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viernes, 5 de junio de 2015

Blinda Sedesol vehículos e inmuebles con motivo de comicios federales y locales





Por: Ruly Lozano
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En cumplimiento con la legalidad, la transparencia e imparcialidad en el uso de los recursos destinados a la superación de la pobreza, la Secretaría de Desarrollo Social puso en marcha la última etapa de su Programa de Blindaje Electoral 2015, que consiste en el resguardo de más de 3 mil vehículos e inmuebles de la dependencia federal, así como de sus organismos sectorizados y desconcentrados en los 31 estados del país y el Distrito Federal.


Los sellos de seguridad son colocados en los vehículos desde el primer minuto del jueves 4 de junio, acción que continuo hasta la tarde del viernes al quedar resguardada la totalidad de vehículos y edificios en las 32 delegaciones federales de la Sedesol, refrendando que bajo ninguna circunstancia se permitirá que los recursos económicos, materiales y humanos de la dependencia se utilicen con fines electorales.


Las jornadas de resguardo se llevan a cabo ante la presencia de testigos sociales que invitados oportunamente, aceptaron participar de manera voluntaria, tales como: consejeros de los Organismos Públicos Electorales Locales,  Senadores, Diputados Federales y Locales, así como representantes de organismos sociales e incluso, medios de comunicación, quienes corroboran la transparencia de cada una de estas acciones.


Cabe destacar que con la instrumentación del Programa de Blindaje Electoral 2015 de la Sedesol se garantiza la legalidad e imparcialidad con motivo de los comicios federales y locales, y se refrenda de cara a la ciudadanía que no habrá tolerancia ni impunidad para los servidores públicos que antepongan intereses particulares, de grupo o de partido.


Como parte del Programa de Blindaje Electoral 2015, la Sedesol inició la capacitación de sus servidores públicos en materia de delitos electorales desde el mes de febrero y suspendió desde el pasado 23 de abril la entrega de recursos directos de los programas sociales, disposición vigente hasta el 7 de junio;  difundió además material para inhibir la comisión de conductas contrarias a la ley, como el Protocolo Electoral 2015 y la Guía de los Derechos de los Beneficiarios de los Programas Sociales, y lleva a cabo el resguardo de inmuebles y vehículos, tanto en la dependencia federal, como en sus organismos sectorizados y desconcentrados.


Para recibir quejas, comentarios y sugerencias respecto al uso indebido de programas sociales, la Secretaría de Desarrollo Social pone a disposición de la ciudadanía el número telefónico 01 800 007 3705, donde se solicitará se proporcione información pormenorizada de posibles incumplimientos del Programa de Blindaje Electoral.

 

POLICÍA FEDERAL EN EL ESTADO DE NAYARIT DESTRUYEN CINCO SEMBRADÍOS





Por: Ruly Lozano
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A partir de una denuncia ciudadana, y como parte de las acciones de seguridad en el estado de Nayarit, elementos de la Policía Federal, junto con personal de la Fiscalía y la Policía estatales, localizaron y destruyeron cinco plantíos de hierba con las características de la marihuana en el municipio de Ixtlán del Río. La acción conjunta contó también con el apoyo de la Policía Municipal.

 

Los sembradíos se encontraban en un predio de aproximadamente 17 mil metros cuadrados. Tras tomar muestras representativas de las plantas, que fueron puestas a disposición del Agente del Ministerio Público de la Federación, se desplegó vigilancia perimetral y posteriormente se procedió a la destrucción mediante el método de  incineración.

 

La Oficina del Comisionado Nacional de Seguridad, por conducto de la Policía Federal,pone a disposición de la ciudadanía el número telefónico 088, para recibir y atender denuncias –que pueden ser anónimas-, así como la cuenta de Twitter @CEAC_CNS, el correo ceac@cns.gob.mx y la aplicación PF Móvil, disponible para todas las plataformas de telefonía celular.

 

POLICÍA FEDERAL EN EL ESTADO DE NAYARIT DESTRUYEN CINCO SEMBRADÍOS





Por: Ruly Lozano
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A partir de una denuncia ciudadana, y como parte de las acciones de seguridad en el estado de Nayarit, elementos de la Policía Federal, junto con personal de la Fiscalía y la Policía estatales, localizaron y destruyeron cinco plantíos de hierba con las características de la marihuana en el municipio de Ixtlán del Río. La acción conjunta contó también con el apoyo de la Policía Municipal.

 

Los sembradíos se encontraban en un predio de aproximadamente 17 mil metros cuadrados. Tras tomar muestras representativas de las plantas, que fueron puestas a disposición del Agente del Ministerio Público de la Federación, se desplegó vigilancia perimetral y posteriormente se procedió a la destrucción mediante el método de  incineración.

 

La Oficina del Comisionado Nacional de Seguridad, por conducto de la Policía Federal,pone a disposición de la ciudadanía el número telefónico 088, para recibir y atender denuncias –que pueden ser anónimas-, así como la cuenta de Twitter @CEAC_CNS, el correo ceac@cns.gob.mx y la aplicación PF Móvil, disponible para todas las plataformas de telefonía celular.

 

Camacho Solís, negociador por la Paz en México que no pudo ser Presidente

Manuel Camacho Solís, senador perredista, ex secretario de Estado, ex regente del DF y quien negociara con el EZLN en 1994, falleció este viernes a sus 69 años, tras perder una batalla contra el cáncer.

Su trayectoria es amplia; comienza desde que en 1965 se convierte en secretario de relaciones de la dirección nacional juvenil y se afilia al PRI, partido en el que militó por 30 años.

Comenzó su carrera política en el PRI, al cual se afilio en 1965. Ese mismo año se convirtió en secretario dela dirección Nacional Juvenil. Trabajó como analista del Departamento de Estudios Económicos del Banco de México en 1969. Tres años más tarde, durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, fue asesor en la Comisión Coordinadora de la Programación Económica y Social de la Presidencia de la República. En 1976, durante el sexenio de José López Portillo, fue asesor de la Comisión Coordinadora de la Política Industrial de la Secretaría de Patrimonio Social, al año siguiente se integró a la Secretaría de Comercio como subsecretario de Planeación Comercial. En 1978 fue asesor de Jorge Espinosa de los Reyes, quien era director de Nacional Financiera; ese mismo año fue consultor de Fernando Solana Morales, secretario deEducación Pública. En 1980 fungió como asesor de la Dirección General de Política Económica de la Secretaría de Programación y Presupuesto, la cual dirigía Miguel de la Madrid Hurtado.

En 1982, al ser designado Carlos Salinas de Gortari como Secretario de Programación y Presupuesto, Manuel Camacho ocupó la Subsecretaría de Desarrollo Regional. En 1985 el PRI lo postuló candidato a diputado federal, resultó electo y fue designado presidente de la Comisión de Programación y Presupuesto de la Cámara. A inicios de 1986, el presidente Miguel de la Madrid lo nombró secretario de Desarrollo Urbano y Ecología; fue encargado del proceso de reconstrucción de laCiudad de México, tras el terremoto de 1985, y comenzó de esta manera su carrera política en relación con la ciudad. En 1988, ya designado Carlos Salinas candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la República, Camacho dejó su cargo en el gabinete y fue nombrado Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, desde donde ejerció la Coordinación General de la campaña de Salinas.

Al ocurrir la llamada "caída del sistema" y con las acusaciones de fraude electoral en las elecciones del 6 de julio de 1988, Manuel Camacho fue uno de los personajes del primer entorno de Salinas que era proclive a la negociación con la oposición; en estas circunstancias se entrevistó con el líder opositor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, sin poder lograr acuerdo alguno. Finalmente Salinas tomó posesión de la Presidencia y lo designó jefe del Departamento del Distrito Federal.

Desde su cargo en el Distrito Federal, Camacho se convirtió en uno de los principales operadores políticos del régimen, principalmente en las cuestiones de negociar con la oposición, y creó además un fuerte respaldo popular entre los votantes de la capital. Esto último lo convirtió en uno de los aspirantes a la candidatura del PRI a la presidencia en 1994, junto a Luis Donaldo Colosio y a Pedro Aspe Armella. Sin embargo, dentro de su propio partido, Camacho no tenía apoyo, debido principalmente a su cercanía con la oposición.

