Dos Bocas bajo presión: comunidades denuncian contaminación, riesgos y promesas incumplidas por Refinería Olmeca
Diana Salazar
Habitantes de Paraíso y comunidades aledañas a la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, han intensificado sus inconformidades por presuntos impactos ambientales, riesgos a la salud y la percepción de que los beneficios económicos prometidos no han llegado de forma equitativa a la población local.
Vecinos denuncian emisiones de humo y olores fuertes que, aseguran, han provocado molestias físicas como dolores de cabeza, náuseas y problemas respiratorios, especialmente en menores de edad. La cercanía de escuelas y zonas habitacionales con instalaciones industriales ha aumentado la preocupación entre padres de familia y docentes.
A ello se suman temores por la seguridad industrial, luego de incidentes operativos recientes incluidos conatos de incendio que, aunque sin daños mayores según autoridades, han reforzado la percepción de riesgo entre la comunidad.
Organizaciones locales también señalan posibles afectaciones al medio ambiente, así como cambios en la dinámica social y económica de la región, donde algunos pobladores aseguran que el desarrollo prometido durante la construcción no se reflejó de manera equitativa.
Mientras el gobierno federal defiende que la refinería impulsa la autosuficiencia energética y el crecimiento regional, las comunidades cercanas mantienen exigencias de mayor vigilancia ambiental, transparencia en la operación y atención directa a sus demandas sociales.
Diana Salazar
Habitantes de Paraíso y comunidades aledañas a la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, han intensificado sus inconformidades por presuntos impactos ambientales, riesgos a la salud y la percepción de que los beneficios económicos prometidos no han llegado de forma equitativa a la población local.
Vecinos denuncian emisiones de humo y olores fuertes que, aseguran, han provocado molestias físicas como dolores de cabeza, náuseas y problemas respiratorios, especialmente en menores de edad. La cercanía de escuelas y zonas habitacionales con instalaciones industriales ha aumentado la preocupación entre padres de familia y docentes.
A ello se suman temores por la seguridad industrial, luego de incidentes operativos recientes incluidos conatos de incendio que, aunque sin daños mayores según autoridades, han reforzado la percepción de riesgo entre la comunidad.
Organizaciones locales también señalan posibles afectaciones al medio ambiente, así como cambios en la dinámica social y económica de la región, donde algunos pobladores aseguran que el desarrollo prometido durante la construcción no se reflejó de manera equitativa.
Mientras el gobierno federal defiende que la refinería impulsa la autosuficiencia energética y el crecimiento regional, las comunidades cercanas mantienen exigencias de mayor vigilancia ambiental, transparencia en la operación y atención directa a sus demandas sociales.

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