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sábado, 8 de agosto de 2015

HORROR, SANGRE Y MUERTE; ESCENARIO DANTESCO EN DEPARTAMENTO DE LA NARVARTE


Por: Noel F. Alvarado.

 

            Un escenario de horror -en el que resaltaba la sangre regada y aún fresca, alrededor de uno de los cinco cadáveres ejecutados en el departamento 401-, fue la primera imagen que grabó la mente de la joven Esbeidy, al entrar al inmueble que compartía con tres amigas. Atónica, temblorosa y sin dar crédito a lo que sus ojos veían, la joven solo dos tres pasos tras pasar la puerta y se encontró con imágenes dantescas que la impactaron. El charco de sangre alrededor de uno de los cadáveres, que tenía las manos atadas, trajeron como consecuencia que la testigo, por inercia, retrocediera sin dejar de ver hacia adentro.

            Sin dejar de temblar, con la mirada perdida e invadida por el escenario de horror que vio y que captó su mente, la joven caminó por el pasillo y tocó de manera desesperada la puerta de un vecino; sin embargo, nadie le abrió. Invadida por el miedo, la joven Esbeidy, bajo las esclareas, salió del edificio marcado con el número 1909 de la calle de Luz Saviñón y, caminó hacia la estética "Belleza y Glamour ODC" –que se encuentra junto al edificio y, en la entrada estaba la estilista con su hija y un perro. Sin dejar de temblar y con un rostro pálido y un rictus de horror, Esbeidy, se dirigió a esta y le preguntó a la estilista, ¿Olimpia, puedo hablar contigo?.. ¿Que te pasa?, ¿Qué tienes?, le respondió la estilista.

            A Esbeidy, se le veía un semblante muy mal y sin dejar de temblar, le insistió a Olimpia, ¿Puedo hablar contigo?, al tiempo que le señalaba hacia adentro de la estética, donde estaba una clienta que se realizaba un tinte de cabello.

            Ello, alarmó a la estilista, quien caminó hacia un rincón de la estética y, ahí, en vos baja, tartamudeando; sin dejar de temblar y con un rostro horrorizado, Esbeidy, le dijo: "no se qué está pasando en mi departamento. La puerta estaba abierta y, cuando entré vi a una persona que estaba amarrada de las manos y sangre regada en medio de un cuerpo.  Vi sangre. No se qué está pasando. Hay algo raro. Escuché ruidos en el baño. No pude tomar el elevador y me bajé rápido por las escaleras".

            Los segundos y minutos, eran eternos para Esbeidy, pues, ésta seguía sin entender lo que sus ojos habían visto, cuyas imágenes tenía presentes en la mente. Luego de pedir auxilio a la estilista y antes de que ésta llamara a la policía, Esbeidy, salió y con su teléfono celular, le dijo que ya estaba llamando a la policía. Para entonces las manecillas del reloj, marcaban alrededor de las 19:30 horas.

Ahí, esperó para que una patrulla llegara para tomar conocimiento de lo que sucedía; sin embargo, el auxilio, llegó una hora y media después de la llamada de auxilio -21:30 horas del viernes 31 de Julio- y, fue entonces, cuando quedó al descubierto el escenario de horror, sangre y muerte en el departamento 401 del cuarto piso del edificio marcado con el número 1909 de la calle Luz Saviñón de la Colonia Narvarte en la delegación Benito Juárez.

Las patrullas asignadas a la seguridad y vigilancia de la zona, 913 S1, 915 S1 y 919 S1, de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, nunca llegaron, pese a que llamaron al sector Narvarte.

            Ahí, en las habitaciones en desorden, estaban los cuerpos del fotoperiodista, Rubén Espinoza Becerril y de Jesenia Quiroz Alfaro, Nadia Dominique Vera Pérez, Olivia Alejandra Negrete Avilés y la colombiana Mile Virginia Martín. Los cuerpos, estaban atados de pies y manos con cinta industrial, con huellas de tortura y con una herida de arma de fuego en la cabeza cada uno.

            Antes del múltiple crimen –alrededor de las 14:00 horas del 11 de julio-, algunos vecinos, de la calle Luz Saviñón, vieron afuera del inmueble marcado con el número 1909 a una mujer alta, de cabello castaño y rizado.

            Era una mujer que estaba junto al automóvil Muntang rojo -486VRN, propiedad de la colombiana Mile Virginia Martín-, que estaba estacionado desde hace como 15 días en ese lugar. La mujer, se veía nerviosa y de manera constante veía al interior del automóvil y volteaba al departamento de Esbeidy y sus amigas.

Todo ello, ocurrió antes de que los asesinos ingresaran al departamento 401 donde ejecutaron a Jesenia Quiroz Alfaro, Nadia Dominique Vera Pérez, Olivia Alejandra Negrete Avilés y la colombiana Mile Virginia Martín y al fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril. Las autoridades informaron que los cinco tenían un disparo en la cabeza.

Otro vecino, señala, "salí de mi casa entre las 13:45 horas y las 14:00 y cuando abrí la puerta vi a la joven, no se me hizo extraño porque ya la había visto con las jóvenes fallecidas, pero lo que si detecté es que cuando me vio salir agarró el teléfono y se puso a hablar, veía para arriba, veía el Mustang. La mujer se acercó al automóvil y, veía hacia adentro del Mustang. En un momento, la mujer se sentó en el cofre del vehículo".

El testimonio de este vecino, ya lo tiene la policía, por ello, personal de la Fiscalía Central de Investigación para Homicidios de la procuraduría capitalina, continúa con las investigaciones, a fin de establecer su relación con la ejecución del fotoperiodista, Rubén Espinosa Becerril y las cuatro mujeres, identificadas como Jesenia Quiroz Alfaro, Nadia Dominique Vera Pérez, Olivia Alejandra Negrete Avilés y la colombiana Mile Virginia Martín.

            El vehículo Mustang rojo, fue utilizado por uno de los responsables del múltiple asesinato para escapar, el cual fue abandonado en la delegación Coyoacán.

¡ENMUDECE!



Noel F. Al­va­ra­do

Da­niel Pa­che­co Gu­tié­rrez, úni­co de­te­ni­do por la muer­te de cua­tro mu­je­res y el fo­to­pe­rio­dis­ta Ru­bén Es­pi­no­sa Be­ce­rril en la Co­lo­nia Nar­var­te, se re­ser­vó su de­cla­ra­ción pre­pa­ra­to­ria tras la re­ji­lla de prác­ti­cas del Juz­ga­do 25 en ma­te­ria pe­nal con se­de en el Re­clu­so­rio Orien­te. La au­dien­cia se lle­vó a ca­bo a puer­ta ce­rra­da por ór­de­nes de la im­par­ti­do­ra de jus­ti­cia, Her­me­lin­da Sil­va Me­lén­dez, quien in­clu­si­ve ins­tru­yó la pre­sen­cia de po­li­cías ban­ca­rios pa­ra evi­tar el in­gre­so de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, pe­se a que las au­dien­cias son pú­bli­cas.

Du­ran­te la com­pa­re­cen­cia, el abo­ga­do de­fen­sor del acu­sa­do por la Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fe­de­ral en el fe­mi­ni­ci­dio de Je­se­nia Qui­roz Al­fa­ro, Na­dia Do­mi­ni­que Ve­ra Pé­rez, Oli­via Ale­jan­dra Ne­gre­te Avi­lés y la co­lom­bia­na Mi­le Vir­gi­nia Mar­tín, ho­mi­ci­dio de Ru­bén Es­pi­no­sa Be­ce­rril y ro­bo ca­li­fi­ca­do en pan­di­lla, so­li­ci­tó la am­plia­ción del tér­mi­no cons­ti­tu­cio­nal de 72 a 144 ho­ras, por lo que se­rá el pró­xi­mo jue­ves, cuan­do la juez Her­me­lin­da Sil­va Me­lén­dez de­ter­mi­ne au­to de for­mal pri­sión con­tra Da­niel Pa­che­co Gu­tié­rrez.

El úni­co de­te­ni­do por los he­chos ocu­rri­dos el 31 de ju­lio pa­sa­do en un in­mue­ble ubi­ca­do en Luz Sa­vi­ñón 1909, De­le­ga­ción Be­ni­to Juá­rez, es­tá acu­sa­do de los de­li­tos de fe­mi­ni­ci­dio en agra­vio de cua­tro per­so­nas, así co­mo ho­mi­ci­dio y ro­bo agra­va­do en pan­di­lla.