El 23 de noviembre de 1993, el PRI anunció que su candidato a la presidencia era Luis Donaldo Colosio; ante esto, Camacho se negó a felicitarlo públicamente, y por primera vez en la historia política de México hizo público su descontento con la elección del candidato y por no haber sido él el designado. Dadas estas circunstancias, Camacho renunció al Departamento del Distrito Federal, pero Salinas lo nombró inmediatamente secretario de Relaciones Exteriores. No obstante, ante el alzamiento en armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas ocurrido el 1 de enero de 1994, Camacho fue nombrado por Salinas como coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas; con este cargo llevó a cabo la negociación con los zapatistas y logró la firma de un tratado preliminar de cese al fuego que le dio gran prestigio. Este hecho, aunado a que no tenía cargo en el gabinete (lo cual lo habilitada legalmente como candidato), desató los rumores de que sería postulado en vez de Colosio; sin embargo, él negó tal posibilidad justo el día anterior al asesinato de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994 en Tijuana. Este hecho terminó por distanciarlo gravemente del PRI y de Salinas, debido a que muchos pretendieron señarlo como culpable de alguna manera del asesinato del candidato. El rompimiento se fue volviendo más serio, hasta que el 13 de octubre de 1995 Camacho renunció oficialmente al PRI.

Permaneció retirado de la política hasta 1999, cuando anunció la fundación del Partido del Centro Democrático, que en 2000lo postuló a la Presidencia, pero recibió apenas el 0,6% de los votos y, por tanto, perdió el registro. En 2003, fue postulado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) a diputado federal, aunque no es miembro de ese partido. Actualmente es uno de los dirigentes de la corriente DIA.

En 2012 fue postulado por el Partido de la Revolución Democrática en lista nacional al Senado de la República, y resultó electo. Este viernes 5 de junio de 2015, a los 69 años, muere tras una larga lucha contra el cáncer.

Muere el Senador Manuel Camacho Solís


Manuel Camacho Solís, senador perredista, ex secretario de Estado, ex regente del DF y quien negociara con el EZLN en 1994,  falleció este viernes a sus 69 años, tras perder una batalla contra el cáncer.

Su trayectoria es amplia; comienza desde que en 1965 se convierte en secretario de relaciones de la dirección nacional juvenil y se afilia al PRI, partido en el que militó por 30 años.

Comenzó su carrera política en el PRI, al cual se afilio en 1965. Ese mismo año se convirtió en secretario dela dirección Nacional Juvenil. Trabajó como analista del Departamento de Estudios Económicos del Banco de México en 1969. Tres años más tarde, durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, fue asesor en la Comisión Coordinadora de la Programación Económica y Social de la Presidencia de la República. En 1976, durante el sexenio de José López Portillo, fue asesor de la Comisión Coordinadora de la Política Industrial de la Secretaría de Patrimonio Social, al año siguiente se integró a la Secretaría de Comercio como subsecretario de Planeación Comercial. En 1978 fue asesor de Jorge Espinosa de los Reyes, quien era director de Nacional Financiera; ese mismo año fue consultor de Fernando Solana Morales, secretario deEducación Pública. En 1980 fungió como asesor de la Dirección General de Política Económica de la Secretaría de Programación y Presupuesto, la cual dirigía Miguel de la Madrid Hurtado.

En 1982, al ser designado Carlos Salinas de Gortari como Secretario de Programación y Presupuesto, Manuel Camacho ocupó la Subsecretaría de Desarrollo Regional. En 1985 el PRI lo postuló candidato a diputado federal, resultó electo y fue designado presidente de la Comisión de Programación y Presupuesto de la Cámara. A inicios de 1986, el presidente Miguel de la Madrid lo nombró secretario de Desarrollo Urbano y Ecología; fue encargado del proceso de reconstrucción de laCiudad de México, tras el terremoto de 1985, y comenzó de esta manera su carrera política en relación con la ciudad. En 1988, ya designado Carlos Salinas candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la República, Camacho dejó su cargo en el gabinete y fue nombrado Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, desde donde ejerció la Coordinación General de la campaña de Salinas.

Al ocurrir la llamada "caída del sistema" y con las acusaciones de fraude electoral en las elecciones del 6 de julio de 1988, Manuel Camacho fue uno de los personajes del primer entorno de Salinas que era proclive a la negociación con la oposición; en estas circunstancias se entrevistó con el líder opositor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, sin poder lograr acuerdo alguno. Finalmente Salinas tomó posesión de la Presidencia y lo designó jefe del Departamento del Distrito Federal.

Desde su cargo en el Distrito Federal, Camacho se convirtió en uno de los principales operadores políticos del régimen, principalmente en las cuestiones de negociar con la oposición, y creó además un fuerte respaldo popular entre los votantes de la capital. Esto último lo convirtió en uno de los aspirantes a la candidatura del PRI a la presidencia en 1994, junto a Luis Donaldo Colosio y a Pedro Aspe Armella. Sin embargo, dentro de su propio partido, Camacho no tenía apoyo, debido principalmente a su cercanía con la oposición.

El 23 de noviembre de 1993, el PRI anunció que su candidato a la presidencia era Luis Donaldo Colosio; ante esto, Camacho se negó a felicitarlo públicamente, y por primera vez en la historia política de México hizo público su descontento con la elección del candidato y por no haber sido él el designado. Dadas estas circunstancias, Camacho renunció al Departamento del Distrito Federal, pero Salinas lo nombró inmediatamente secretario de Relaciones Exteriores. No obstante, ante el alzamiento en armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas ocurrido el 1 de enero de 1994, Camacho fue nombrado por Salinas como coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas; con este cargo llevó a cabo la negociación con los zapatistas y logró la firma de un tratado preliminar de cese al fuego que le dio gran prestigio. Este hecho, aunado a que no tenía cargo en el gabinete (lo cual lo habilitada legalmente como candidato), desató los rumores de que sería postulado en vez de Colosio; sin embargo, él negó tal posibilidad justo el día anterior al asesinato de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994 en Tijuana. Este hecho terminó por distanciarlo gravemente del PRI y de Salinas, debido a que muchos pretendieron señarlo como culpable de alguna manera del asesinato del candidato. El rompimiento se fue volviendo más serio, hasta que el 13 de octubre de 1995 Camacho renunció oficialmente al PRI.

Permaneció retirado de la política hasta 1999, cuando anunció la fundación del Partido del Centro Democrático, que en 2000lo postuló a la Presidencia, pero recibió apenas el 0,6% de los votos y, por tanto, perdió el registro. En 2003, fue postulado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) a diputado federal, aunque no es miembro de ese partido. Actualmente es uno de los dirigentes de la corriente DIA.

En 2012 fue postulado por el Partido de la Revolución Democrática en lista nacional al Senado de la República, y resultó electo. Este viernes 5 de junio de 2015, a los 69 años, muere tras una larga lucha contra el cáncer.

iYA TIENEN PISTAS!

*Con la información recabada de 8 testigos se logró hacer los retratos hablados de los presuntos homicidas de Miguel Angel Luna Munguía; son dos su­je­tos de en­tre 20 y 30 años de edad, de com­ple­xión del­ga­da que ves­tían pan­ta­lón de mez­cli­lla y ca­mi­sa, uno de los cua­les lle­va­ba una go­rra

Al­va­ro Ve­láz­quez

TO­LU­CA, Méx.- La Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral de Jus­ti­cia del Es­ta­do de Mé­xi­co di­fun­dió los re­tra­tos ha­bla­dos de los dos su­je­tos que la tar­de del pa­sa­do mar­tes ase­si­na­ron a ba­la­zos den­tro de su ca­sa de cam­pa­ña al can­di­da­to a di­pu­ta­do fe­de­ral por el XX­XII dis­tri­to de Va­lle de Chal­co, Mi­guel An­gel Lu­na Mun­guía.

La Pro­cu­ra­du­ría me­xi­quen­se in­for­mó que con ba­se en la in­for­ma­ción y los da­tos que apor­ta­ron 8 per­so­nas tes­ti­gos del cri­men del can­di­da­to pe­rre­dis­ta y que ya de­cla­ra­ron an­te el mi­nis­te­rio pú­bli­co, pe­ri­tos en fi­so­no­mía de la de­pen­den­cia rea­li­za­ron en 90 por cien­to de efec­ti­vi­dad los re­tra­tos ha­bla­dos de di­chos su­je­tos.

La de­pen­den­cia in­di­có que por lo que pu­die­ron ma­ni­fes­tar y des­cri­bir los tes­ti­gos, los pre­sun­tos ho­mi­ci­das son dos su­je­tos de en­tre 20 y 30 años de edad, de com­ple­xión del­ga­da que ves­tían pan­ta­lón de mez­cli­lla y ca­mi­sa, uno de los cua­les lle­va­ba una go­rra.

