­te tes­ti­gos, un pu­ñe­ta­zo a su otro­ra ami­go.

El mo­ti­vo de la dis­pu­ta ha si­do un mis­te­rio des­de en­ton­ces, por­que los es­cri­to­res han man­te­ni­do un his­tó­ri­co pac­to de si­len­cio en­tre ca­ba­lle­ros.

Eso no im­pi­de que sean va­rias las ver­sio­nes que cir­cu­lan so­bre las cau­sas que pu­die­ron pro­vo­car el de­sen­cuen­tro y la rup­tu­ra de una amis­tad que no sur­ge con fa­ci­li­dad en el mun­do de las le­tras.

Ro­dri­go Mo­ya, ami­go de Ga­bo, pu­bli­có en 2007 un ar­tí­cu­lo y fo­tos del in­ci­den­te el mis­mo día en el que el au­tor de "Cien Años de So­le­dad" cum­plía 80 años de edad y en las que apa­re­cía con el ojo iz­quier­do amo­ra­ta­do.

Mo­ya, fo­tó­gra­fo me­xi­ca­no de ori­gen co­lom­bia­no, ex­pli­ca­ba que la ha­bía he­cho el 14 de fe­bre­ro de 1976, dos días des­pués del in­ci­den­te, por­que Gar­cía Már­quez que­ría te­ner "una cons­tan­cia" de aque­lla agre­sión.

El fo­tó­gra­fo le pre­gun­tó en­ton­ces al es­cri­tor qué ha­bía pa­sa­do y es­te fue "eva­si­vo" y atri­bu­yó la agre­sión a "las di­fe­ren­cias" que ya eran in­sal­va­bles en la me­di­da en que el au­tor pe­rua­no "se su­ma­ba a rit­mo ace­le­ra­do al pen­sa­mien­to de de­re­cha".

Fue Mer­ce­des Bar­cha, la es­po­sa de Ga­bo, quien hi­zo el co­men­ta­rio más elo­cuen­te: "es que Ma­rio es un ce­lo­so es­tú­pi­do", cuen­ta el fo­tó­gra­fo que di­jo ella.

"Mien­tras am­bas pa­re­jas vi­vían en Pa­rís, los Gar­cía Már­quez ha­bían tra­ta­do de me­diar en los dis­tur­bios con­yu­ga­les en­tre Var­gas Llo­sa y su es­po­sa, Pa­tri­cia, aco­gien­do sus con­fi­den­cias", apun­ta­ba Mo­ya.

La ver­sión del pe­rio­dis­ta his­pa­no-pe­rua­no Pa­co Igar­tua, la que ma­yor fuer­za ha to­ma­do con el pa­so del tiem­po, se re­mi­te tam­bién a un ori­gen en dis­cre­pan­cias sen­ti­men­ta­les en­tre Var­gas Llo­sa y su mu­jer.

El bri­tá­ni­co Ge­rald Mar­tin, en su bio­gra­fía "Ga­briel Gar­cía Már­quez: una Vi­da", da otra pis­ta pa­ra des­ve­lar el enig­ma: Var­gas Llo­sa le di­jo al co­lom­bia­no: "es­to es por lo que le di­jis­te a Pa­tri­cia" o "es­to es por lo que le hi­cis­te a Pa­tri­cia".

An­gel Es­te­ban y Ana Ga­lle­gos, ca­te­drá­ti­cos de Li­te­ra­tu­ra de la Uni­ver­si­dad de Gra­na­da y au­to­res de "De Ga­bo a Ma­rio", se su­man a la te­sis de que la tri­ful­ca fue ori­gi­na­da por una "cues­tión per­so­nal", aun­que su­gie­ren ade­más "di­fe­ren­cias ideo­ló­gi­cas".

Var­gas Llo­sa y Gar­cía Már­quez coin­ci­die­ron en los años se­ten­ta en Bar­ce­lo­na, una épo­ca, se­gún Pi­lar Do­no­so, hi­ja del au­tor chi­le­no Jo­sé Do­no­so, que fue "es­pe­cial pa­ra am­bos".

Allí, los hi­jos del au­tor del boom ju­ga­ban jun­tos y for­ma­ron "una ver­da­de­ra fa­mi­lia".

