* Adulto mayor se asomó por el balcón del tercer piso, el peso le ganó y se fue de cabeza contra el suelo en la Roma
Raúl Macías
Ayer por la mañana, Francisco Xavier Anaya Díaz, de 84 años de edad, se levantó sonriente y como todos los días saludó a su pareja sentimental. Comenzó a hacer sus tareas diarias sin sospechar que eran sus últimas horas con el hombre con quien compartió muchos años de su vida; y fue al filo de las 11:30 horas, cuando un grito desgarrador rompió el silencio en la calle: don Paco se cayó del balcón y murió.
En el número 3 de la calle Pomona, esquina con Puebla, de la Colonia Roma Norte, Delegación Cuauhtémoc, se registró esa tragedia, y de acuerdo a las primeras versiones, el señor Francisco Xavier se acercó al balcón del tercer piso de la vivienda para asomarse a la calle, pero de pronto el peso le ganó y cayó golpeándose en la cabeza y muriendo de manera instantánea.
Su pareja sentimental, al igual que otros vecinos, acudieron a prestarle ayuda, pero desafortunadamente ya había dejado de existir a consecuencia del fuerte golpe que se dio en la cabeza. Los paramédicos llegaron al lugar de los hechos, pero solamente para constatar que esa persona de 84 años de edad había expirado, procediéndose a la colocación de las cintas para evitar que alguien tocara el cuerpo de la víctima.
A unos pasos de ahí, sentado en una jardinera se encontraba Carlos Aguilar Hernández, quien según vecinos era la pareja sentimental del ahora occiso. Triste observaba el cuerpo del hombre con quien compartió varios años de su vida. Gente que les conocía se le acercaban para darle sus condolencias y demostrarle el afecto que les tenían a ambas personas.
Inclusive llegaron algunos familiares de la pareja para estar en esos momentos de dolor. A escaso un metro de distancia estaba boca arriba el cuerpo de Francisco, quien tenía puesta su pijama; no pensaba salir a la calle, mucho menos perder la vida de la manera en que lo hizo: cayendo desde el balcón de un tercer piso de la casa color de rosa y protecciones blancas.
Más tarde llegaron los peritos de la Procuraduría General de Justicia del DF y llevaron a cabo los protocolos que se aplican en estos casos. Para ese momento ya se encontraban otros vecinos y familiares reconfortando a Carlos, quien no daba crédito a lo que veía, su compañero de muchos años se le adelantó en el camino a lo desconocido, en ese andar al más allá.
Concluidas las diligencias, el agente del ministerio público dio la orden de que fuera levantado el cuerpo de la víctima y trasladado al anfiteatro delegacional, mientras que la pareja sentimental del señor Paco, fue requerido por la autoridad de la PGJDF para que declarara y de este modo poder deslindar responsabilidades.
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