Des­pués de que di­fun­dió los re­tra­tos ha­bla­dos de los pre­sun­tos ho­mi­ci­das, la Pro­cu­ra­du­ría me­xi­quen­se so­li­ci­tó la co­la­bo­ra­ción de la opi­nión pú­bli­ca en ge­ne­ral pa­ra que en ca­so de que los re­co­noz­ca o iden­ti­fi­que los de­nun­cie y co­la­bo­re con los tra­ba­jos de in­ves­ti­ga­ción que se rea­li­zan pa­ra ubi­car y de­te­ner a di­chos su­je­tos y con ello acla­rar el cri­men del can­di­da­to a di­pu­ta­do fe­de­ral por el XX­XII Dis­tri­to de Va­lle de Chal­co, Mi­guel An­gel Lu­na Mun­guía
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Continúa la CETEG con sus acciones de boicot electoral


CHIL­PAN­CIN­GO, Gro.- (OEM).- Co­mo par­te de las ac­cio­nes de boi­cot elec­to­ral, maes­tros de la Coor­di­na­do­ra Es­ta­tal de Tra­ba­ja­do­res de la Edu­ca­ción (CE­TEG), del gru­po que en­ca­be­za Ra­mos Re­yes Gue­rre­ro, irrum­pie­ron en las ofi­ci­nas del Par­ti­do Re­vo­lu­cio­na­rio Ins­ti­tu­cio­nal, de don­de sus­tra­je­ron pro­pa­gan­da po­lí­ti­ca, mis­ma que in­cen­dia­ban cuan­do fue­ron re­ple­ga­dos por la Po­li­cía Es­ta­tal, que les lan­zó gas la­cri­mó­ge­no.

Al­re­de­dor del me­dio­día, los maes­tros iden­ti­fi­ca­dos con el gru­po de Ra­mos Re­yes Gue­rre­ro se con­cen­tra­ron en las ins­ta­la­cio­nes del PRI es­ta­tal, don­de rea­li­za­ron pin­tas y se in­tro­du­je­ron al au­di­to­rio pa­ra sus­traer pro­pa­gan­da elec­to­ral, a la que pren­dían fue­go cuan­do les avi­sa­ron que se acer­ca­ban gru­pos de po­li­cía an­ti­mo­tín, por lo que ini­cia­ron su re­ti­ra­da.

Los pro­fe­so­res se cru­za­ron con los an­ti­mo­ti­nes jus­to fren­te a la es­ta­tua de Jo­sé Fran­cis­co Ruiz Mas­sieu, to­man­do los uni­for­ma­dos ha­cia las ins­ta­la­cio­nes de Pro­tec­ción Ci­vil y los maes­tros a la en­tra­da del Con­gre­so, don­de pren­die­ron fue­go a la pro­pa­gan­da que no se in­cen­dió en el par­ti­do.

An­te la ac­ción, los po­li­cías des­cen­die­ron de sus ve­hí­cu­los y mar­cha­ron ha­cia los maes­tros, quie­nes nue­va­men­te em­pe­za­ron a ca­mi­nar, mien­tras que des­de el apa­ra­to de so­ni­do lan­za­ban con­sig­nas con­tra los po­li­cías, "es­ta es una cla­ra mues­tra de que có­mo el go­bier­no uti­li­za el di­ne­ro del pue­blo pa­ra re­pri­mir al pue­blo que rea­li­za una ma­ni­fes­ta­ción pa­cí­fi­ca".

Al­gu­nos maes­tros en­ca­ra­ron a los po­li­cías y les lan­za­ron al­gu­nos ob­je­tos, ello oca­sio­nó que uno de los uni­for­ma­dos ca­mi­na­ra al fren­te de la co­lum­na por­tan­do un es­co­pe­tín de los que lan­zan gas la­cri­mó­ge­no, per­die­ra el con­trol, to­ma­ra el ar­ma del ca­ñón y se fue­ra so­bre los maes­tros a gol­pes, lue­go sus com­pa­ñe­ros lo si­guie­ron y se lan­zó el gas la­cri­mó­ge­no.

Los maes­tros hu­ye­ron ha­cia el sur de la ciu­dad in­ten­tan­do lle­gar has­ta el cam­pa­men­to que man­tie­nen en Ave­ni­da Ru­fo Fi­gue­roa, has­ta don­de fue­ron per­se­gui­dos por los po­li­cías, que en su ca­mi­no cap­tu­ra­ron a un par de pro­fe­so­res que no pu­die­ron co­rrer, pe­ro lue­go de dar­les al­gu­nos gol­pes los sol­ta­ron pa­ra que si­guie­ran su ca­mi­no.

Los maes­tros in­di­ca­ron que a pe­sar de las ac­cio­nes de las fuer­zas po­li­cia­les, se man­ten­drán en la pos­tu­ra del boi­cot a las elec­cio­nes que se tie­nen pre­vis­tas pa­ra el pró­xi­mo do­min­go, por­que el pro­ce­so elec­to­ral só­lo es me­ca­nis­mo que el Es­ta­do uti­li­za pa­ra per­mi­tir que de­lin­cuen­tes co­mo Jo­sé Luis Abar­ca pue­dan man­te­ner­se en el go­bier­no y si­gan ac­tuan­do en con­tu­ber­nio con gru­pos de la de­lin­cuen­cia.

Los uni­for­ma­dos y los pro­fe­so­res se man­tu­vie­ron al­re­de­dor de me­dia ho­ra fren­te a fren­te en Ave­ni­da Ru­fo Fi­gue­roa, has­ta que una lla­ma­da a los uni­for­ma­dos les avi­só que otro gru­po de ma­ni­fes­tan­tes cau­sa­ba ac­tos van­dá­li­cos en el cen­tro de la ciu­dad y se tras­la­da­ron al edi­fi­cio Al­va­rez.

¡DESBOCADOS!

*Ma­gis­te­rio ra­di­cal as­fi­xia a Oa­xa­ca


OA­XA­CA, Oax.- (OEM)-. A tres días de las elec­cio­nes fe­de­ra­les, la Coor­di­na­do­ra Na­cio­nal de Tra­ba­ja­do­res de la Edu­ca­ción (CN­TE) man­tie­ne a Oa­xa­ca de ro­di­llas, y con ins­ta­la­cio­nes es­tra­té­gi­cas de Pe­tró­leos Me­xi­ca­nos (Pe­mex) ba­jo su po­der; el ma­gis­te­rio ra­di­cal man­tie­ne as­fi­xia­da a la ca­pi­tal del Es­ta­do en don­de las re­ser­vas de ga­so­li­na se ago­tan rá­pi­da­men­te.

La ciu­dad de Oa­xa­ca re­gis­tra una preo­cu­pan­te es­ca­sez de com­bus­ti­ble y se en­fi­la ha­cia una cri­sis de de­sa­bas­to ge­ne­ra­li­za­do.

"Si pa­ra el sá­ba­do no te­ne­mos com­bus­ti­ble, los ali­men­tos em­pe­za­rán a es­ca­sear", afir­mó Jo­sé Es­co­bar, ex­pre­si­den­te de la Con­fe­de­ra­ción Pa­tro­nal de la Re­pú­bli­ca Me­xi­ca­na (Co­par­mex) y ac­cio­nis­ta de Ba­na­mex.

"Es­te jue­ves mu­chas em­pre­sas ya su­frie­ron au­sen­tis­mo la­bo­ral, por­que el 80 por cien­to del trans­por­te pú­bli­co en la zo­na me­tro­po­li­ta­na y su área co­nur­ba­da se pa­ra­li­zó. Cal­cu­la­mos que que­da ga­so­li­na pa­ra unas cuan­tas ho­ras", ad­vir­tió el em­pre­sa­rio.

Las ten­sio­nes de­to­na­das por la ocu­pa­ción de la CN­TE de la prin­ci­pal plan­ta de abas­to de Pe­mex en el Va­lle Cen­tral de Tla­co­lu­la, es­tu­vie­ron a pun­to de es­ta­llar en vio­len­cia.


Que­man pa­pe­le­ria en se­de del PRI

Un gru­po de en­ca­pu­cha­dos, al pa­re­cer pro­fe­so­res de la sec­ción XXII de la CN­TE, irrum­pió en la se­de del PRI en la ciu­dad de Oa­xa­ca, sa­quea­ron el edi­fi­cio y que­ma­ron pa­pe­le­ría.

Lue­go de es­tos he­chos, los in­te­gran­tes de la sec­ción XXII se fue­ron del lu­gar, pre­sun­ta­men­te ha­cia otras se­des par­ti­da­rias.