La de­ten­ción de Da­niel Pa­che­co Gu­tié­rrez se lo­gró lue­go que per­so­nal de la Coor­di­na­ción Ge­ne­ral de Ser­vi­cios Pe­ri­cia­les de la Pro­cu­ra­du­ría ca­pi­ta­li­na en­con­tra­ra una hue­lla dac­ti­lar de és­te en el es­ce­na­rio del quín­tu­ple ase­si­na­to en agra­vio de Je­se­nia Qui­roz Al­fa­ro, Na­dia Do­mi­ni­que Ve­ra Pé­rez, Oli­via Ale­jan­dra Ne­gre­te Avi­lés y la co­lom­bia­na Mi­le Vir­gi­nia Mar­tín y del fo­to­pe­rio­dis­ta Ru­bén Es­pi­no­sa Be­ce­rril, el cual re­co­no­ció ha­ber es­ta­do en el de­par­ta­men­to al mo­men­to del múl­ti­ple cri­men, pe­ro -se­gún él-, só­lo co­me­tió el ro­bo.

El pre­sun­to im­pli­ca­do en el quín­tu­ple ase­si­na­to, Da­niel Pa­che­co Gu­tié­rrez, de 41 años de edad y ori­gi­na­rio del Dis­tri­to Fe­de­ral, es­tu­vo pre­so en 2000 en el Re­clu­so­rio Pre­ven­ti­vo Nor­te por los de­li­tos de ro­bo y vio­la­ción
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Viví "un in­fier­no"



TO­LU­CA, Méx, (OEM).- Tras re­cu­pe­rar su li­ber­tad, Ós­car Ál­va­ro Mon­tes de Oca, el uni­ver­si­ta­rio a quien le sem­bra­ron una ma­le­ta con dro­ga en el ae­ro­puer­to de Li­ma, Pe­rú, ca­li­fi­có co­mo "un in­fier­no" los sie­te días de en­cie­rro que vi­vió tras su de­ten­ción, acu­sa­do in­jus­ta­men­te de trá­fi­co de es­tu­pe­fa­cien­tes.

El so­ció­lo­go egre­sa­do de la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma del Es­ta­do de Mé­xi­co ofre­ció una con­fe­ren­cia de pren­sa, lue­go de sa­lir del pe­nal de Te­pic, Na­ya­rit, du­ran­te las pri­me­ras ho­ras de hoy.

Ra­pa­do y con un sem­blan­te pá­li­do, de­nun­ció que des­de el día de su de­ten­ción, el pa­sa­do 31 de ju­lio en el Ae­ro­puer­to In­ter­na­cio­nal de la Ciu­dad de Mé­xi­co, fue vul­ne­ra­do su prin­ci­pal de­re­cho, el que "to­dos so­mos ino­cen­tes has­ta que se de­mues­tre lo con­tra­rio", por lo que re­pro­chó las de­fi­cien­cias que tie­ne el ac­tual sis­te­ma de jus­ti­cia en Mé­xi­co, que ade­más es "vio­len­to".

"En las ins­ti­tu­cio­nes por las que pa­sé su­ce­dió lo con­tra­rio, se me acu­só cul­pa­ble y yo te­nía que de­mos­trar mi ino­cen­cia. ¿Por qué cri­mi­na­li­zar­se a la so­cie­dad por la co­sas que ha­cen unos po­cos?", cues­tio­nó du­ran­te la con­fe­ren­cia don­de es­tu­vo acom­pa­ña­do por sus pa­dres, her­ma­na, el rec­tor de la UAEM, Jor­ge Ol­ve­ra Gar­cía y el abo­ga­do de es­ta ins­ti­tu­ción. 

Re­co­no­ció que no fue ne­ce­sa­ria una agre­sión fí­si­ca, pa­ra ser víc­ti­ma de vio­len­cia, pues re­la­tó que tras su de­ten­ción, per­ma­ne­ció "ais­la­do, en un cuar­to frío, con co­bi­jas con olor a ori­nes y ali­men­ta­do con co­mi­da echa­da a per­der. (...) Ayer es­ta­ba en­ce­rra­do a tra­vés de unas re­jas, con to­do ti­po de cri­mi­na­les, que se pue­dan ima­gi­nar, de los cua­les me tu­ve que ha­cer ami­go pa­ra po­der so­bre­vi­vir", pla­ti­có.

Tras arri­bar a To­lu­ca, Ós­car Ál­va­ro fue va­lo­ra­do me­di­ca­men­te. Co­men­tó que la ex­pe­rien­cia le de­jó da­ños emo­cio­na­les, pe­ro una vez que se es­ta­bi­li­ce bus­ca­rá re­gre­sar­le a la so­cie­dad, al­go de lo que ella hi­zo por él.

"Ten­go mu­cho co­ra­je, eno­jo, to­do el de­re­cho de te­ner­lo, se tra­ta de en­ca­mi­nar­lo de ma­ne­ra jus­ta, bus­car los me­ca­nis­mos de pro­te­ger a otras per­so­nas, en eso ten­go aho­ra mis ener­gías".



Apoya a Lilia

Asi­mis­mo, ex­pre­só su res­pal­do a Li­lia An­gé­li­ca Ló­pez, la bai­la­ri­na que es­tá en­ce­rra­da en un pe­nal des­de ha­ce me­dio año, por un ca­so si­mi­lar al su­yo.

"Yo soy el pri­me­ro que se su­ma a la cau­sa de es­ta chi­ca, no nos co­rres­pon­de ver quién es cul­pa­ble e ino­cen­te, pe­ro soy pri­me­ro en com­pro­me­ter­me y so­li­ci­tar que nos com­pro­me­ta­mos en su ca­so", di­jo.

Al fi­na­li­zar la con­fe­ren­cia, Ós­car Ál­va­ro rom­pió en llan­to, al igual que al­gu­nos in­te­gran­tes de su fa­mi­lia. Su pa­dre, tíos, pri­mos, se ra­pa­ron co­mo él pa­ra re­ci­bir­lo, co­mo mues­tra de so­li­da­ri­dad.

Por su par­te, el rec­tor Jor­ge Ol­ve­ra in­vi­tó a otras uni­ver­si­da­des a lla­mar a crear pro­to­co­los de se­gu­ri­dad pa­ra evi­tar que es­te ca­so se re­pi­ta en cual­quier otro ciu­da­da­no.

Re­co­no­ció el gran mo­vi­mien­to es­pon­tá­neo que for­mó la fa­mi­lia, ami­gos, co­mu­ni­dad uni­ver­si­ta­ria pa­ra li­be­rar a Ós­car y que ya es his­tó­ri­co. 

Agra­de­ció el apo­yo del go­bier­no del Es­ta­do que se in­vo­lu­cró en el asun­to, así co­mo la em­ba­ja­da de Mé­xi­co, la Co­mi­sión Na­cio­nal de los De­re­chos Hu­ma­nos y su si­mi­lar es­ta­tal, así co­mo de los rec­to­res de di­fe­ren­tes uni­ver­si­da­des por su apo­yo
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Con diálogo y unidad Mé­xi­co avanza: Osorio



Ar­tu­ro R. Pans­za


En la clau­su­ra del Se­mi­na­rio Na­cio­nal pa­ra Au­to­ri­da­des Mu­ni­ci­pa­les Elec­tas, el ti­tu­lar de la Se­cre­ta­ría de Go­ber­na­ción (Se­gob), Mi­guel Án­gel Oso­rio Chong, sos­tu­vo que el diá­lo­go, par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na y co­rres­pon­sa­bi­li­dad, son tres ele­men­tos cla­ves pa­ra que Mé­xi­co man­ten­ga su avan­ce.

Asi­mis­mo, en la ciu­dad de Aguas­ca­lien­tes, Aguas­ca­lien­tes, el en­car­ga­do de la po­lí­ti­ca in­te­rior del país, men­cio­nó que el tra­ba­jo con­jun­to en­tre au­to­ri­da­des mu­ni­ci­pa­les, es­ta­ta­les y el go­bier­no de la Re­pú­bli­ca, es fun­da­men­tal pa­ra al­can­zar es­te ob­je­ti­vo, al tiem­po que de­jó en cla­ro que la pri­me­ra y me­jor he­rra­mien­ta que se tie­ne en la po­lí­ti­ca es el diá­lo­go.

"Aquí les de­jo el com­pro­mi­so, co­mo lo he­mos ve­ni­do ha­cien­do des­de el go­bier­no de la Re­pú­bli­ca, tra­ba­ja­re­mos jun­to con us­te­des pa­ra al­can­zar los ob­je­ti­vos y las me­tas plan­tea­das", de­fi­nió.