Bar­ce­lo­na es la ciu­dad en la que se cru­zan las ca­rre­ras en el pla­no edi­to­rial de Gar­cía Már­quez y Var­gas Llo­sa de la ma­no de Car­men Bal­cells, la agen­te más im­por­tan­te de li­te­ra­tu­ra en cas­te­lla­no.

El ca­te­drá­ti­co de fi­lo­lo­gía ro­má­ni­ca de la Uni­ver­si­dad Com­plu­ten­se de Ma­drid Jo­sé Ma­nuel Lu­cía re­cuer­da có­mo nin­gu­no de ellos aban­do­nó "los ser­vi­cios ni la amis­tad" de Bal­cells pe­se al de­sen­cuen­tro.

Su de­ve­nir li­te­ra­rio con­flu­yó una vez más cuan­do en oc­tu­bre de 2010 la Aca­de­mia sue­ca re­co­no­ció con el No­bel de Li­te­ra­tu­ra al pe­rua­no.

"Son muy di­fe­ren­tes", ase­gu­ra Pe­ter Lan­de­lius, un di­plo­má­ti­co ex­per­to en na­rra­ti­va his­pa­noa­me­ri­ca­na, que es el tra­duc­tor de am­bos al sue­co.

Aun­que la re­con­ci­lia­ción hu­bie­ra si­do "muy de­sea­ble" por la "mag­ni­tud li­te­ra­ria" de los dos, se­gún Eduar­do Be­ce­rra, ex­per­to en li­te­ra­tu­ra his­pa­noa­me­ri­ca­na, lo cier­to es que el abra­zo de la re­con­ci­lia­ción ja­más se ha pro­du­ci­do.

Ten­drán que ser los de­más, "los que ave­ri­güen, des­cu­bran, los que di­gan qué pa­so", re­ta­ba Var­gas Llo­sa.



"el mas gran­de"



Hoy, con una voz con­mo­vi­da, an­teo­jos os­cu­ros y una go­rra de beis­bol, el Nó­bel pe­rua­no Var­gas Llo­sa la­men­tó la muer­te del co­lom­bia­no Gar­cía Már­quez.

"Ha muer­to un gran es­cri­tor cu­yas obras die­ron gran di­fu­sión y pres­ti­gio a la li­te­ra­tu­ra de nues­tra len­gua", di­jo Var­gas Llo­sa al ca­nal te­le­vi­si­vo N des­de una ca­lle de la ciu­dad pe­rua­na de Aya­cu­cho.

"Sus no­ve­las le so­bre­vi­vi­rán y se­gui­rán ga­nan­do lec­to­res por do­quier", aña­dió. "En­vío mis con­do­len­cias a su fa­mi­lia".

El es­cri­tor Jor­ge Vol­pi, en tan­to, tui­teó que "ha muer­to Ga­briel Gar­cía Már­quez. Con Bor­ges, el más gran­de na­rra­dor en len­gua es­pa­ño­la del si­glo XX".

"La len­gua es­pa­ño­la ya nun­ca fue la mis­ma con Ga­bo y nun­ca vol­ve­rá a ser­lo sin Ga­bo. Mi sen­ti­mien­to es de de­so­la­ción", es­cri­bió el es­cri­tor y ex­vi­ce­pre­si­den­te ni­ca­ra­güen­se Ser­gio Ra­mí­rez en su cuen­ta de Twit­ter.

Pa­ra Ra­mí­rez, "el lu­gar de la Man­cha de cu­yo nom­bre Cer­van­tes no qui­so acor­dar­se es Ma­con­do. De Cer­van­tes a Ga­bo se ex­tien­de el ar­co má­gi­co de la len­gua".

Con la muer­te de Gar­cía Már­quez "se cie­rra el ca­pí­tu­lo del rea­lis­mo má­gi­co en len­gua es­pa­ño­la", co­rrien­te de la que era "el má­xi­mo re­pre­sen­tan­te", di­jo, por su par­te, el es­cri­tor me­xi­ca­no Ho­me­ro Arid­jis.

La bra­si­le­ña Né­li­da Pi­ñón re­sal­tó que la muer­te de Ga­briel Gar­cía Már­quez de­ja un enor­me va­cío en la li­te­ra­tu­ra mun­dial que al me­nos pue­de ser re­lle­na­do en par­te por la obra que de­jó.