Los edi­fi­cios del PAN, PRD y Par­ti­do Ver­de fue­ron de­sa­lo­ja­dos de ma­ne­ra pre­ven­ti­va.

La CN­TE con­ti­núa con su es­tra­te­gia de boi­cot elec­to­ral y man­tie­nen ocu­pa­das 3 de 11 jun­tas dis­tri­ta­les, ade­más de la Vo­ca­lía Eje­cu­ti­va.

Asi­mis­mo, se re­por­tan cie­rres de ca­rre­te­ras re­gio­na­les y la to­ma de ca­se­tas en la au­to­pis­ta Oa­xa­ca-Mé­xi­co en los tra­mos San Pa­blo Huit­zo y Coix­tla­hua­ca.

El vo­ce­ro de la gre­mial, Mo­ha­med Ota­qui To­le­do, afir­mó que los al­can­ces en la me­sa de ne­go­cia­ción con la Se­gob no han si­do eva­lua­dos y por ello se man­tie­ne vi­gen­te el plan de mo­vi­li­za­ción.

Di­jo que se­rá des­pués de la ple­na­ria que la CN­TE de­ter­mi­ne un re­ce­so o re­plie­gue de sus pro­tes­tas o las in­ten­si­fi­quen
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Peña Nieto, por un Estado de derechos



Ale­jan­dro Co­lón

El Pre­si­den­te de la Re­pú­bli­ca, En­ri­que Pe­ña Nie­to, re­fren­dó el com­pro­mi­so y la de­ter­mi­na­ción del go­bier­no de la Re­pú­bli­ca de tra­ba­jar de ma­ne­ra co­rres­pon­sa­ble pa­ra ga­ran­ti­zar en nues­tro país el ejer­ci­cio ple­no de los de­re­chos hu­ma­nos.

En la con­me­mo­ra­ción del XXV ani­ver­sa­rio de la Co­mi­sión Na­cio­nal de los De­re­chos Hu­ma­nos (CNDH), el Pri­mer Man­da­ta­rio ase­ve­ró que "los de­re­chos hu­ma­nos son un ob­je­ti­vo su­pe­rior que nos une y nos obli­ga a re­do­blar es­fuer­zos; son tam­bién la pie­dra an­gu­lar del que­ha­cer de es­ta ad­mi­nis­tra­ción".

En el Al­cá­zar del Cas­ti­llo de Cha­pul­te­pec, el Je­fe del Eje­cu­ti­vo des­ta­có que pa­ra con­so­li­dar a Mé­xi­co co­mo un país don­de la ley se cum­pla y pre­va­lez­ca la jus­ti­cia, se re­quie­re el tra­ba­jo co­rres­pon­sa­ble de so­cie­dad y go­bier­no. Se tra­ta, pre­ci­só, "de ga­ran­ti­zar un es­ta­do de de­re­cho, pe­ro tam­bién un Es­ta­do de de­re­chos".

An­te le pre­si­den­te de la CNDH, Luis Raul Gon­zá­lez Pé­rez, Pe­ña Nie­to su­bra­yó que pro­mo­ver, res­pe­tar, pro­te­ger y ga­ran­ti­zar los de­re­chos hu­ma­nos son de­be­res irre­nun­cia­bles del Es­ta­do me­xi­ca­no.

"So­cie­dad y go­bier­no es­ta­mos tra­ba­jan­do pa­ra que to­das las per­so­nas pue­dan ejer­cer to­dos los de­re­chos que les re­co­no­cen nues­tra Cons­ti­tu­ción y los tra­ta­dos in­ter­na­cio­na­les sus­cri­tos por nues­tro país", ase­gu­ró.

In­di­có que en es­ta ad­mi­nis­tra­ción "es­ta­mos fir­me­men­te com­pro­me­ti­dos con la trans­for­ma­ción le­gal, ins­ti­tu­cio­nal y cul­tu­ral del país en fa­vor de los de­re­chos in­he­ren­tes al ser hu­ma­no".

Por pri­me­ra vez, agre­gó, "te­ne­mos una po­lí­ti­ca de Es­ta­do en es­ta ma­te­ria, en la que par­ti­ci­pan au­to­ri­da­des, or­ga­nis­mos au­tó­no­mos, or­ga­ni­za­cio­nes de la so­cie­dad ci­vil, aca­dé­mi­cos, ex­per­tos y la ciu­da­da­nía en su con­jun­to".

Pre­ci­só que "el Es­ta­do me­xi­ca­no tam­bién cuen­ta aho­ra con in­no­va­do­res ins­tru­men­tos ju­rí­di­cos pa­ra pro­te­ger los de­re­chos de las víc­ti­mas y re­pa­rar el da­ño, así co­mo pa­ra fa­ci­li­tar el ac­ce­so a la jus­ti­cia".

El Ti­tu­lar del Eje­cu­ti­vo Fe­de­ral re­cor­dó que en un año ha­brá de con­cluir la tran­si­ción ha­cia el nue­vo Sis­te­ma Pe­nal Acu­sa­to­rio, "un cam­bio de mo­de­lo que per­mi­ti­rá agi­li­zar los jui­cios, re­du­cir la im­pu­ni­dad, y so­bre to­do ase­gu­rar que se ha­ga jus­ti­cia".

Es­te con­jun­to de cam­bios ins­ti­tu­cio­na­les, hi­zo no­tar, ha per­mi­ti­do re­du­cir las re­co­men­da­cio­nes que la CNDH ha for­mu­la­do a las de­pen­den­cias y en­ti­da­des fe­de­ra­les.

"Es­ta­mos cons­cien­tes de que es­te in­di­ca­dor, aun­que ha mos­tra­do su uti­li­dad, no es ni pue­de ser el úni­co ins­tru­men­to pa­ra me­dir la evo­lu­ción del país en ma­te­ria de res­pe­to a los de­re­chos hu­ma­nos", ad­mi­tió.

Por ello, ce­le­bró el tra­ba­jo con­jun­to que rea­li­zan la CNDH, or­ga­ni­za­cio­nes de la so­cie­dad ci­vil, aca­dé­mi­cos y es­pe­cia­lis­tas, con el go­bier­no fe­de­ral, pa­ra per­fec­cio­nar los me­ca­nis­mos de eva­lua­ción en ma­te­ria de de­re­chos hu­ma­nos.

Es­te es­fuer­zo com­par­ti­do, con­fío, "nos per­mi­ti­rá con­tar con me­jo­res in­di­ca­do­res, no só­lo pa­ra ob­ser­var el gra­do de cum­pli­mien­to de las ac­cio­nes y pro­gra­mas em­pren­di­dos, si­no lo más im­por­tan­te: ve­ri­fi­car el go­ce efec­ti­vo de los de­re­chos hu­ma­nos en­tre la po­bla­ción".

"Ten­go la ple­na cer­te­za de que la CNDH se­gui­rá apor­tan­do su ta­len­to, ca­pa­ci­dad y es­fuer­zo, en el gran pro­pó­si­to com­par­ti­do de ha­cer de Mé­xi­co una au­tén­ti­ca so­cie­dad de de­re­chos", con­fió.

In­sis­tió en su re­co­no­ci­mien­to a la CNDH, por ser "una de las ins­ti­tu­cio­nes más em­ble­má­ti­cas de la Re­pú­bli­ca y del com­pro­mi­so que te­ne­mos co­mo na­ción con los de­re­chos fun­da­men­ta­les de las per­so­nas. Con su tra­ba­jo dia­rio, es­ta co­mi­sión ha con­tri­bui­do al res­pe­to y a la dig­ni­dad de mu­je­res y hom­bres, a la igual­dad y la jus­ti­cia, a la li­ber­tad y el de­sa­rro­llo ple­no de los me­xi­ca­nos"
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Se pronuncia CNDH contra procesos electorales manchados de sangre



Ale­jan­dro Co­lón

El pre­si­den­te de la Co­mi­sión Na­cio­nal de los De­re­chos Hu­ma­nos (CNDH), Luis Raúl Gon­zá­lez Pé­rez, ca­li­fi­có de preo­cu­pan­te e ina­cep­ta­ble la fre­cuen­cia e in­ten­si­dad de los he­chos vio­len­tos que se han re­gis­tra­do du­ran­te el pro­ce­so elec­to­ral.

Lla­mó a no per­mi­tir que la vio­len­cia sea la pro­ta­go­nis­ta cen­tral de nues­tra con­vi­ven­cia en los pró­xi­mos años, ni que nues­tra his­to­ria fu­tu­ra se man­che de san­gre.