Ase­ve­ró que pa­ra que en ca­da rin­cón de Mé­xi­co los re­tos se tra­duz­can en so­lu­cio­nes, se de­be man­te­ner el ca­mi­no de la uni­dad, del tra­ba­jo con­jun­to, y del en­cuen­tro, a la vez que aco­tó que el en­fren­ta­mien­to, la po­la­ri­za­ción, no de­ja más que po­co de­sa­rro­llo y po­cos re­sul­ta­dos.

Oso­rio Chong, al to­mar pro­tes­ta a la nue­va pre­si­den­cia de la Con­fe­ren­cia Na­cio­nal de Mu­ni­ci­pios de Mé­xi­co (Co­namm) que en­ca­be­za­rá Jor­ge Mo­ra­les Ba­rud, al­cal­de de Cuer­na­va­ca, Mo­re­los, in­sis­tió en lla­mar a la uni­dad y el diá­lo­go.

El fun­cio­na­rio, en la reu­nión con las au­to­ri­da­des mu­ni­ci­pa­les elec­tas en los co­mi­cios del pa­sa­do 7 de ju­nio, ase­ve­ró que el uso de la po­lí­ti­ca es la que per­mi­te en­tre­gar re­sul­ta­dos a es­te gran país, a Mé­xi­co. 

"Hoy nos une el pro­pó­si­to de que las con­di­cio­nes del país pue­dan me­jo­rar y có­mo so­lu­cio­nar el mo­men­to que nos to­ca pa­ra en­tre­gar los re­sul­ta­dos que nos he­mos com­pro­me­ti­do con los ciu­da­da­nos", de­cla­ró.

Por su par­te, el go­ber­na­dor de Aguas­ca­lien­tes, Car­los Lo­za­no de la To­rre, pre­ci­só que to­dos, des­de sus com­pe­ten­cias par­ti­cu­la­res, tie­nen la res­pon­sa­bi­li­dad de cui­dar al país de quie­nes pre­ten­den cau­sar di­vi­sio­nes en­tre po­de­res y ór­de­nes de go­bier­no pa­ra sa­tis­fa­cer in­te­re­ses que se con­tra­po­nen al ge­ne­ral de Mé­xi­co y de sus re­gio­nes.

Ase­ve­ró que la crea­ción de la Co­namm re­pre­sen­ta la opor­tu­ni­dad de que, de ma­ne­ra con­jun­ta con los 2,454 mu­ni­ci­pios del país, se pue­da avan­zar en la crea­ción e im­pul­so de una nue­va agen­da po­lí­ti­ca, le­gis­la­ti­va, ha­cen­da­ria y de mo­der­ni­za­ción ins­ti­tu­cio­nal de los go­bier­nos mu­ni­ci­pa­les.

Mien­tras, el nue­vo pre­si­den­te de la Co­namm, Mo­ra­les Ba­rud in­di­có que es­ta con­fe­ren­cia con­ti­nua­rá su apor­ta­ción pa­ra la mo­der­ni­za­ción de los mu­ni­ci­pios del país. A tra­vés de nues­tra agen­da, acla­ró, se bus­ca­rá re­sol­ver pro­ble­má­ti­cas con­cre­tas pa­ra for­ta­le­cer y di­na­mi­zar el avan­ce en es­te ni­vel de go­bier­no, que en es­ta ad­mi­nis­tra­ción ha es­ta­do acom­pa­ña­da del es­fuer­zo en con­jun­to del go­bier­no de la Re­pú­bli­ca.

Hi­zo alu­sión que eso es par­ti­cu­lar­men­te im­por­tan­te pa­ra ace­le­rar la pla­nea­ción re­gio­nal que pro­mue­ve el go­bier­no de la Re­pú­bli­ca, con ple­no res­pe­to de la au­to­no­mía mu­ni­ci­pal, en te­mas co­mo la se­gu­ri­dad, el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, la com­pe­ti­ti­vi­dad, la trans­pa­ren­cia, el or­de­na­mien­to ur­ba­no, la sus­ten­ta­bi­li­dad, la pre­ven­ción so­cial y la for­ta­le­za ad­mi­nis­tra­ti­va
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Entregó Narro el ho­no­ris cau­sa a 11 des­ta­ca­dos aca­dém­icos



J. Adal­ber­to Vi­lla­sa­na

La plu­ra­li­dad im­pul­sa el avan­ce del sa­ber, per­mi­te el sur­gi­mien­to de nue­vas pro­pues­tas y mo­ti­va la crea­ti­vi­dad, sos­tu­vo el rec­tor Jo­sé Na­rro Ro­bles, en la ce­re­mo­nia so­lem­ne de in­ves­ti­du­ra con el gra­do de doc­tor ho­no­ris cau­sa a 11 des­ta­ca­dos aca­dém­cios.

Ayer, la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal Au­tó­no­ma de Mé­xi­co en­tre­gó doc­to­ra­dos ho­no­ris cau­sa a per­so­na­li­da­des en re­co­no­ci­mien­to a su com­pro­mi­so con el co­no­ci­mien­to, la cul­tu­ra y la cien­cia; a su tra­ba­jo des­de di­ver­sas pers­pec­ti­vas, y a sus ta­reas en la bús­que­da de equi­dad y me­jo­res con­di­cio­nes de vi­da pa­ra la Hu­ma­ni­dad.

Ellos son: Ro­ger Bar­tra Mu­riá, Juan Ra­món de la Fuen­te, Luis de la Pe­ña Auer­bach, Ol­ga Eli­za­beth Hans­berg To­rres, Da­vid Kers­he­no­bich Stal­ni­ko­witz, Ola­yin­ka Ai­na Ko­so-Tho­mas, Eduar­do Li­zal­de, Jai­me Bien­ve­ni­do Mo­ra y Ce­lis, Ro­dol­fo Sta­ven­ha­gen, Ro­bert Ar­mand Ver­donk y Fe­de­ri­co Ma­yor Za­ra­go­za, es­te úl­ti­mo au­sen­te por mo­ti­vos de sa­lud.

En la ce­re­mo­nia so­lem­ne, el rec­tor Jo­sé Na­rro Ro­bles sos­tu­vo que ese gru­po re­pre­sen­ta la plu­ra­li­dad, "un va­lor que con­si­de­ra­mos fun­da­men­tal den­tro de nues­tras for­ta­le­zas. Pa­ra mu­chos de no­so­tros es­ta con­di­ción for­ma par­te de la esen­cia de la aca­de­mia, por­que con ella coe­xis­ten e in­te­rac­cio­nan di­ver­sas teo­rías o mé­to­dos, y con ella no flo­re­cen ver­da­des ab­so­lu­tas, de­fi­ni­ti­vas o ina­mo­vi­bles".

La plu­ra­li­dad, con­ti­nuó, im­pul­sa el avan­ce del sa­ber, per­mi­te el sur­gi­mien­to de nue­vas pro­pues­tas y mo­ti­va la crea­ti­vi­dad. La con­vi­ven­cia ci­vi­li­za­da de ideas y po­si­cio­nes di­fe­ren­tes es una de las en­se­ñan­zas que la uni­ver­si­dad tra­ta de trans­mi­tir a la so­cie­dad.

Asi­mis­mo, se­ña­ló que en vir­tud de que el co­no­ci­mien­to es la gran pa­lan­ca del de­sa­rro­llo, tam­bién cons­ti­tu­ye una de las me­jo­res ex­pre­sio­nes de lo que nues­tra ins­ti­tu­ción pue­de ofre­cer a la so­cie­dad. Só­lo de es­ta for­ma ha­re­mos de ella una ver­da­de­ra co­lec­ti­vi­dad que fun­da­men­te el pro­gre­so y de­sa­rro­llo in­di­vi­dual y co­lec­ti­vo en el sa­ber y los va­lo­res lai­cos.

Una de las ta­reas de los uni­ver­si­ta­rios es el au­xi­lio en la di­fu­sión del co­no­ci­mien­to, ayu­dar a me­jo­rar los ni­ve­les de edu­ca­ción de la po­bla­ción y con­tri­buir a for­mar ciu­da­da­nía. "Ha­blo de ac­cio­nes y sa­be­res que con­vo­quen y no que ex­clu­yan, que pro­mue­van el de­ba­te ra­zo­na­do y res­pon­sa­ble, y no el en­fren­ta­mien­to es­té­ril", pre­ci­só Na­rro.