La es­cri­to­ra chi­le­na Isa­bel Allen­de afir­mó hoy que sien­te una "pe­na in­men­sa" por el fa­lle­ci­mien­to del au­tor co­lom­bia­no Ga­briel Gar­cía Már­quez, pe­ro su­bra­yó que su obra "es in­mor­tal".

Allen­de se­ña­ló, en una rue­da de pren­sa en el Ins­ti­tu­to Cer­van­tes de Nue­va York, que Gar­cía Már­quez "era un maes­tro pa­ra to­dos", y que to­dos los au­to­res la­ti­noa­me­ri­ca­nos con­tem­po­rá­neos han "es­ta­do in­flui­dos por su obra".

Fue "el gran pi­lar del 'boom' de la li­te­ra­tu­ra la­ti­noa­me­ri­ca­na" a ni­vel in­ter­na­cio­nal, re­cor­dó.

El es­cri­tor y ex­vi­ce­pre­si­den­te de Ni­ca­ra­gua Ser­gio Ra­mí­rez Mer­ca­do ex­pre­só hoy su sen­ti­mien­to de de­so­la­ción por la muer­te de su ami­go, el Pre­mio Nó­bel de Li­te­ra­tu­ra de 1982, Ga­briel Gar­cía Már­quez, de quien di­jo que re­vo­lu­cio­nó la len­gua es­pa­ño­la.

Gar­cía Már­quez era "el úl­ti­mo es­cri­tor ver­da­de­ra­men­te uni­ver­sal y sin du­da el más fa­mo­so del si­glo XX", di­jo a EFE el pe­rio­dis­ta y es­cri­tor co­lom­bia­no San­tia­go Gam­boa, quien com­pa­ró al fa­lle­ci­do Nó­bel co­lom­bia­no con Nel­son Man­de­la.

"Era co­no­ci­do y leí­do has­ta en Ne­pal. In­flu­yó en to­das las len­guas y tu­vo se­gui­do­res que hoy son muy cé­le­bres, co­mo Sal­man Rush­die o Ta­har Ben Ja­lloun", su­bra­yó Gam­boa, quien tu­vo amis­tad con él.







  El pre­si­den­te de la Unión de Es­cri­to­res y Ar­tis­tas de Cu­ba (UNEAC), Mi­guel Bar­net, afir­mó hoy que es­te país "ama­rá siem­pre" al es­cri­tor co­lom­bia­no Ga­briel Gar­cía Már­quez, cu­ya pér­di­da ca­li­fi­có de "gran­de e irrem­pla­za­ble".

"Los es­cri­to­res cu­ba­nos su­fren esa pér­di­da gran­de e irrem­pla­za­ble. Ga­bo amó a Cu­ba y Cu­ba lo ama­rá siem­pre", de­cla­ró Bar­net a EFE, tras co­no­cer el fa­lle­ci­mien­to de Gar­cía Már­quez hoy en la ciu­dad de Mé­xi­co, don­de re­si­día.

El poe­ta y no­ve­lis­ta cu­ba­no se­ña­ló que "po­cos es­cri­to­res de es­ta épo­ca co­mo Gar­cía Már­quez han re­ve­la­do en un es­pe­jo má­gi­co los la­dos más pre­cio­sos de la mi­to­lo­gía la­ti­noa­me­ri­ca­na".

La poe­ti­sa y no­ve­lis­ta ni­ca­ra­güen­se Gio­con­da Be­lli la­men­tó hoy la muer­te del es­cri­tor co­lom­bia­no Ga­briel Gar­cía Már­quez, a quien ca­li­fi­có co­mo "el hé­roe más gran­de que ha te­ni­do Amé­ri­ca La­ti­na", a la que unió "en una iden­ti­dad re­co­no­ci­ble".

"Se mu­rió el hé­roe más gran­de que ha te­ni­do Amé­ri­ca La­ti­na", es­cri­bió la es­cri­to­ra ni­ca­ra­güen­se en su cuen­ta de Twit­ter.