"For­ta­lez­ca­mos la vi­da y la cul­tu­ra de­mo­crá­ti­ca de las que hoy go­za­mos, las cua­les cons­ti­tu­yen uno de nues­tros pa­tri­mo­nios más va­lio­sos co­mo so­cie­dad, y son un pro­duc­to his­tó­ri­co del es­fuer­zo y sa­cri­fi­cio de mu­chos me­xi­ca­nos", con­vo­có.

Du­ran­te el XXV ani­ver­sa­rio de la CNDH, en pre­sen­cia del Pre­si­den­te En­ri­que Pe­ña Nie­to, Gon­zá­lez Pé­rez ad­mi­tió que prác­ti­cas y con­duc­tas de las que co­no­ció es­te or­ga­nis­mo en 1990, de­sa­for­tu­na­da­men­te hoy se si­guen pre­sen­tan­do: la tor­tu­ra, la de­sa­pa­ri­ción for­za­da y los pro­ble­mas re­la­ti­vos a las per­so­nas en con­di­ción de mi­gran­tes.

Es­tos agra­vios, in­di­có, obe­de­cen a la pre­sen­cia de or­ga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les. 

Acla­ró que el om­buds­man no pue­de re­sol­ver to­dos los pro­ble­mas so­cia­les, ni re­me­diar mu­chas de las in­con­for­mi­da­des que tie­ne la so­cie­dad res­pec­to de la ad­mi­nis­tra­ción pú­bli­ca.

Sin em­bar­go, di­jo que en los asun­tos de su com­pe­ten­cia, Mé­xi­co y los me­xi­ca­nos "de­be­mos te­ner cer­te­za ple­na que se ma­xi­mi­za­rán los re­cur­sos y se sa­ca­rá fuer­za de las de­bi­li­da­des pa­ra que la ver­dad pre­va­lez­ca, y la aten­ción y el au­xi­lio lle­guen a quien ha si­do víc­ti­ma de al­gún agra­vio".

Re­co­no­ció que el co­no­ci­mien­to y res­pe­to de los de­re­chos hu­ma­nos cuen­ta hoy con un en­tor­no más pro­pi­cio que ha­ce 25 años, pe­ro ad­vir­tió que si no se lo­gra la vi­gen­cia ple­na de los mis­mos, se po­ne en ries­go la go­ber­na­bi­li­dad y el sis­te­ma de­mo­crá­ti­co.

Ad­mi­tió que la Co­mi­sión Na­cio­nal no ha lo­gra­do evi­tar ca­sos ta­les co­mo los de Aguas Blan­cas, Ac­teal, San Fer­nan­do, Chal­chi­hua­pan o Tla­tla­ya. Pe­ro sí ha lo­gra­do vi­si­bi­li­zar­los, evi­tar que se ol­vi­den y pro­cu­rar que no que­den im­pu­nes.



"En ese mis­mo sen­ti­do, se co­no­cen he­chos co­mo los su­ce­di­dos en Igua­la, en Apat­zin­gán, y más re­cien­te­men­te en Tan­hua­to, don­de la de­man­da y ne­ce­si­dad de que se co­noz­ca la ver­dad, im­po­nen la rea­li­za­ción e in­ves­ti­ga­cio­nes ex­haus­ti­vas, im­par­cia­les, di­li­gen­tes y ob­je­ti­vas", apun­tó.

Gon­zá­lez Pé­rez in­di­có que co­mo so­cie­dad, no só­lo de­be­mos exi­gir a las au­to­ri­da­des que cum­plan y res­pe­ten la ley. "De­be­mos em­pe­zar, tam­bién, por no­so­tros mis­mos; quie­nes ob­ser­ve­mos las nor­mas, res­pe­te­mos a nues­tros se­me­jan­tes y tra­ba­je­mos día a día, por la gran­de­za de nues­tra na­ción", con­vo­có.

Y es que, men­cio­nó, "de na­da o de muy po­co ser­vi­rán los cam­bios ins­ti­tu­cio­na­les y nor­ma­ti­vos que se em­pren­dan si no so­mos ca­pa­ces de ge­ne­rar un cam­bio cul­tu­ral en ca­da miem­bro de nues­tra so­cie­dad, en la con­cien­cia éti­ca de ca­da me­xi­ca­na y me­xi­ca­no, a efec­to de que asu­ma­mos la ne­ce­si­dad y con­ve­nien­cia de cum­plir la ley y su­je­tar sus ac­tos a la mis­ma, lo cual lle­va im­plí­ci­to el res­pe­to a los de­re­chos fun­da­men­ta­les".

Lo an­te­rior, al sen­ten­ciar el he­cho de in­cum­plir la ley bus­can­do un be­ne­fi­cio per­so­nal en el cor­to pla­zo, oca­sio­na en el lar­go pla­zo un da­ño que su­pe­ra al in­di­vi­duo, lle­ga a la co­mu­ni­dad y aca­ba afec­tan­do a to­da la so­cie­dad.

"La vio­len­cia re­gis­tra­da en al­gu­nas zo­nas del país ha pues­to en ries­go la vi­gen­cia de los de­re­chos hu­ma­nos y ge­ne­ra­do una aler­ta pa­ra quie­nes ve­mos por su pro­tec­ción y de­fen­sa.

"Su in­cre­men­to y el de la des­com­po­si­ción so­cial, po­nen a prue­ba a las ins­ti­tu­cio­nes, in­clui­da a la CNDH, y evi­den­cian las ca­ren­cias, las pro­fun­das de­si­gual­da­des, la fal­ta de opor­tu­ni­da­des y de res­pues­ta por par­te de las au­to­ri­da­des des­de ha­ce mu­chos años, así co­mo la de­bi­li­dad del es­ta­do de de­re­cho en esas re­gio­nes", con­si­de­ró.

Pe­ro opi­nó que la res­pues­ta que co­mo Es­ta­do se dé a es­ta vio­len­cia, de­be ir más allá de las ac­cio­nes me­ra­men­te reac­ti­vas. Hay que en­ten­der y re­me­diar los fac­to­res que la ge­ne­ran, pi­dió.

Una pros­pec­ti­va ba­sa­da só­lo en la reac­ción, ad­vir­tió lle­va im­plí­ci­to el gra­ve ries­go de que se ava­len ac­cio­nes au­to­ri­ta­rias o ale­ja­das de lo pre­vis­to por las nor­mas, lo cual no po­de­mos per­mi­tir ni co­mo so­cie­dad ni co­mo país.

"No hay lu­gar pa­ra la in­di­fe­ren­cia ni la in­sen­si­bi­li­dad. Los gra­dos de vio­len­cia que se vi­ven ge­ne­ran una nue­va rea­li­dad a la que no nos de­be­mos acos­tum­brar, y que nos de­man­dan ac­cio­nes res­pon­sa­bles y com­pro­mi­sos in­me­dia­tos pa­ra ser aten­di­da", aler­tó.

Y di­jo que los ries­gos y con­se­cuen­cias de la vio­len­cia son su­ma­men­te gra­ves. "Aún es­ta­mos a tiem­po de re­ver­tir es­te pro­ce­so. Pa­ra ello, es pre­ci­so apos­tar no só­lo a la vi­gen­cia de la ley, si­no a la cul­tu­ra y a la edu­ca­ción con sus­ten­to en los de­re­chos hu­ma­nos, que sir­va pa­ra cons­truir la paz", lla­mó
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¡DESBOCADOS!

*Ma­gis­te­rio ra­di­cal as­fi­xia a Oa­xa­ca

Vic­tor Cas­ti­llo, Co­rres­pon­sal

OA­XA­CA, Oax., (OEM)-. A tres días de las elec­cio­nes fe­de­ra­les, la Coor­di­na­do­ra Na­cio­nal de Tra­ba­ja­do­res de la Edu­ca­ción (CN­TE) man­tie­ne a Oa­xa­ca de ro­di­llas, y con ins­ta­la­cio­nes es­tra­té­gi­cas de Pe­tró­leos Me­xi­ca­nos (Pe­mex) ba­jo su po­der; el ma­gis­te­rio ra­di­cal man­tie­ne as­fi­xia­da a la ca­pi­tal del Es­ta­do en don­de las re­ser­vas de ga­so­li­na se ago­tan rá­pi­da­men­te.

La ciu­dad de Oa­xa­ca re­gis­tra una preo­cu­pan­te es­ca­sez de com­bus­ti­ble y se en­fi­la ha­cia una cri­sis de de­sa­bas­to ge­ne­ra­li­za­do.