En el pa­tio prin­ci­pal del Pa­la­cio de Mi­ne­ría, ex­pu­so que el cú­mu­lo de ins­tru­men­tos y es­tra­te­gias pa­ra con­se­guir la ha­za­ña de ex­tir­par en de­fi­ni­ti­va los ma­les de siem­pre de nues­tro país, de­be in­cluir a la edu­ca­ción en un si­tio pre­fe­ren­te. Si bien ella no tie­ne to­das las res­pues­tas, sin ella no hay sa­tis­fac­ción po­si­ble a nin­gún pro­ble­ma tras­cen­den­te.

A nom­bre de los in­ves­ti­dos, Ol­ga Eli­za­beth Hans­berg afir­mó que la Uni­ver­si­dad es un la­bo­ra­to­rio so­cial, un es­pe­jo del país y una im­pul­so­ra de mu­chos de los lo­gros cien­tí­fi­cos, ar­tís­ti­cos, so­cia­les y po­lí­ti­cos que ha te­ni­do la na­ción en los úl­ti­mos 100 años. La de la UNAM ha si­do una his­to­ria in­te­lec­tual lar­ga, com­ple­ja y di­fí­cil, pe­ro esen­cial pa­ra la vi­da de Mé­xi­co.

Ade­más, la in­te­gran­te del Ins­ti­tu­to de In­ves­ti­ga­cio­nes Fi­lo­só­fi­cas (IIFs) ex­ter­nó que la edu­ca­ción su­pe­rior de ca­li­dad y la in­ves­ti­ga­ción, le­jos de ser un lu­jo, son in­dis­pen­sa­bles pa­ra la so­lu­ción de los pro­ble­mas.

En tan­to, Ro­bert Ar­mand Ver­donk, di­rec­tor de la Cá­te­dra de Es­tu­dios Me­xi­ca­nos de la Uni­ver­si­dad de Am­be­res, Bél­gi­ca, re­sal­tó el re­co­no­ci­mien­to, pro­ve­nien­te de la ins­ti­tu­ción edu­ca­ti­va que en el trans­cur­so de su fruc­tí­fe­ro re­co­rri­do se con­vir­tió en lí­der de Mé­xi­co e Ibe­roa­mé­ri­ca.

La Uni­ver­si­dad no só­lo se dis­tin­gue por el al­to ni­vel de su do­cen­cia e in­ves­ti­ga­ción, si­no por su com­pro­mi­so con la cul­tu­ra, que no só­lo es ins­ti­tu­cio­nal, si­no una obli­ga­ción in­di­vi­dual que ca­da pro­fe­sor asu­me al ser nom­bra­do en es­ta ca­sa de es­tu­dios, aco­tó.

La Or­ques­ta Ju­ve­nil Uni­ver­si­ta­ria Eduar­do Ma­ta ame­ni­zó la ce­re­mo­nia de in­ves­ti­du­ra, a la que tam­bién asis­tie­ron los ex­rec­to­res Gui­ller­mo So­be­rón y Oc­ta­vio Ri­ve­ro, así co­mo in­te­gran­tes de la Jun­ta de Go­bier­no y del Pa­tro­na­to, di­rec­to­res, fun­cio­na­rios, aca­dé­mi­cos y alum­nos, en­tre otros
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Sería aburrido el mundo sin tensiones



CIU­DAD DEL VA­TI­CA­NO, (No­ti­mex).- El Pa­pa Fran­cis­co ase­gu­ró hoy que un mun­do sin ten­sio­nes se­ría co­mo "un ce­men­te­rio" y es­ta­ble­ció que los con­flic­tos de­ben ser afron­ta­dos con diá­lo­go y res­pe­to, an­te una au­dien­cia con más de 1, 500 jó­ve­nes.

En el Au­la Pa­blo VI del Va­ti­ca­no, Fran­cis­co se reu­nió con in­te­gran­tes del Mo­vi­mien­to Eu­ca­rís­ti­co Ju­ve­nil (MEJ), pro­ve­nien­tes de 35 paí­ses, an­te quie­nes res­pon­dió im­pro­vi­san­do seis pre­gun­tas que le rea­li­za­ron di­ver­sos mu­cha­chos.

Se­gún el Pon­tí­fi­ce, ac­tual­men­te se vi­ve una "ter­ce­ra gue­rra mun­dial en pe­da­ci­tos", pe­ro sos­tu­vo que exis­ten sig­nos de es­pe­ran­za co­mo los jó­ve­nes que creen "que el amor es más fuer­te que el odio, que la paz es más fuer­te que la gue­rra, que el res­pe­to es más fuer­te que el con­flic­to, que la ar­mo­nía es más fuer­te que las ten­sio­nes".

"¿Qué se­ría una so­cie­dad, una fa­mi­lia, un gru­po de ami­gos sin ten­sio­nes, sin con­flic­tos? Un ce­men­te­rio. No hay ten­sio­nes y no hay con­flic­tos só­lo en las co­sas muer­tas", se­ña­ló ha­blan­do en ita­lia­no.

"Só­lo en el pa­raí­so no ha­brá con­flic­tos y to­dos es­ta­re­mos uni­dos en la paz con Je­su­cris­to. Las ten­sio­nes te ha­cen cre­cer, de­sa­rro­llan la va­len­tía. Un jo­ven sin va­len­tía es un jo­ven agua­do, un jo­ven vie­jo", aña­dió.

Ins­tó a los mu­cha­chos a no "ju­bi­lar­se" a los 20 años, pi­dió en­cau­sar el con­flic­to dia­lo­gan­do y no bus­car la ten­sión por la ten­sión, por­que eso pro­vo­ca da­ño, ge­ne­ra jó­ve­nes "con­flic­ti­vos" y "en­fer­mos".

Pre­ci­só que los con­flic­tos pue­den ha­cer bien, por­que ha­cen com­pren­der las di­fe­ren­cias, y apun­tó que en una so­cie­dad con tan­tas cul­tu­ras di­fe­ren­tes, hay que bus­car la uni­dad, pe­ro en el res­pe­to de ca­da iden­ti­dad.

Más ade­lan­te ase­gu­ró que en el mun­do exis­ten con­flic­tos no re­suel­tos co­mo el de la po­bla­ción mu­sul­ma­na "ro­hin­yá" que hu­ye de Myan­mar por el océa­no, pe­ro es re­cha­za­da y ex­pul­sa­da en to­dos los paí­ses de la zo­na.

Ca­li­fi­có esa ac­ti­tud de re­cha­zo co­mo una ver­da­de­ra gue­rra. "Es­to se lla­ma vio­len­cia, se lla­ma ma­tar", apun­tó.

"En Me­dio Orien­te es­ta­mos vien­do que mu­cha gen­te no es res­pe­ta­da, mu­chas ve­ces es ase­si­na­da, per­se­gui­da. ¿Por qué? por­que no se res­pe­ta su iden­ti­dad", di­jo.

"En la his­to­ria siem­pre ha ha­bi­do con­flic­tos de iden­ti­dad re­li­gio­sa que sur­gían por no res­pe­tar la iden­ti­dad de la otra per­so­na. Pe­ro, es­te no es ca­tó­li­co, ¿no cree en Je­su­cris­to?. Res­pé­ta­lo. Bus­ca qué co­sas bue­nas tie­ne, bus­ca en su re­li­gión, en su cul­tu­ra los va­lo­res que res­pe­ta", pi­dió
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iLO LLENAN DE PLOMO!



Ál­va­ro Ve­láz­quez, Fo­to: Jai­me Lle­ra

ECA­TE­PEC, Méx.- Un hom­bre de 54 años de edad fue ar­te­ra­men­te ase­si­na­do de por lo me­nos 5 ba­la­zos en di­fe­ren­tes par­tes de su cuer­po por un par de de­lin­cuen­tes que lo sor­pren­die­ron la ma­dru­ga­da de hoy vier­nes cuan­do ca­mi­na­ba tran­qui­la­men­te rum­bo a su do­mi­ci­lio.

Con­su­ma­do el ar­te­ro ase­si­na­to, los pre­sun­tos ho­mi­ci­das que al pa­re­cer ya es­ta­ban es­pe­ran­do a su víc­ti­ma y que a de­cir de la po­li­cía ac­tua­ron en una cla­ra ven­gan­za de de­lin­cuen­tes, sa­lie­ron co­rrien­do pa­ra dar­se a la fu­ga y per­der­se en­tre las ca­lles del lu­gar sin que has­ta el mo­men­to se se­pa na­da de su iden­ti­dad y po­si­ble pa­ra­de­ro.