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El lu­nes, tri­bu­to a Ga­bo en Be­llas Ar­tes



J. Adal­ber­to Vi­lla­sa­na


El pre­si­den­te del Con­se­jo Na­cio­nal pa­ra la Cul­tu­ra y las Ar­tes, Ra­fael To­var y de Te­re­sa, anun­ció que el lu­nes 21 se rea­li­za­rá en el Pa­la­cio de Be­llas Ar­tes un ho­me­na­je na­cio­nal a Ga­briel Gar­cía Már­quez.

El es­cri­tor de ori­gen co­lom­bia­no es­ta­ble­ció su re­si­den­cia en Mé­xi­co des­de 1961, in­clu­so en tie­rras az­te­cas es­cri­bió su obra cum­bre "Cien Años de So­le­dad".

Pa­ra la ce­re­mo­nia del pró­xi­mo lu­nes, To­var y de Te­re­sa se­ña­ló que "se­rá un ho­me­na­je na­cio­nal don­de es­ta­rán las puer­tas abier­tas pa­ra que la gen­te se des­pi­da de él".

El ho­ra­rio se de­fi­ni­ría des­pués pe­ro se­ría en­tre el me­dio­día y las 16:00 ho­ras, eso lo de­ter­mi­na­rá la fa­mi­lia del es­cri­tor, di­jo el fun­cio­na­rio.

Por otra par­te, el di­ri­gen­te na­cio­nal del PRI, Cé­sar Ca­ma­cho Qui­roz, se su­mó al pé­sa­me y es­cri­bió en su cuen­ta @CCQ_PR: "el 'olor de la gua­ya­ba', de­cía Ga­briel Gar­cía Már­quez, 'une a los pue­blos de Amé­ri­ca La­ti­na'; hoy tam­bién nos une la pe­na de su au­sen­cia".

Así, a tra­vés de las re­des so­cia­les, fun­cio­na­rios, po­lí­ti­cos y le­gis­la­do­res se su­ma­ron a las mues­tras de ca­ri­ño y res­pe­to al no­ve­lis­ta.

El je­fe de go­bier­no del DF, es­cri­bió en su cuen­ta @Man­ce­ra­Mi­guelMX, que el de­ce­so de Gar­cía Már­quez es una gran pér­di­da pa­ra nues­tra so­cie­dad y el mun­do de las le­tras el fa­lle­ci­mien­to y ex­pre­só su pé­sa­me a su fa­mi­lia y ami­gos.

"El maes­tro Ga­briel Gar­cía Már­quez de­cía: la vi­da no es la que uno vi­vió, si­no la que uno re­cuer­da y có­mo la re­cuer­da pa­ra con­tar­la", fue otro de los men­sa­jes que pu­bli­có el fun­cio­na­rio ca­pi­ta­li­no en su cuen­ta de la red so­cial.
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"Lo úni­co ma­lo de la muer­te, es que es pa­ra siem­pre"


J. Adal­ber­to Vi­lla­sa­na


"Lo úni­co ma­lo de la muer­te, es que es pa­ra siem­pre", ex­pre­só Ga­briel Gar­cía Már­quez; ayer la fies­ta se aca­bó pa­ra él y se apa­gó el pa­triar­ca de Ma­con­do, pe­ro su rea­lis­mo má­gi­co ilu­mi­na­rá por siem­pre.

A los 87 años de edad, ca­si re­cién cum­pli­dos, fa­lle­ció Ga­briel Gar­cía Már­quez, uno de los es­cri­to­res más re­le­van­tes del si­glo XX. Ga­na­dor del Pre­mio Nó­bel de Li­te­ra­tu­ra en 1982 con la más re­pre­sen­ta­ti­va de sus más de 60 obras: "Cien Años de So­le­dad".

Su na­tal Ara­ca­ta­ca, del nor­te de Co­lom­bia, es­tá de lu­to, al igual que el mun­do en­te­ro. Su obra "Cien Años de So­le­dad" ha si­do tra­du­ci­da a 35 idio­mas y se han ven­di­do más de 30.000,000 de ejem­pla­res.