"Si pa­ra el sá­ba­do no te­ne­mos com­bus­ti­ble, los ali­men­tos em­pe­za­rán a es­ca­sear", afir­mó Jo­sé Es­co­bar, ex­pre­si­den­te de la Con­fe­de­ra­ción Pa­tro­nal de la Re­pú­bli­ca Me­xi­ca­na (Co­par­mex) y ac­cio­nis­ta de Ba­na­mex.

"Es­te jue­ves mu­chas em­pre­sas ya su­frie­ron au­sen­tis­mo la­bo­ral, por­que el 80 por cien­to del trans­por­te pú­bli­co en la zo­na me­tro­po­li­ta­na y su área co­nur­ba­da se pa­ra­li­zó. Cal­cu­la­mos que que­da ga­so­li­na pa­ra unas cuan­tas ho­ras", ad­vir­tió el em­pre­sa­rio.

Las ten­sio­nes de­to­na­das por la ocu­pa­ción de la CN­TE de la prin­ci­pal plan­ta de abas­to de Pe­mex en el Va­lle Cen­tral de Tla­co­lu­la, es­tu­vie­ron a pun­to de es­ta­llar en vio­len­cia.



Que­man pa­pe­le­ria en se­de del PRI



Un gru­po de en­ca­pu­cha­dos, al pa­re­cer pro­fe­so­res de la sec­ción XXII de la CN­TE, irrum­pió en la se­de del PRI en la ciu­dad de Oa­xa­ca, sa­quea­ron el edi­fi­cio y que­ma­ron pa­pe­le­ría.

Lue­go de es­tos he­chos, los in­te­gran­tes de la sec­ción XXII se fue­ron del lu­gar, pre­sun­ta­men­te ha­cia otras se­des par­ti­da­rias.

Los edi­fi­cios del PAN, PRD y Par­ti­do Ver­de fue­ron de­sa­lo­ja­dos de ma­ne­ra pre­ven­ti­va.

La CN­TE con­ti­núa con su es­tra­te­gia de boi­cot elec­to­ral y man­tie­nen ocu­pa­das 3 de 11 jun­tas dis­tri­ta­les, ade­más de la Vo­ca­lía Eje­cu­ti­va.

Asi­mis­mo, se re­por­tan cie­rres de ca­rre­te­ras re­gio­na­les y la to­ma de ca­se­tas en la au­to­pis­ta Oa­xa­ca-Mé­xi­co en los tra­mos San Pa­blo Huit­zo y Coix­tla­hua­ca.

El vo­ce­ro de la gre­mial, Mo­ha­med Ota­qui To­le­do, afir­mó que los al­can­ces en la me­sa de ne­go­cia­ción con la Se­gob no han si­do eva­lua­dos y por ello se man­tie­ne vi­gen­te el plan de mo­vi­li­za­ción.

Di­jo que se­rá des­pués de la ple­na­ria que la CN­TE de­ter­mi­ne un re­ce­so o re­plie­gue de sus pro­tes­tas o las in­ten­si­fi­quen
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Reza el clero para tener comicios en paz y concordia



Pa­tri­cia Ca­rras­co

Mé­xi­co vi­ve una "fuer­te si­tua­ción de des­com­po­si­ción so­cial", si­tua­ción que no se ge­ne­ra de la no­che a la ma­ña­na, don­de se su­ma un ina­de­cua­do sis­te­ma edu­ca­ti­vo, por lo que la Igle­sia ca­tó­li­ca ele­vó una ora­ción pa­ra que las elec­cio­nes del do­min­go 7 de ju­nio "sean ce­le­bra­das en un am­bien­te de paz y con­cor­dia na­cio­nal".

Du­ran­te la fes­ti­vi­dad del Cor­pus Ch­ris­ti, en la ex­pla­na­da de la Pla­za Tlax­coa­que, se­ña­ló que otro sig­no de es­te ale­ja­mien­to de Dios, en un pa­no­ra­ma más cer­ca­no a no­so­tros, es la san­gre de­rra­ma­da en di­ver­sas re­gio­nes de nues­tro país a cau­sa de la de­lin­cuen­cia or­ga­ni­za­da , la co­rrup­ción y la im­pu­ni­dad.

En su ho­mi­lía, el car­de­nal Nor­ber­to Ri­ve­ra Ca­rre­ra re­fi­rió que nues­tra pa­tria la de­ses­pe­ran­za de mu­chos ciu­da­da­nos, an­te las ofer­tas par­ti­da­rias que, ha­cen de la po­lí­ti­ca no un ser­vi­cio al bien co­mún, si­no un pro­duc­to co­mer­cial que ad­qui­ri­do, tris­te­men­te, ma­ni­fies­ta la men­ti­ra de su pro­pues­ta y su in­ca­pa­ci­dad pa­ra cum­plir lo que han pro­me­ti­do.

El ar­zo­bis­po des­ta­có que nues­tro país pa­de­ce "de va­rios ma­les", y rei­te­ró que el ver­da­de­ro cam­bio so­cial se da­rá cuan­do nos vol­va­mos a Dios y de­je­mos que El y sus man­da­tos es­tén pre­sen­tes en nues­tra vi­da per­so­nal, fa­mi­liar y so­cial.

De ahí que agre­gó: "ve­mos en nues­tra pa­tria la de­ses­pe­ran­za de mu­chos ciu­da­da­nos an­te las ofer­tas par­ti­da­rias que ha­cen de la po­lí­ti­ca no un ser­vi­cio al bien co­mún, si­no un pro­duc­to co­mer­cial, que ad­qui­ri­do tris­te­men­te ma­ni­fies­ta la men­ti­ra de sus pro­pues­tas y su in­ca­pa­ci­dad pa­ra cum­plir lo que han pro­me­ti­do".

An­te los cre­yen­tes con­gre­ga­dos fren­te a la pa­rro­quia de Tlax­coa­que del Tem­plo de la In­ma­cu­la­da Con­cep­ción, ha­bló res­pec­to a la fal­ta de opor­tu­ni­da­des que pa­de­ce un am­plio sec­tor de la po­bla­ción, es­pe­cial­men­te los jó­ve­nes.

Es ca­da vez más fuer­te y vio­len­to el gri­to de las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes que, sin un ade­cua­do sis­te­ma edu­ca­ti­vo, se en­cuen­tran in­ca­pa­ci­ta­dos pa­ra afron­tar los re­tos que la mo­der­ni­dad les im­po­ne y tie­nen po­cas es­pe­ran­zas de con­se­guir un tra­ba­jo re­mu­ne­ra­do jus­ta­men­te y de con­tri­buir a la trans­for­ma­ción de la so­cie­dad, acu­só.

Du­ran­te la ce­re­mo­nia re­li­gio­sa, el car­de­nal Nor­ber­to Ri­ve­ra es­tu­vo acom­pa­ña­do por miem­bros de la Igle­sia Or­to­do­xa Grie­ga, de­bi­do a que des­de no­viem­bre de 2014 la Ar­qui­dió­ce­sis Pri­ma­da de Mé­xi­co pres­tó por co­mo­da­to a esa con­fe­sión cris­tia­na la ca­pi­lla de Tlax­coa­que.

Ni­ños, ni­ñas y per­so­na ma­yo­res ves­ti­das de in­dí­ge­nas acom­pa­ña­das de dan­zan­tes, mú­si­cos y cre­yen­tes que se su­ma­ron a la ce­le­bra­ción, ca­mi­na­ron en pro­ce­sión rum­bo a la Ca­te­dral Me­tro­po­li­ta­na de la Ciu­dad de Mé­xi­co.

Ri­ve­ra agre­gó: "la des­com­po­si­ción so­cial es un sig­no fuer­te, de la ne­ce­si­dad que te­ne­mos de re­co­no­cer nues­tras fa­llas y pe­ca­dos y de acep­tar que las pro­pues­tas y pro­yec­tos hu­ma­nos pa­ra de­te­ner­la son in­su­fi­cien­tes. Es ne­ce­sa­rio que vol­va­mos de co­ra­zón a Dios y que ad­mi­ta­mos que ne­ce­si­ta­mos de su per­dón y cer­ca­nía.

"Hoy, co­mo nun­ca an­tes ha­bía­mos vis­to, hay in­fi­ni­dad de ma­les, oca­sio­na­dos en su ma­yo­ría por el hom­bre que vi­ve ale­ja­do de Dios y de sus man­da­tos. El va­cío de Dios en su co­ra­zón, es ocu­pa­do por los ído­los del di­ne­ro, del po­der, del pa­re­cer y del pla­cer".