Los he­chos que cos­ta­ron la vi­da de es­te hom­bre que fue iden­ti­fi­ca­do co­mo Ri­car­do Mar­tí­nez Ne­gre­te, de 54 años de edad, se re­gis­tra­ron al fi­lo de las 2:30 ho­ras en una fres­ca ma­dru­ga­da de vier­nes, en la es­qui­na de Aries y Ura­no, Co­lo­nia la Es­tre­lla, en el pe­li­gro­so e in­se­gu­ro mu­ni­ci­pio de Eca­te­pec, don­de la po­li­cía si­gue bri­llan­do por su au­sen­cia y ha si­do in­ca­paz de con­te­ner la alar­man­te ola de ase­si­na­tos que se vie­nen co­me­tien­do en es­te mu­ni­ci­pio, co­mo lo de­mues­tra los 8 crí­me­nes, con el de hoy, que se han co­me­ti­do en es­ta en­ti­dad, tan só­lo en es­ta se­ma­na.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que de acuer­do a las pri­me­ras in­ves­ti­ga­cio­nes que se rea­li­za­ron y por los tes­ti­mo­nios que die­ron al­gu­nos ve­ci­nos, el aho­ra oc­ci­so ca­mi­na­ba tran­qui­la­men­te por la ma­dru­ga­da rum­bo a su do­mi­ci­lio, ubi­ca­do muy cer­ca del lu­gar, cuan­do fue in­ter­cep­ta­do por dos su­je­tos que al pa­re­cer ya lo es­ta­ban es­pe­ran­do y que sin me­diar pa­la­bra lo ase­si­na­ron a que­ma­rro­pa al dis­pa­rar­le por lo me­nos en 5 oca­sio­nes, en un cla­ro ajus­te de pre­sun­tos de­lin­cuen­tes.

Mien­tras el de­sa­for­tu­na­do hom­bre ca­yó ca­si ins­tan­tá­nea­men­te muer­to, en me­dio de un char­co de san­gre, los pre­sun­tos ho­mi­ci­das sa­lie­ron co­rrien­do pa­ra dar­se a la fu­ga y per­der­se en­tre las os­cu­ras ca­lles del lu­gar.

Al te­ner co­no­ci­mien­to de los he­chos, po­li­cías mu­ni­ci­pa­les que se han da­do a la ta­rea de ocul­tar los he­chos de vio­len­cia que a dia­rio se ge­ne­ran en Eca­te­pec y de obs­ta­cu­li­zar la la­bor de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción pa­ra evi­tar que la opi­nión pú­bli­ca se en­te­re de al­to gra­do de in­se­gu­ri­dad que se vi­ve en di­cho mu­ni­ci­pio, se pre­sen­ta­ron en el lu­gar e im­ple­men­ta­ron un fuer­te ope­ra­ti­vo en to­da la zo­na, a fin de ubi­car y de­te­ner a los cri­mi­na­les, pe­ro co­mo re­gu­lar­men­te su­ce­de en es­tos ca­sos, por su in­ca­pa­ci­dad y de­bi­do a que siem­pre lle­gan tar­de, no tu­vie­ron suer­te, pues los ho­mi­ci­das es­ca­pa­ron sin de­jar pis­tas de su pa­ra­de­ro.

Du­ran­te las pri­me­ras ins­pec­cio­nes ocu­la­res que prac­ti­có en la es­ce­na del cri­men, el MP in­for­mó que el oc­ci­so, quien fue iden­ti­fi­ca­do por una de sus her­ma­nas, que­dó ti­ra­do bo­ca arri­ba y que pre­sen­ta­ba al me­nos 5 ba­la­zos en di­fe­ren­tes par­tes de su cuer­po de una pis­to­la ca­li­bre .9 mi­lí­me­tros.

Po­li­cías mi­nis­te­ria­les in­di­ca­ron que a pe­sar de que fa­mi­lia­res del oc­ci­so ase­gu­ra­ron que des­co­no­cían las cau­sas por las que fue ase­si­na­do de esa for­ma y quié­nes fue­ron los res­pon­sa­bles, exis­te la pre­sun­ción de que por la for­ma en que se die­ron los he­chos que pu­do ser eje­cu­ta­do en un ajus­te de cuen­tas de de­lin­cuen­tes, por lo que en un in­ten­to por acla­rar los he­chos y lo­grar la iden­ti­fi­ca­ción y cap­tu­ra de los res­pon­sa­bles, ase­gu­ra­ron que ya ini­cia­ron con las in­ves­ti­ga­cio­nes co­rres­pon­dien­tes.

Aun­que evi­den­te­men­te po­li­cías mu­ni­ci­pa­les no cum­plen con su fun­ción de pre­ven­ción del de­li­to, co­mo los son los asal­tos y ase­si­na­tos que son un co­mún de­no­mi­na­dor en Eca­te­pec, se es­pe­ra que ele­men­tos de la po­li­cía mi­nis­te­rial sí cum­plan con sus fun­cio­nes de in­ves­ti­ga­ción, acla­ren, de­ten­gan y pon­gan tras las re­jas a los res­pon­sa­bles no so­la­men­te de los 8 ase­si­na­tos que se han co­me­ti­do tan so­lo en es­ta se­ma­na en es­te mu­ni­ci­pio, si­no que de to­dos los que aún se en­cuen­tran pen­dien­tes y en la to­tal im­pu­ni­dad
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¡YA NO LLEGARON!



Ál­va­ro Ve­láz­quez, Foto: Luis A. Barrera

ECA­TE­PEC, Méx.- Jo­ven es­tu­dian­te de la UNAM fue co­bar­de­men­te ase­si­na­do a ba­la­zos, an­te la ate­rra­da mi­ra­da de su pa­dre, por­que pu­so re­sis­ten­cia al asal­to que pre­ten­dían co­me­ter 3 su­je­tos que ha­bían su­bi­do al ca­mión don­de via­ja­ban pa­ra atra­car a los pa­sa­je­ros.

Mien­tras que el de­sa­for­tu­na­do jo­ven ca­yó muer­to so­bre el pa­si­llo del ca­mión, con por lo me­nos 3 ba­la­zos en di­fe­ren­tes par­tes de su cuer­po, los mi­se­ra­bles de­lin­cuen­tes pis­to­la en ma­no se abrie­ron pa­so y an­te los gri­tos de te­rror e his­te­ria de los pa­sa­je­ros ba­ja­ron de la uni­dad pa­ra dar­se a la fu­ga.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que de acuer­do a las ver­sio­nes que dio Ga­briel Cha­cón Val­dez, de 42 años de edad, cho­fer del ca­mión de pa­sa­je­ros de la ru­ta Río de la Luz-Ba­rrien­tos, pla­cas de cir­cu­la­ción 410-TL-120, ve­nía del Dis­tri­to Fe­de­ral rum­bo al mu­ni­ci­pio de Tlal­ne­pan­tla con más de 20 pa­sa­je­ros a bor­do, cuan­do re­pen­ti­na­men­te al cir­cu­lar a la al­tu­ra de la Co­lo­nia San Fe­li­pe de Je­sús, en el DF, 3 su­je­tos le hi­cie­ron la pa­ra­da y su­bie­ron co­mo cual­quier otro usua­rio.

Sin em­bar­go, di­jo, al mo­men­to en que con­ti­núo con su mar­cha, di­chos su­je­tos sor­pre­si­va­men­te sa­ca­ron ar­mas de fue­go que traían en­tre sus ro­pas y de ma­ne­ra vio­len­ta y ba­jo ame­na­zas de muer­te co­men­za­ron a ro­bar­les to­das sus per­te­nen­cias a los pa­sa­je­ros.

Al lle­gar a la ter­ce­ra fi­la, agre­gó el cho­fer, los de­lin­cuen­tes in­ten­ta­ron qui­tar­le sus per­te­nen­cias y te­lé­fo­no ce­lu­lar a un jo­ven de apro­xi­ma­da­men­te 20 años de edad, que via­ja­ban en com­pa­ñía de su pa­dre y al pa­re­cer era es­tu­dian­te de la UNAM, pe­ro co­mo pu­so re­sis­ten­cia e in­ten­tó en­fren­tar a los mal­vi­vien­tes, uno de ellos lo ase­si­nó co­bar­de­men­te al dis­pa­rar­le por lo me­nos en 3 oca­sio­nes.