Fue un re­vo­lu­cio­na­rio del len­gua­je, que in­cen­dió el I Con­gre­so In­ter­na­cio­nal de la Len­gua Es­pa­ño­la, ce­le­bra­do en Za­ca­te­cas, Mé­xi­co, en 1997, cuan­do lla­mó a ju­bi­lar la or­to­gra­fía, "por­que na­die va a con­fun­dir re­vól­ver con re­vol­ver". Pro­pu­so li­be­rar al len­gua­je de sus "fie­rros nor­ma­ti­vos". Pe­ro nun­ca pro­pu­so de­sa­pa­re­cer la or­to­gra­fía, si­no que lla­mó a rom­per el cír­cu­lo vi­cio­so de que la gen­te no es­cri­be por la ma­la or­to­gra­fía, y tie­ne ma­la or­to­gra­fía por­que no es­cri­be, su lla­ma­do fue a que to­dos re­dac­ta­ran más allá de las re­glas.

Co­mo si se tra­ta­ra de una de sus no­ve­las, el pa­dre del rea­lis­mo má­gi­co mu­rió en Jue­ves San­to, fe­cha en la que el pue­blo ca­tó­li­co rea­li­za la Vi­si­ta de las 7 Ca­sas, y se re­cuer­da la Ul­ti­ma Ce­na de Je­su­cris­to. La vís­pe­ra de la cru­ci­fi­xión.

Y co­mo si an­ti­ci­pa­ra el mo­men­to, en el pró­lo­go de "Do­ce Cuen­tos Pe­re­gri­nos" es­cri­bió: "so­ñé que asis­tía a mi pro­pio en­tie­rro, a pie, ca­mi­nan­do en­tre un gru­po de ami­gos ves­ti­dos de lu­to so­lem­ne, pe­ro con un áni­mo de fies­ta. To­dos pa­re­cía­mos di­cho­sos de es­tar jun­tos. Y yo más que na­die, por aque­lla gra­ta opor­tu­ni­dad que me da­ba la muer­te pa­ra es­tar con mis ami­gos de Amé­ri­ca La­ti­na, los más an­ti­guos, los más que­ri­dos, los que no veía des­de ha­cía más tiem­po. Al fi­nal de la ce­re­mo­nia, cuan­do em­pe­za­ron a ir­se, yo in­ten­té acom­pa­ñar­los, pe­ro uno de ellos me hi­zo ver con una se­ve­ri­dad ter­mi­nan­te que pa­ra mí se ha­bía aca­ba­do la fies­ta. 'Eres el úni­co que no pue­de ir­se', me di­jo. Só­lo en­ton­ces com­pren­dí que mo­rir es no es­tar nun­ca más con los ami­gos".

Hi­jo de Ga­briel Eli­gio Gar­cía, te­le­gra­fis­ta y lue­go bo­ti­ca­rio, así co­mo de Lui­sa San­tia­ga Már­quez Iguar­ñan; fue el ma­yor de 11 her­ma­nos y pa­só sus pri­me­ros años de vi­da con sus abue­los ma­ter­nos.

Es­tu­dió de­re­cho en la Uni­ver­si­dad de Bo­go­tá, y la su­ya fue una vi­da de fan­ta­sía, co­mo sus no­ve­las, la cual de­jó plas­ma­da en su obra au­to­bio­grá­fi­ca: "Vi­vir pa­ra Con­tar­la".

Cuan­do em­pe­zó a pu­bli­car al­gu­nos cuen­tos en pe­rió­di­cos de ese país aban­do­nó su for­ma­ción uni­ver­si­ta­ria pa­ra de­di­car­se al pe­rio­dis­mo y la li­te­ra­tu­ra.

En 1955, con su cuen­to "Un día des­pués del Sá­ba­do", ga­nó el con­cur­so de la Aso­cia­ción de Es­cri­to­res y Ar­tis­tas.

Lue­go pu­bli­có su pri­me­ra no­ve­la, "La Ho­ja­ras­ca", en la que de­jó ver lo que se­ría par­te de su obra pos­te­rior.

En 1955 co­men­zó un pe­ri­plo en­tre Eu­ro­pa y Amé­ri­ca. Con­vi­vió es­tre­cha­men­te con los au­to­res del boom la­ti­noa­me­ri­ca­no du­ran­te su es­tan­cia en Pa­rís. Por aque­lla épo­ca es­cri­bió "El Co­ro­nel no Tie­ne Quien le Es­cri­ba", que sa­lió a la luz en 1958 y su pri­me­ra edi­ción, co­mo li­bro, se rea­li­zó has­ta 1961.