Así, la men­ti­ra se so­bre­po­ne a la ver­dad y se em­po­de­ra la ti­ra­ría del re­la­ti­vis­mo, don­de el ser hu­ma­no no es vis­to co­mo her­ma­no si­no co­mo un "al­go co­si­fi­ca­do" o un ene­mi­go al que hay que do­mi­nar o eli­mi­nar.

Sig­no de es­to, son las gue­rras y los gran­des des­pla­za­mien­tos hu­ma­nos de­bi­dos al odio re­li­gio­so que en po­cos me­ses ha ge­ne­ra­do, más de 2.000,000 de exi­lia­dos en Me­dio Orien­te, don­de mi­les de her­ma­nos nues­tros, a cau­sa de su fe en Cris­to, han si­do ase­si­na­dos.

Cla­ma al Cie­lo, la san­gre de tan­tas víc­ti­mas del abor­to y el do­lor de las mu­je­res que sien­do en­ga­ña­das han abor­ta­do y ex­pe­ri­men­tan el do­lor por el hi­jo muer­to.

Es ca­da más fuer­te y vio­len­to el gri­to de las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes que sin un ade­cua­do sis­te­ma edu­ca­ti­vo se en­cuen­tran in­ca­pa­ci­ta­das pa­ra afron­tar los re­tos que la mo­der­ni­dad les im­po­ne y tie­nen po­cas es­pe­ran­zas de con­se­guir un tra­ba­jo re­mu­ne­ra­do jus­ta­men­te y de con­tri­buir a la trans­for­ma­ción de la so­cie­dad.

Un ros­tro más, aña­dió, lle­no de amar­gu­ra, sig­no del ale­ja­mien­to de Dios, sur­ge cuan­do la so­cie­dad y los go­bier­nos de­jan de va­lo­rar la unión del hom­bre y la mu­jer co­mo ele­men­tos pro­pios y ne­ce­sa­rios del ma­tri­mo­nio y se des­vir­túa el sen­ti­do de la fa­mi­lia, co­mo cu­na de la vi­da y del amor, for­ja­do­ra de per­so­nas ma­du­ras, ca­pa­ces de in­ser­tar­se en la so­cie­dad de ma­ne­ra cons­truc­ti­va y po­si­ti­va.

Hoy tam­bién no­so­tros y to­dos los ha­bi­tan­tes de nues­tra ciu­dad y de nues­tro país, po­de­mos ha­cer lo mis­mo, re­co­no­cien­do que en la raíz de tan­tos ma­les que nos aque­jan, es­tá el pe­ca­do, la de­so­be­dien­cia al plan di­vi­no. Hoy pi­da­mos per­dón y pon­ga­mos nues­tra mi­ra­da en Dios, pa­ra pe­dir­le que ven­ga en nues­tra ayu­da, vol­va­mos a El y pon­ga­mos nues­tro es­fuer­zo por me­jo­rar nues­tra vi­da
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iSE PONE VIOLENTO!



Raúl Ma­cías, 
Fo­tos: Luis A. Ba­rre­ra

La dis­pu­ta del pre­dio de­no­mi­na­do La Po­bla­ni­ta, que se lo­ca­li­za en te­rri­to­rio de la De­le­ga­ción Iz­ta­pa­la­pa, de­jó un sal­do de una vein­te­na de le­sio­na­dos y la de­ten­ción de apro­xi­ma­da­men­te 90 in­di­vi­duos, en­tre ellos, su­je­tos que traían pues­tas pla­ye­ras ne­gras pa­ra iden­ti­fi­car­se, to­da vez que lle­ga­ron a ese lu­gar a ame­dren­tar a quie­nes ahí tie­nen sus ca­sas de car­tón y ma­de­ra.

Re­por­tes po­li­cia­cos re­fie­ren que ayer se tu­vo co­no­ci­mien­to que va­rios su­je­tos, al pa­re­cer in­te­gran­tes de un gru­po de cho­que, to­dos con pla­ye­ras ne­gras, arri­ba­ron al pre­dio La Po­bla­ni­ta, que se lo­ca­li­za en el ki­ló­me­tro 25 de la ca­rre­te­ra Mé­xi­co-Pue­bla, en la Co­lo­nia La Ca­ña­da, en Iz­ta­pa­la­pa, con la fir­me in­ten­ción de de­sa­lo­jar a per­so­nas que con­si­de­ran co­mo "pa­ra­cai­dis­tas".

Sin em­bar­go, los ocu­pan­tes del pre­dio, al ver en ries­go su in­te­gri­dad y lo úni­co que po­seen, co­men­za­ron a de­fen­der­se de los su­je­tos que los gol­pea­ban, dan­do ini­cio a un en­fren­ta­mien­to, y se hi­zo ne­ce­sa­ria la pre­sen­cia del Cuer­po de Gra­na­de­ros de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bli­ca lo­cal, quie­nes fue­ron re­ci­bi­dos a gol­pes por los cha­vos de ne­gro, por lo que se uti­li­zó la fuer­za.

Pe­ro los del gru­po de cho­que no res­pe­ta­ban y tras gol­pear a va­rias per­so­nas de la ter­ce­ra edad, hi­cie­ron tam­bién lo mis­mo con­tra uni­for­ma­dos de la SSPDF, a unos pa­sos los es­pan­ta­dos "pa­ra­cai­dis­tas" se sen­tían ali­via­dos, por­que ase­gu­ra­ron que los su­je­tos que lle­ga­ron a de­sa­lo­jar­los, lle­va­ban pa­los y pie­dras y con ellos los gol­pea­ron, sin im­por­tar que hu­bie­ra ni­ños.

Con la pre­sen­cia de los gra­na­de­ros, los su­je­tos al­can­za­ron a gol­pear to­da­vía a al­gu­nos ve­ci­nos y po­li­cías, pe­ro a los po­cos mi­nu­tos se tu­vo el con­trol de la si­tua­ción, se so­li­ci­tó el apo­yo pa­ra que fue­ra lle­va­do un ca­mión y su­bir a los ri­jo­sos, quie­nes, pos­te­rior­men­te, fue­ron pre­sen­ta­dos an­te el agen­te del mi­nis­te­rio pú­bli­co en el bún­ker de la Pro­cu­ra­du­ría ca­pi­ta­li­na en don­de de­cla­ra­ron en tor­no a los he­chos vio­len­tos
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Encuentran a policía auxiliar del DF muerto en camioneta en Neza


Foto: cortesía Ricardo Mendoza
Al­va­ro Ve­láz­quez



CIU­DAD NE­ZA­HUAL­CO­YOTL, Méx.- El ca­dá­ver de un ele­men­to de la Po­li­cía Au­xi­liar del Dis­tri­to Fe­de­ral fue en­con­tra­do es­ta tar­de, en el in­te­rior de una ca­mio­ne­ta aban­do­na­da en ca­lles de es­te mu­ni­ci­pio.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que a sim­ple vis­ta no se le apre­cia­ron al uni­for­ma­do gol­pes o he­ri­das por ar­mas de fue­go o pun­zo­cor­tan­tes en el cuer­po, por lo que se cree que pu­do ha­ber muer­to de un pa­ro car­dia­co o por cual­quier otra en­fer­me­dad; sin em­bar­go, di­je­ron, se­rán los pe­ri­tos y el mé­di­co le­gis­ta quie­nes de­ter­mi­nen las cau­sas que ori­gi­na­ron su muer­te, una vez que con­clu­yan con los pe­ri­ta­jes y la ne­crop­sia de ley.

El ca­dá­ver de es­te hom­bre que se su­po­ne era ele­men­to de la Po­li­cía Au­xi­liar del DF, ya que ves­tía un uni­for­me de di­cha cor­po­ra­ción, cu­ya iden­ti­dad has­ta el mo­men­to se des­co­no­ce, fue en­con­tra­do al fi­lo de las 17:30 ho­ras de hoy jue­ves, en el in­te­rior de una ca­mio­ne­ta Crys­ler, ti­po Ca­ra­van azul cla­ro, mo­de­lo 1990, pla­cas de cir­cu­la­ción MEP-43-77, aban­do­na­da en la es­qui­na de la Ave­ni­da Sor Jua­na Inés de la Cruz y la ca­lle Fla­min­gos, en la Co­lo­nia Me­tro­po­li­ta­na, Se­gun­da Sec­ción, en es­te mu­ni­ci­pio.