Al ver caer he­ri­do de muer­te a su hi­jo, di­jo el cho­fer, su ate­rra­do pa­dre tra­tó de rein­cor­po­rar­lo y au­xi­liar­lo, al tiem­po que gri­ta­ba de­ses­pe­ra­da­men­te que pi­die­ran el au­xi­lio de una am­bu­lan­cia, lo que ge­ne­ró to­do un cli­ma de te­rror e his­te­ria en­tre los pa­sa­je­ros, ac­ción que apro­ve­cha­ron los de­lin­cuen­tes pa­ra ba­jar de la uni­dad y dar­se a la fu­ga con rum­bo des­co­no­ci­do.

Des­pués que los asal­tan­tes ba­ja­ron y se die­ron a la fu­ga, agre­gó el cho­fer, arran­có el ca­mión y tra­tó de bus­car ayu­da, pe­ro de­sa­for­tu­na­da­men­te al lle­gar a la es­qui­na de Pe­ri­fé­ri­co Orien­te y Ave­ni­da Gran Ca­nal, a la al­tu­ra de la Co­lo­nia Las Ve­gas Xa­los­toc, en es­te mu­ni­ci­pio, el llan­to y los gri­tos en­sor­de­ce­do­res del pa­dre del mu­cha­cho, de quien no se re­ve­ló su nom­bre, le anun­cia­ron que és­te ya ha­bía muer­to, por lo que de­tu­vo la uni­dad y es­pe­ro a que al­gu­na pa­tru­lla de la po­li­cía mu­ni­ci­pal o de la CESC lle­ga­ra pa­ra de­te­ner­la e in­for­mar­les a los uni­for­ma­dos lo que ha­bía pa­sa­do.

Más tar­de, cuan­do ele­men­tos de la CESC arri­ba­ron a la zo­na y tu­vie­ron co­no­ci­mien­to de los he­chos, acor­do­na­ron la zo­na y pi­die­ron la in­ter­ven­ción del mi­nis­te­rio pú­bli­co pa­ra que die­ra fe de lo su­ce­di­do al tiem­po que con­jun­ta­men­te con ele­men­tos de la Po­li­cía Mu­ni­ci­pal im­ple­men­ta­ron un fuer­te ope­ra­ti­vo en to­da la zo­na, a fin de ubi­car y de­te­ner a los cri­mi­na­les, pe­ro co­mo re­gu­lar­men­te su­ce­de en es­tos ca­sos, no tu­vie­ron suer­te, pues és­tos tu­vie­ron to­do el tiem­po del mun­do pa­ra es­ca­par sin de­ja pis­tas de su pa­ra­de­ro.

Po­li­cías mi­nis­te­ria­les in­for­ma­ron que en un in­ten­to por iden­ti­fi­car y de­te­ner a los cri­mi­na­les ya ini­cia­ron las in­ves­ti­ga­cio­nes co­rres­pon­dien­tes y aho­ra só­lo se es­pe­ra que sus tra­ba­jos po­li­cia­cos ten­gan éxi­to y que en ver­dad tra­ba­jen en la lo­ca­li­za­ción y cap­tu­ra de los pre­sun­tos ho­mi­ci­das, pues no es jus­to que un jo­ven que ape­nas co­men­za­ba a vi­vir ha­ya per­di­do la vi­da de es­ta for­ma só­lo por­que a es­tos de­lin­cuen­tes se les an­to­jó y que a su vez és­tos an­den tran­qui­la­men­te por las ca­lles, tal vez en bus­ca de una víc­ti­ma más
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iECHAN TODO A LA CALLE!



Raúl Ma­cías, foto: Luis A. Barrera

Acom­pa­ña­dos por ele­men­tos de la po­li­cía ca­pi­ta­li­na, re­pre­sen­tan­tes de los pro­pie­ta­rios de un pre­dio que se en­con­tra­ba ocu­pa­do, al pa­re­cer de ma­ne­ra ile­gal, pro­ce­die­ron al de­sa­lo­jo de las per­so­nas que ahí al­ma­ce­na­ban ca­jas de se­gu­ri­dad y puer­tas blin­da­das.

A tem­pra­na ho­ra, los ac­tua­rios y po­li­cías de la Ciu­dad de Mé­xi­co se pre­sen­ta­ron al pre­dio nú­me­ro 52 de la ca­lle Mo­re­los en la Co­lo­nia Juá­rez, pe­rí­me­tro de la De­le­ga­ción Cuauh­té­moc, en don­de mos­tra­ron los do­cu­men­tos otor­ga­dos por un juez pa­ra que se lle­va­ra a ca­bo el de­sa­lo­jo.

Sin que la gen­te que se en­con­tra­ba en el lu­gar opu­sie­ra re­sis­ten­cia, un gru­po de car­ga­do­res co­men­za­ron a sa­car las puer­tas y ca­jas de se­gu­ri­dad has­ta que que­da­ra lim­pio el lu­gar, que su­pues­ta­men­te ha­bía si­do ocu­pa­do de ma­ne­ra ile­gal, por lo que los pro­pie­ta­rios bus­ca­ron el apo­yo de la jus­ti­cia.

Lue­go de que las co­sas que­da­ron en la ca­lle, se pro­ce­dió a la co­lo­ca­ción de un can­da­do de se­gu­ri­dad pa­ra evi­tar que al­guien más in­ten­te me­ter­se, y se des­co­no­ce los pla­nes que tie­nen los due­ños pa­ra la uti­li­za­ción de ese pre­dio, que se en­cuen­tra en la Co­lo­nia Juá­rez, una de las em­ble­má­ti­cas del Dis­tri­to Fe­de­ral
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iYA NO LLEGÓ!



Noel F. Al­va­ra­do

En el pa­si­llo de un ca­mión de pa­sa­je­ros que­dó el cuer­po de un hom­bre, tras su­frir un in­far­to. A con­se­cuen­cia de ello, el hom­bre fa­lle­ció. Los pa­ra­mé­di­cos de la Cruz Ro­ja y del Es­cua­drón de Res­ca­te y Ur­gen­cias Mé­di­cas na­da pu­die­ron ha­cer por ese via­je­ro, de­bi­do a que prác­ti­ca­men­te tu­vo una muer­te ful­mi­nan­te.

De acuer­do a la ver­sión de al­gu­nos pa­sa­je­ros, un hom­bre que ves­tía pan­ta­lón ne­gro, pla­ye­ra blan­ca y za­pa­tos ca­fés, re­pen­ti­na­men­te se des­va­ne­ció. De­bi­do a que no se le­van­ta­ba, los pa­sa­je­ros tra­ta­ron de au­xi­liar­lo; sin em­bar­go, és­te ya no reac­cio­nó.

De­bi­do a ello, los via­je­ros de la uni­dad de trans­por­te pú­bli­co del co­rre­dor Ara­gón-San Isi­dro CDMX in­for­ma­ron de ello al ope­ra­dor, el cual de­tu­vo su mar­cha fren­te al Pan­teón San Isi­dro, De­le­ga­ción Az­ca­pot­zal­co.

Los tes­ti­gos de in­me­dia­to so­li­ci­ta­ron la in­ter­ven­ción de per­so­nal de los cuer­pos de so­co­rro y de la po­li­cía. Al lu­gar arri­ba­ron so­co­rris­tas de la Cruz Ro­ja y del Es­cua­drón de Res­ca­te y Ur­gen­cias Mé­di­cas, los cua­les, tras re­vi­sar el cuer­po, diag­nos­ti­ca­ron que és­te ya ha­bía de­ja­do de exis­tir.

Au­to­ri­da­des mi­nis­te­ria­les, pe­ri­cia­les y agen­tes de la Po­li­cía de In­ves­ti­ga­ción con­ti­núan con las pes­qui­sas a fin de co­no­cer los mo­ti­vos rea­les por los que fa­lle­ció es­te pa­sa­je­ro, aun­que to­do pa­re­ce in­di­car que fue a con­se­cuen­cia de un in­far­to ful­mi­nan­te
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Resbaló del camión y perdió la vida en la V. Carranza



Raúl Ma­cías, Foto: Luis A. Barrera

En los mo­men­tos en que un hom­bre via­ja­ba en el es­tri­bo de un ca­mión del trans­por­te pú­bli­co, por ac­ci­den­te res­ba­ló y al caer se gol­peó la ca­be­za, lo que le oca­sio­nó una he­ri­da de gran ta­ma­ño y a los po­cos se­gun­dos de­jó de exis­tir, y ya las au­to­ri­da­des an­dan en bus­ca del cho­fer de la uni­dad pa­ra que res­pon­da por es­tos he­chos.

