Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal escucharon la sentencia en el tribunal en la capital administrativa de Purtrajaya, donde estuvieron acompañados por algunos familiares y el embajador mexicano en Malasia, Carlos Félix.
Los cinco jueces del tribunal desestimaron los argumentos de la defensa, que apuntó a las supuestas inconsistencias de las pruebas y la manipulación de la droga incautada.
Kitson Foong, uno de los abogados defensores, expresó su "decepción" y tristeza por el fallo del tribunal y lamentó que no hayan admitido sus alegaciones.
"Hemos intentado con nuestros argumentos que el tribunal entendiera que la cadena de custodia sobre la principal prueba contra mis clientes había fallado. Los jueces no han estimado nuestras explicaciones", señaló el letrado.
"Ahora es momento de estar con la familia y con los chicos antes de su traslado y valoraremos los próximos pasos a realizar", agregó.
Como último recurso, los tres imputados pueden solicitar el perdón real para evitar la horca, que es como se ajusticia a los reos de muerte en Malasia.
Vestidos con ropa blanca de presidiario y las mangas rojas, indicativo de los reos condenados a muerte, los hermanos oriundos del Estado de Sinaloa, llegaron a la sede judicial esposados y escoltados por una decena de agentes.
Además de Luis (47 años), Simón (39) y José Regino (37), se sentaron en el banquillo el singapurés Lim Hung Wa y el malasio Lee Boon Sid, a los que los jueces también confirmaron la pena capital.
En el tribunal se encontraba Consuelo, la esposa de Luis, así como la hermana de los tres, Alejandrina, que llegó a derramar alguna lágrima en los momentos antes del juicio.
Los hermanos González Villarreal mostraban buen aspecto, incluso José Regino, quien estuvo convaleciente por tuberculosis, y trataban de transmitir seguridad y confianza a sus familiares, que han contado con la ayuda de la embajada de México.
Durante el juicio, Simón dijo que tenía muchas esperanzas por un rosario que llevaba que le había regalado el Papa Francisco.
Sin embargo, los jueces del tribunal mantuvieron finalmente el veredicto de culpabilidad y la pena de muerte, tras lo cual los acusados fueron sacados rápidamente de la sala.
La embajada mexicana tenía incluso preparado un vehículo para sacar a los hermanos en caso de que hubieran sido absueltos.
"Estamos aquí arropando a los hermanos González Villarreal por cuestiones humanitarias", afirmó el embajador mexicano, Carlos Félix, quien defendió la independencia del sistema legal malasio, aunque México esté contra la pena de muerte.
Publicar un comentario