Redacción
A pesar de que en todo el país se está implementando el nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares en fases para su aplicación federal, en casos como el Estado de México, la transición para aplicarla ha ayudado para que los jueces de lo familiar y civil hagan negocios y hasta -jinetear-la resolución o sentencia en cada uno de los procedimientos judiciales que llevan a cabo.
Alargan los procesos o en sus caso se dan el lujo de anularlos y pasar el caso a otros jueces, generando a los afectados iniciar de cero su proceso judicial, en casos de divorcios, custodias de infantes, pensión alimenticia y contratos mercantiles.
El asunto se agrava porque en el Consejo del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México no han evaluado las consecuencias de esta lagunas que han implicado las recientes reformas judiciales.
Por ello posponer casos delicados de lo familiar y no resolver a derecho a favor de menores de edad, puede convertirse en práctica común en Juzgados de Tlalnepantla, en contra del bienestar de hijos e hijas de familias inmersos en penosas separaciones de sus padres, al trasladar a otros jueces casos que llevan mucho tiempo en litigio.
Son ya, varias las voces de abogados que han litigado toda su vida casos de asuntos del orden de lo familiar, que desde la perspectiva del Derecho es uno de los más delicados y de urgente resolución, que indican que los Jueces de los Juzgados de lo Familiar han caído en prácticas dilatorias muy similares, tanto en Juzgados de CDMX como del Estado de México, en particular en juzgados de lo familiar en el distrito judicial de Tlalnepantla.
Estos abogados coinciden en señalar, la recurrencia en la práctica de posponer los casos y no resolver con diversas argucias, y pasar a otro Juez el caso en una actitud “escapista”, para extender los tiempos legales a que al final los hijos de las familias involucrados en el litigo se enfrentan a una indefinición legal, que ponen sus vidas en completa incertidumbre, desde el punto de vista material e incluso psicológico.
Como ejemplo de esta práctica dilatoria señalan al Juez segundo Familiar de Tlalnepantla, Humberto García Villegas, quien haciendo a un lado su obligación de dictaminar la resolución de casos de familias que llevan años litigando, traslada a otros jueces casos en los que la vida y el desarrollo óptimo de menores de edad se afecta grandemente.
En la mayoría de las veces hay vidas de menores de edad involucrados, y la justicia debería ser expedita para ser impartida en los plazos y términos que dicta la Ley, por ello juzgadores como García Villegas, que con un “éstos casos no van”, busca escapar de su obligación de impartir justicia, después de retardos que llevan varios meses, en diversos expedientes.
Todos los mexicanos tenemos derecho a la administración de la justicia, por tribunales que están obligados a impartirla en los plazos y términos que fijan las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial.

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