Ayer por la tar­de se re­por­tó que en el Eje 1 Nor­te, a la al­tu­ra de Orien­te 148 en la se­gun­da sec­ción de la Moc­te­zu­ma, un hom­bre que se en­cuen­tra en ca­li­dad de des­co­no­ci­do ca­yó de un ca­mión que no hi­zo al­to to­tal.

Pa­ra­mé­di­cos de la Cruz Ro­ja se pre­sen­ta­ron en el lu­gar y na­da pu­die­ron ha­cer por es­te hom­bre, y aun­que se res­pon­sa­bi­li­za al cho­fer, se­rán las in­ves­ti­ga­cio­nes las que des­lin­den res­pon­sa­bi­li­da­des, pe­ro mien­tras el mi­nis­te­rio pú­bli­co so­li­ci­tó que se pre­sen­te an­te la au­to­ri­dad al res­pon­sa­ble.

A la vez, se dio avi­so al Cen­tro de Aten­ción pa­ra Per­so­nas Ex­tra­via­das y Au­sen­tes (CA­PEA) de la PGJDF, con el fin de es­tar al pen­dien­te so­bre la de­nun­cia de la de­sa­pa­ri­ción de al­gu­na per­so­na, ya que has­ta el mo­men­to se des­co­no­cen los ge­ne­ra­les de es­te hom­bre, cu­yo ros­tro que­dó se­mi­des­fi­gu­ra­do por el gol­pe.

Pe­ri­tos de la PGJDF lle­ga­ron has­ta ese pun­to de la De­le­ga­ción Ve­nus­tia­no Ca­rran­za y co­men­za­ron a rea­li­zar las la­bo­res de in­ves­ti­ga­ción y apro­ve­cha­ron pa­ra so­li­ci­tar­le in­for­ma­ción a los cu­rio­sos que se en­con­tra­ban cer­ca del cuer­po.

Has­ta el cie­rre de es­ta edi­ción, los res­tos se en­con­tra­ban en el an­fi­tea­tro de­le­ga­cio­nal, en es­pe­ra de que al­gu­na per­so­na acu­die­ra a re­cla­mar­los, to­da vez que los ve­ci­nos del lu­gar don­de se re­gis­tró el ac­ci­den­te, ase­gu­ra­ron que no lo ha­bían vis­to, por lo que se pien­sa que ve­nía de otro la­do de la ciu­dad
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Juez ordenó cadena perpetua para asesino de Colorado



WAS­HING­TON, D.C., (OEM-EFE).- El ju­ra­do del jui­cio con­tra Ja­mes Hol­mes, cul­pa­ble de ma­tar a 12 per­so­nas en un ci­ne de Au­ro­ra, Co­lo­ra­do, con­de­nó hoy a ca­de­na per­pe­tua al au­tor del ti­ro­teo que es­tre­me­ció a Es­ta­dos Uni­dos ha­ce tres años.

Hol­mes, cu­yo ac­to cau­só tam­bién se­ten­ta he­ri­dos, fue con­de­na­do a ese cas­ti­go al no al­can­zar los 12 miem­bros del ju­ra­do un ve­re­dic­to uná­ni­me, re­qui­si­to ne­ce­sa­rio pa­ra la pe­na de muer­te.

El ju­ra­do ha­bía des­car­ta­do an­te­rior­men­te pe­dir el in­gre­so de Hol­mes en un cen­tro de aten­ción psi­quiá­tri­ca, por lo que las po­si­bi­li­da­des de hoy se re­du­cían a la pe­na de muer­te (pa­ra la que era ne­ce­sa­rio un ve­re­dic­to por una­ni­mi­dad) o la ca­de­na per­pe­tua.

De pie y con las ma­nos en los bol­si­llos, el pro­pio Hol­mes pre­sen­ció la lec­tu­ra de su sen­ten­cia por par­te del juez Car­los Sa­mour en los juz­ga­dos del con­da­do Ara­pa­hoe en Cen­ten­nial (Co­lo­ra­do), quien le­yó la con­de­na a ca­de­na per­pe­tua sin po­si­bi­li­dad de re­vi­sión pa­ra op­tar a la li­ber­tad con­di­cio­nal.

Ha­ce tres años, el hoy con­de­na­do lle­gó a un ci­ne de Au­ro­ra (Co­lo­ra­do) en el que se pro­yec­ta­ba la pe­lí­cu­la de Bat­man "The Dark Knight Ri­ses", lo lle­nó de gas la­cri­mó­ge­no y de­sa­tó un ti­ro­teo en el que ma­tó a 12 per­so­nas e hi­rió a otras 70.

El hom­bre, que en­ton­ces te­nía 24 años, fue de­te­ni­do a las afue­ras del lu­gar por la po­li­cía, an­te la que se iden­ti­fi­có co­mo el "Jo­ker" ("Gua­són"), uno de los ene­mi­gos de Bat­man en la his­to­ria de fic­ción
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iMURIÓ ARROLLADO!



Ál­va­ro Ve­láz­quez, Foto: Luis A. Barrera

CIU­DAD NE­ZA­HUAL­CÓ­YOTL, Méx.- Un pe­pe­na­dor per­dió la vi­da trá­gi­ca­men­te es­ta ma­ña­na, lue­go de que al es­tar re­co­lec­tan­do ba­su­ra en el in­te­rior de los ti­ra­de­ros del Bor­do de Xo­chia­ca, fue bru­tal­men­te atro­pe­lla­do por el cho­fer de un ca­mión de ba­su­ra.

Com­pa­ñe­ros del pe­pe­na­dor al dar­se cuen­ta que ha­bía si­do atro­pe­lla­do, rá­pi­da­men­te lle­ga­ron pa­ra au­xi­liar­lo, al tiem­po que pi­die­ron la in­ter­ven­ción de una am­bu­lan­cia, pe­ro de­sa­for­tu­na­da­men­te cuan­do pa­ra­mé­di­cos de Res­ca­te Mu­ni­ci­pal lle­ga­ron, ya era de­ma­sia­do tar­de, pues ya ha­bía muer­to.

El ac­ci­den­te que cos­tó la vi­da del pe­pe­na­dor que ya es­ta­ba iden­ti­fi­ca­do, pe­ro de quien no se re­ve­ló su nom­bre, se re­gis­tró es­ta ma­ña­na, en el in­te­rior de los ti­ra­de­ros del Bor­do de Xo­chia­ca, ubi­ca­dos en la es­qui­na de la ave­ni­da del mis­mo nom­bre y la Vi­cen­te Vi­lla­da, en ple­no cen­tro de es­te mu­ni­ci­pio.

Au­to­ri­da­des po­li­cia­cas in­for­ma­ron que de acuer­do a las pri­me­ras ver­sio­nes que die­ron com­pa­ñe­ros del oc­ci­so, és­te se en­con­tra­ba tran­qui­la­men­te re­co­lec­tan­do ba­su­ra, co­mo to­dos los días, cuan­do fue bru­tal­men­te atro­pe­lla­do por el cho­fer de un ca­mión de ba­su­ra que irres­pon­sa­ble­men­te, pe­se a que es­tá pro­hi­bi­do, cir­cu­la­ba con ex­ce­so de ve­lo­ci­dad y que al pa­re­cer nun­ca lo vio.

Cuan­do el cho­fer de di­cho ca­mión se dio cuen­ta que ha­bía atro­pe­lla­do a su com­pa­ñe­ro, di­je­ron, rá­pi­da­men­te ba­jó de la uni­dad y apro­ve­chan­do el mo­men­to de des­con­cier­to se dio a la fu­ga, pues sa­bía que lo iban a de­te­ner y po­si­ble­men­te has­ta lin­char, por­que sa­bía per­fec­ta­men­te que den­tro de los ti­ra­de­ros no se po­día cir­cu­lar con ex­ce­so de ve­lo­ci­dad, pre­ci­sa­men­te pa­ra evi­tar un ac­ci­den­te co­mo el que su­ce­dió.