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Llora América a su escritor


BO­GO­TA, Co­lom­bia, (OEM-agen­cias).- Di­ri­gen­tes po­lí­ti­cos de Amé­ri­ca rin­die­ron hoy tri­bu­to al fa­lle­ci­do Ga­briel Gar­cía Már­quez, un es­cri­tor co­lom­bia­no de ta­lla uni­ver­sal que de­ja una obra tan gran­de co­mo el va­cío que ha pro­du­ci­do su muer­te.

La no­ti­cia de su fa­lle­ci­mien­to, que co­rrió co­mo re­gue­ro de pól­vo­ra, fue con­fir­ma­da por el Pre­si­den­te de Co­lom­bia, Juan Ma­nuel San­tos.

"Mil años de so­le­dad y tris­te­za por la muer­te del más gran­de co­lom­bia­no de to­dos los tiem­pos! So­li­da­ri­dad y con­do­len­cias a la fa­mi­lia", es­cri­bió en su cuen­ta de Twit­ter.

Lue­go, San­tos de­cre­tó tres días de due­lo e izar a me­dia as­ta la ban­de­ra co­lom­bia­na.

"Co­lom­bia en­te­ra es­tá de lu­to por­que se no ha ido nues­tro Nó­bel", di­jo San­tos en una alo­cu­ción de cua­tro mi­nu­tos des­de la re­si­den­cia ofi­cial en la ciu­dad bal­nea­rio de Car­ta­ge­na, en la cos­ta del Ca­ri­be co­lom­bia­no. 

Tam­bién el ex­pre­si­den­te co­lom­bia­no Al­va­ro Uri­be (2002-2010) la­men­tó la muer­te del "maes­tro" que hi­zo que "mi­llo­nes de ha­bi­tan­tes del pla­ne­ta" se ena­mo­ra­ran de Co­lom­bia.

Otro ex­je­fe de Es­ta­do de Co­lom­bia, Be­li­sa­rio Be­tan­cur (1982-1986), se ma­ni­fes­tó "cons­ter­na­do" por la muer­te de su ami­go Ga­bo, a quien de­fi­nió co­mo "un gran­de de la li­te­ra­tu­ra uni­ver­sal".

El Pre­si­den­te de EU, Ba­rack Oba­ma, la­men­tó el de­ce­so del es­cri­tor co­lom­bia­no y pro­nos­ti­có que su le­ga­do vi­vi­rá pa­ra las pró­xi­mas ge­ne­ra­cio­nes.

"Con la muer­te de Ga­briel Gar­cía Már­quez el mun­do ha per­di­do a uno de sus más gran­des es­cri­to­res vi­sio­na­rios y a uno de mis fa­vo­ri­tos des­de que era jo­ven", se­ña­ló Oba­ma en una bre­ve de­cla­ra­ción.

Oba­ma di­jo ha­ber te­ni­do el ho­nor de co­no­cer en Mé­xi­co al lau­rea­do es­cri­tor de "Cien Años de So­le­dad".

"Allí me pre­sen­tó con una co­pia de su li­bro au­to­gra­fia­do, una co­pia que ate­so­ro has­ta es­te día", es­cri­bió.

El Pre­si­den­te Oba­ma des­ta­có que Gar­cía Már­quez no só­lo era un or­gu­llo­so co­lom­bia­no si­no un re­pre­sen­tan­te de los pue­blos de Amé­ri­ca La­ti­na, ade­más de ser un maes­tro del rea­lis­mo má­gi­co.

"Les ofrez­co mis pen­sa­mien­tos a sus fa­mi­lia­res y ami­gos, de quie­nes es­pe­ro en­cuen­tren con­sue­lo en el he­cho de que el tra­ba­jo del Ga­bo vi­vi­rá pa­ra las pró­xi­mas ge­ne­ra­cio­nes", fi­na­li­zó.
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Lamenta Peña Nieto deceso del Nóbel


J. Adal­ber­to Vi­lla­sa­na y No­ti­mex


El Pre­si­den­te En­ri­que Pe­ña Nie­to la­men­tó la muer­te del es­cri­tor co­lom­bia­no Ga­briel Gar­cía Már­quez.