Des­pués de que al­gu­nos ve­ci­nos re­por­ta­ron que en el in­te­rior de di­cha ca­mio­ne­ta que te­nía va­rias ho­ras aban­do­na­da en el lu­gar, se en­con­tra­ba un hom­bre que al pa­re­cer ya es­ta­ba muer­to, pues no se mo­vía y du­ran­te va­rias ho­ras se man­tu­vo en la mis­ma po­si­ción, ele­men­tos de la CESC de in­me­dia­to se tras­la­da­ron al lu­gar y al prac­ti­car una re­vi­sión con­fir­ma­ron que el su­pues­to po­li­cía ya es­ta­ba muer­to, por lo que acor­do­na­ron to­da la zo­na y pi­die­ron la in­ter­ven­ción del MP pa­ra que die­ra fe de los he­chos.

Du­ran­te las pri­me­ras ins­pec­cio­nes ocu­la­res que prac­ti­có en el lu­gar, el MP in­for­mó que el aho­ra oc­ci­so que­dó en el asien­to del co­pi­lo­to de la ca­mio­ne­ta y que a sim­ple vis­ta no se le apre­cia­ron gol­pes o he­ri­das por ar­mas de fue­go o pun­zo­cor­tan­tes en el cuer­po, por lo que se cree que pu­do mo­rir de un pa­ro car­dia­co o de al­gu­na otra en­fer­me­dad.

Sin em­bar­go, di­jo el re­pre­sen­tan­te so­cial se­rán los pe­ri­tos y el mé­di­co le­gis­ta, quie­nes de­ter­mi­nen si fue ase­si­na­do o mu­rió por al­gu­na otra cau­sa, una vez que con­clu­yan con sus tra­ba­jos, lo an­te­rior pa­ra des­lin­dar res­pon­sa­bi­li­da­des y acla­rar es­te he­cho.

iLE LLEGO SU GAVILAN A POLLERO!



Al­va­ro Ve­láz­quez,  
Foto: cortesía Ricardo Mendoza


CIU­DAD NE­ZA­HUAL­CO­YOTL, Méx.- Por­que pre­sun­ta­men­te se opu­so a que dos su­je­tos lo asal­ta­ran, un hom­bre de 43 años de edad, pro­pie­ta­rio de un pues­to de ven­ta de po­llo, en un mer­ca­do de es­te mu­ni­ci­pio, fue ase­si­na­do de cer­te­ro ba­la­zo en la ca­be­za, an­te la ate­rra­da mi­ra­da de su hi­jo de 18 años de edad.

Con­su­ma­do el ar­te­ro ase­si­na­to, los pre­sun­tos ho­mi­ci­das pis­to­la en ma­no se abrie­ron pa­so y an­te los gri­tos de te­rror e his­te­ria de clien­tes y de va­rios de los com­pa­ñe­ros co­mer­cian­tes del aho­ra oc­ci­so, sa­lie­ron co­rrien­do pa­ra dar­se a la fu­ga, sin que has­ta el mo­men­to se se­pa na­da de su iden­ti­dad y po­si­ble pa­ra­de­ro.

Los he­chos que cos­ta­ron la vi­da de quien fue iden­ti­fi­ca­do co­mo Mi­guel An­gel Her­nán­dez de Lu­cio, de 43 años de edad, se re­gis­tra­ron mi­nu­tos des­pués de las 14:00 ho­ras de hoy jue­ves, en el in­te­rior del mer­ca­do Raúl Ro­me­ro, ubi­ca­do so­bre la ca­lle Mo­re­los en­tre Coa­te­pec y la Ave­ni­da Juá­rez, en la Co­lo­nia Raúl Ro­me­ro, en es­te mu­ni­ci­pio, exac­ta­men­te en el lo­cal nú­me­ro 44, don­de el aho­ra oc­ci­so se de­di­ca­ba a la ven­ta de po­llo fres­co.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que de acuer­do a las pri­me­ras ver­sio­nes que dio Mi­guel An­gel Her­nán­dez Ro­sa­les, de 18 años de edad, hi­jo del aho­ra oc­ci­so, su pa­dre y él tra­ba­ja­ban con to­da nor­ma­li­dad, cuan­do de re­pen­te fue­ron sor­pren­di­dos por dos su­je­tos que pre­sun­ta­men­te a pun­ta de pis­to­la in­ten­ta­ron asal­tar­los.

Sin em­bar­go, se­gún el jo­ven, co­mo su pa­dre se opu­so al asal­to y tra­tó de qui­tar­se su cin­tu­rón con la in­ten­ción de en­fren­tar a los pre­sun­tos de­lin­cuen­tes y evi­tar el asal­to, uno de ellos le dis­pa­ro en re­pe­ti­das oca­sio­nes y de­sa­for­tu­na­da­men­te lo ase­si­nó al ases­tar­le un ti­ro en la ca­be­za.

Al ver caer he­ri­do de muer­te a su pa­dre den­tro del mis­mo pues­to, di­jo el des­tro­za­do jo­ven, pre­so de la his­te­ria y del llan­to co­rrió pa­ra au­xi­liar­lo, ac­ción que apro­ve­cha­ron los mal­vi­vien­tes pa­ra dar­se a la fu­ga, de­jan­do en el lu­gar to­da una es­te­la de te­rror y llan­to en­tre co­mer­cian­tes y clien­tes que des­pa­vo­ri­dos co­rrie­ron en bus­ca de un lu­gar se­gu­ro pa­ra no ser al­can­za­dos por al­gu­na ba­la per­di­da.

Com­pa­ñe­ros del aho­ra oc­ci­so, al dar­se cuen­ta que es­ta­ba muy gra­ve y que ago­ni­za­ba, rá­pi­da­men­te pi­die­ron la in­ter­ven­ción de una am­bu­lan­cia; sin em­bar­go, cuan­do pa­ra­mé­di­cos de Pro­tec­ción Ci­vil lle­ga­ron ya era de­ma­sia­do tar­de, pues ya ha­bía muer­to a con­se­cuen­cia de un ba­la­zo en la ca­be­za.

Al te­ner co­no­ci­mien­to de los he­chos, ele­men­tos de la CESC se pre­sen­ta­ron en el lu­gar y con los po­cos da­tos que ob­tu­vie­ron de los pre­sun­tos ho­mi­ci­das, im­ple­men­ta­ron un fuer­te ope­ra­ti­vo en to­da la zo­na, a fin de ubi­car­los y de­te­ner­los, pe­ro no tu­vie­ron suer­te, pues es­ca­pa­ron, sin de­jar pis­tas de su pa­ra­de­ro.

Du­ran­te las pri­me­ras ins­pec­cio­nes ocu­la­res que prac­ti­có en la es­ce­na del cri­men, el MP in­for­mó que el co­mer­cian­te que­dó ti­ra­do bo­ca arri­ba, den­tro del pues­to y que pre­sen­ta­ba un ba­la­zo en la ca­be­za, al pa­re­cer de una pis­to­la ca­li­bre .9 mi­lí­me­tros, pues en la zo­na se en­con­tra­ron 5 cas­qui­llos per­cu­ti­dos de di­cha ar­ma.

Por su par­te, po­li­cías mi­nis­te­ria­les que tam­bién se en­con­tra­ban en la es­ce­na del cri­men re­co­gien­do pis­tas, evi­den­cias y tes­ti­mo­nios de los tes­ti­gos, in­for­ma­ron que aun­que el hi­jo del aho­ra oc­ci­so ase­gu­ró que su pro­ge­ni­tor fue ase­si­na­do du­ran­te un frus­tra­do asal­to, exis­ten al­gu­nas du­das y no des­car­ta­ron la po­si­bi­li­dad de que el po­lle­ro ha­ya si­do ase­si­na­do en una ven­gan­za de de­lin­cuen­tes, pues se­gún ver­sio­nes de va­rios de los co­mer­cian­tes, los pre­sun­tos ho­mi­ci­das lle­ga­ron y sin ni más, ni más le dis­pa­ra­ron en por lo me­nos 5 oca­sio­nes al ex­tin­to.

An­te es­ta du­da y en un in­ten­to por acla­rar el cri­men y lo­grar la iden­ti­fi­ca­ción y cap­tu­ra de los cri­mi­na­les, po­li­cías mi­nis­te­ria­les in­for­ma­ron que ya ini­cia­ron con las in­ves­ti­ga­cio­nes co­rres­pon­dien­tes y con­fia­ron en que con­for­me avan­cen los tra­ba­jos po­li­cía­cos pue­dan re­sol­ver es­te ca­so
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