Al te­ner co­no­ci­mien­to de los he­chos, mien­tras que ele­men­tos de la Po­li­cía Mu­ni­ci­pal y de la CESC acor­do­na­ban la zo­na y evi­ta­ban el pa­so de cual­quier per­so­na aje­na a los ti­ra­de­ros, el agen­te del mi­nis­te­rio pú­bli­co se pre­sen­tó en el lu­gar, don­de una vez que rea­li­zó las di­li­gen­cias mi­nis­te­ria­les y or­de­nó el le­van­ta­mien­to del ca­dá­ver, dio ini­cio a la car­pe­ta de in­ves­ti­ga­ción co­rres­pon­dien­te por el de­li­to de ho­mi­ci­dio con­tra quien re­sul­te res­pon­sa­ble
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iLO ENFRÍAN A TIROS!



Noel F. Al­va­ra­do, Fo­to: Jai­me Lle­ra

De más de 16 dis­pa­ros de ar­ma de fue­go fue si­len­cia­do un hom­bre de 35 años de edad, el cual que­dó ten­di­do en el as­fal­to de ca­lles de la Co­lo­nia Ro­me­ro Ru­bio, De­le­ga­ción Ve­nus­tia­no Ca­rran­za.

Los cri­mi­na­les es­ca­pa­ron por lo que son bus­ca­dos por agen­tes de la Po­li­cía de In­ves­ti­ga­ción y uni­for­ma­dos de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bli­ca del Dis­tri­to Fe­de­ral.

Por la for­ma en que fue co­me­ti­do es­te ase­si­na­to, los en­car­ga­dos de las in­ves­ti­ga­cio­nes pre­su­men que se de­be a una ven­gan­za re­la­cio­na­da con gen­te li­ga­da a al­gu­na or­ga­ni­za­ción de­lic­ti­va; sin em­bar­go, las pes­qui­sas con­ti­núan a fin de ob­te­ner in­for­ma­ción que los lle­ve al es­cla­re­ci­mien­to de es­te cri­men.

Las pri­me­ras in­ves­ti­ga­cio­nes de la Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fe­de­ral se­ña­lan que un su­je­to des­co­no­ci­do, de 35 años apro­xi­ma­da­men­te, fue pri­va­do de la vi­da al ser ba­lea­do en la ca­lle Co­rea, Co­lo­nia Ro­me­ro Ru­bio, De­le­ga­ción Ve­nus­tia­no Ca­rran­za. A un cos­ta­do del cuer­po se en­con­tró un ve­hí­cu­lo Volks­wa­gen ti­po Bo­ra gris ox­ford.

El oc­ci­so ves­tía pan­ta­lón azul, pla­ye­ra blan­ca, te­nis, cha­ma­rra y go­rra de co­lor ne­gro. No hay de­te­ni­dos. Se des­co­no­ce el mó­vil del ho­mi­ci­dio. En el lu­gar se en­con­tra­ron 16 cas­qui­llos que es­tán por con­fir­mar los pe­ri­tos el ti­po de ca­li­bre.

De los he­chos to­mó co­no­ci­mien­to el mi­nis­te­rio pú­bli­co de la Coor­di­na­ción Te­rri­to­rial Ve­nus­tia­no Ca­rran­za Tres, don­de se ini­ció una ave­ri­gua­ción pre­via por el de­li­to ho­mi­ci­dio por dis­pa­ro de ar­ma de fue­go.

Los cas­qui­llos y otras evi­den­cias en­con­tra­das en la es­ce­na del cri­men son ana­li­za­das en la Coor­di­na­ción Ge­ne­ral de Ser­vi­cios Pe­ri­cia­les de la Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral de Jus­ti­cia del Dis­tri­to Fe­de­ral
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Ultiman a jovencito en Acapulco



ACAPULCO
, Gro., (OEM).- Un me­nor de edad fue ase­si­na­do de un ba­la­zo en la ca­be­za en la Co­lo­nia Jar­dín Pal­mas de la zo­na po­nien­te de Aca­pul­co.


Sus vic­ti­ma­rios le hi­cie­ron dos dis­pa­ros, pe­ro só­lo uno en­tró arri­ba de la ore­ja iz­quier­da con sa­li­da arri­ba del crá­neo.

El cri­men se re­gis­tró en la Ave­ni­da Pal­mas y ca­lle Ica­cos, por la Glo­rie­ta Pal­mas, de la re­fe­ri­da Co­lo­nia, ayer por la tar­de.

Dio fe del ca­dá­ver el mi­nis­te­rio pú­bli­co del Fue­ro Co­mún de la Co­lo­nia Jar­dín Pal­mas, Cris­ti­no Ruiz Guz­mán, has­ta don­de lle­ga­ron sus fa­mi­lia­res.

Su tía y abue­la lo iden­ti­fi­ca­ron con el nom­bre de Luis Al­ber­to Mel­chor Ro­drí­guez, de 16 años de edad
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Jovencita se colgó del tendedero en la GAM



Raúl Ma­cías, Foto: Luis A. Barrera

Vier­nes, día que con­clu­ye la se­ma­na, y pa­ra cum­plir su de­ci­sión de qui­tar­se la vi­da, una jo­ven de 29 años de edad ma­dru­gó y se su­bió a la azo­tea de un edi­fi­cio lo­ca­li­za­do en Ave­ni­da In­su­la es­qui­na con Te­mo­lu­co, Co­lo­nia Acue­duc­to de Gua­da­lu­pe, es­tan­do ahí pro­ce­dió a "es­ca­par por la puer­ta fal­sa" al col­gar­se con un me­ca­te que ser­vía co­mo ten­de­de­ro, sin que en el lu­gar fue­ra en­con­tra­do un re­ca­do pós­tu­mo.

Los fa­mi­lia­res co­men­za­ron a bus­car a la jo­ven, que fue iden­ti­fi­ca­da co­mo Ir­lan­da Gua­da­lu­pe Al­va­ra­do Ar­vi­zu, de 29 años, sin que se ob­tu­vie­ra res­pues­ta, has­ta que al pa­re­cer uno de los ve­ci­nos su­bió a la azo­tea y se per­ca­tó que el cuer­po de la fé­mi­na se en­con­tra­ba ata­do del cue­llo con un la­zo, pro­ce­dien­do a dar­le avi­so a los pa­rien­tes pa­ra que su­bie­ran, eso se di­jo, aun­que hay quie­nes ase­gu­ra­ban que fue en el in­te­rior de su de­par­ta­men­to.

De­bi­do al her­me­tis­mo con que fue tra­ta­do es­te asun­to, los uni­for­ma­dos no qui­sie­ron pro­por­cio­nar nin­gu­na in­for­ma­ción, so­bre to­do del lu­gar en don­de se sui­ci­dó la mu­jer, in­clu­so a los pa­ra­mé­di­cos se les in­di­có que no re­ve­la­ran nin­gún da­to so­bre el sui­ci­dio, per­mi­tién­do­les el in­gre­so na­da más pa­ra cer­ti­fi­car el de­ce­so de Ir­lan­da Gua­da­lu­pe, de 29 años de edad.

Aun­que al pa­re­cer se tra­tó de un sui­ci­dio, den­tro de las lí­neas de in­ves­ti­ga­ción no se des­car­ta que ha­ya si­do ul­ti­ma­da, pe­ro es­to que­da­ría con­fir­ma­do du­ran­te el avan­ce de las di­li­gen­cias que sean lle­va­das a ca­bo por los pe­ri­tos, quie­nes en el si­tio, don­de se lo­ca­li­za­ba el cuer­po iner­te de la mu­jer, bus­ca­ban cual­quier ti­po de hue­llas aje­nas a las de la sui­ci­da.

Co­mo se de­bían se­guir los pro­to­co­los, al ini­cio de la car­pe­ta de in­ves­ti­ga­ción el agen­te del mi­nis­te­rio pú­bli­co de la Coor­di­na­ción Te­rri­to­rial GAM-2, dio ini­cio a la ave­ri­gua­ción pre­via co­rres­pon­dien­te, po­nien­do co­mo ho­ra del des­cu­bri­mien­to del ca­dá­ver las 9:30 ho­ras, pe­ro por el ri­gor mor­tis se des­pren­de que al me­nos te­nía 2 ho­ras más de ha­ber­se qui­ta­do la vi­da.

Los po­li­cías de In­ves­ti­ga­ción re­co­rrie­ron las ha­bi­ta­cio­nes don­de vi­vía la jo­ven, es­to con el pro­pó­si­to de en­con­trar un re­ca­do pós­tu­mo que qui­zá hu­bie­se de­ja­do la mu­jer, pe­ro no se re­ve­ló si exis­tió esa car­ta de des­pe­di­da de sus se­res que­ri­dos, pa­ra que se su­pie­ra el mo­ti­vo por el cual to­mó esa de­ci­sión
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