"A nom­bre de Mé­xi­co, ex­pre­so mi pe­sar por el fa­lle­ci­mien­to de uno de los más gran­des es­cri­to­res de nues­tros tiem­pos: Ga­briel Gar­cía Már­quez", ex­pre­só a tra­vés de su cuen­ta de Twit­ter.

En otro men­sa­je in­di­có: "con su obra, Gar­cía Már­quez hi­zo uni­ver­sal el rea­lis­mo má­gi­co la­ti­noa­me­ri­ca­no, mar­can­do la cul­tu­ra de nues­tro tiem­po". Y tam­bién re­sal­tó: "na­ci­do en Co­lom­bia, por dé­ca­das hi­zo de Mé­xi­co su ho­gar, en­ri­que­cien­do con ello nues­tra vi­da na­cio­nal. Des­can­se en paz".

Por otra par­te, go­ber­na­do­res de di­ver­sos es­ta­dos del país ex­pre­sa­ron su pe­sar por la muer­te del es­cri­tor co­lom­bia­no Ga­briel Gar­cía Már­quez, ocu­rri­da ayer en la ciu­dad de Mé­xi­co.

El go­ber­na­dor del Es­ta­do de Mé­xi­co, Eru­viel Avi­la, ex­pre­só: "la vi­da no es la que uno vi­vió, si­no la que uno re­cuer­da, y có­mo la re­cuer­da pa­ra con­tar­la". La Hu­ma­ni­dad te re­cor­da­rá con ca­ri­ño, Ga­bo.

El go­ber­na­dor de Pue­bla, Ra­fael Mo­re­no Va­lle, co­men­tó: "la­men­to pro­fun­da­men­te la muer­te de Ga­briel Gar­cía Már­quez. Des­can­se en paz un gran­de de la li­te­ra­tu­ra uni­ver­sal".

Por su par­te, el Man­da­ta­rio de Co­li­ma, Ma­rio An­guia­no, tui­teó: "una pe­na y una enor­me pér­di­da pa­ra la Hu­ma­ni­dad el la­men­ta­ble fa­lle­ci­mien­to del gran es­cri­tor Ga­briel Gar­cía Már­quez. ¡Des­can­se en paz!"

A su vez, Ro­ber­to Bor­ge, de Quin­ta­na Roo, es­cri­bió: "mi más sin­ce­ro pé­sa­me a la fa­mi­lia de Ga­briel Gar­cía Már­quez por su fa­lle­ci­mien­to, hoy he­mos per­di­do a un gran maes­tro de las le­tras QEPD".

Mien­tras, Ga­bi­no Cué, de Oa­xa­ca, men­cio­nó: "el pue­blo y go­bier­no de Oa­xa­ca la­men­tan la pér­di­da irre­pa­ra­ble de Ga­briel Gar­cía Már­quez, Pre­mio Nó­bel de Li­te­ra­tu­ra y ser hu­ma­no uni­ver­sal".

Cé­sar Duar­te Já­quez, de Chi­hua­hua, tui­teó: "aho­ra las pa­la­bras de Ga­briel Gar­cía Már­quez pa­sa­rán a la in­mor­ta­li­dad. ¡Des­can­sa en paz Ga­bo!"

En tan­to, el go­ber­na­dor de Yu­ca­tán, Ro­lan­do Za­pa­ta Be­llo, di­jo: "el mun­do de las le­tras aca­ba de per­der a una de sus fi­gu­ras más im­por­tan­tes, Ga­briel Gar­cía Már­quez. Des­can­se en paz".

Por otra par­te, la Se­cre­ta­ría de Cul­tu­ra de Ja­lis­co la­men­tó el fa­lle­ci­mien­to de Gar­cía Már­quez, uno de los más gran­des es­cri­to­res de la len­gua es­pa­ño­la.

Ex­pre­só sus con­do­len­cias a los fa­mi­lia­res del li­te­ra­to co­lom­bia­no y a la co­mu­ni­dad cul­tu­ral, y su­bra­yó que el es­cri­tor de­ja un im­por­tan­te le­ga­do.

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